Dirigentes del PJ comenzaron a evaluar un escenario electoral alternativo para 2027 ante la posibilidad de que Javier Milei no busque la reelección y Patricia Bullrich se convierta en la candidata del oficialismo. La discusión expone tanto las oportunidades que podría abrir ese cambio como el temor a que la ministra capte a votantes desencantados con el Gobierno, pero alejados del peronismo.
La posibilidad de que Javier Milei no compita por la reelección en 2027 empezó a formar parte de las conversaciones estratégicas del peronismo. En las reuniones de la mesa política opositora comenzó a discutirse qué sucedería si el principal adversario electoral no fuera el actual Presidente, sino Patricia Bullrich. La hipótesis, reconstruida por La Política Online, contempla un escenario en el que el oficialismo libertario llegue debilitado al tramo final del mandato y busque una alternativa para sostener su proyecto político. Aunque no existe una decisión pública de Milei de abandonar la carrera presidencial ni una candidatura formalizada de Bullrich, el peronismo considera que debe prepararse para distintas posibilidades.
El planteo tomó fuerza durante una reunión de dirigentes peronistas realizada en la casa de La Pampa. Allí, el gobernador de La Rioja, Ricardo Quintela, habría advertido sobre la necesidad de no quedar desprevenidos ante un eventual cambio de candidato del oficialismo. La preocupación también aparece entre sectores que respaldan la construcción presidencial de Axel Kicillof. Un dirigente vinculado a ese espacio resumió ante LPO la discusión con una advertencia: “No podemos llegar en bolas si nos cambian de carta a última hora”. El debate muestra que, además de resolver sus propias candidaturas y diferencias internas, el PJ comenzó a incorporar escenarios alternativos sobre la estrategia electoral de sus adversarios.
Dentro del peronismo existen posiciones diferentes sobre quién sería el rival más conveniente. Un sector considera que Milei debería mantenerse como candidato porque la elección permitiría poner directamente en discusión los resultados de su gestión: el ajuste, la situación económica, el empleo y el impacto social de sus políticas. Esa lectura coincide con la recomendación que, según publicaciones anteriores de LPO, habría llegado desde el entorno político de Lula da Silva. En esa perspectiva, una candidatura presidencial del propio Milei obligaría al oficialismo a defender su administración y asumir el costo político de las decisiones tomadas desde diciembre de 2023.
Sin embargo, otros dirigentes observan con preocupación la posibilidad de que Bullrich encabece la fórmula oficialista. La ministra podría convertirse en una alternativa capaz de atraer a sectores que se alejaron del Gobierno, pero que tampoco están dispuestos a votar una opción identificada con el kirchnerismo. Ese electorado constituye uno de los principales interrogantes para la oposición: personas que expresan desencanto con la gestión libertaria, pero mantienen distancia respecto del peronismo. En ese escenario, el cambio de candidato podría modificar los términos de la polarización y obligar al PJ a ampliar su representación más allá de su núcleo electoral tradicional.
Las consultoras también advierten que no existe un único escenario posible. Mariel Fornoni, directora de Management & Fit, señaló que la discusión todavía es demasiado abstracta para proyectar con precisión el comportamiento electoral. Según explicó, no es lo mismo que Milei acuerde con Bullrich para que ella encabece la candidatura con el respaldo de toda La Libertad Avanza, que una postulación de la ministra por un espacio diferente o una competencia interna entre ambos dirigentes. Cada alternativa tendría consecuencias distintas sobre la distribución de apoyos, la estructura partidaria y la capacidad de captar votantes de otros sectores.
Por su parte, el consultor Hugo Haime sostuvo que, en las mediciones actuales, Milei conserva una ventaja sobre Bullrich en una eventual competencia interna. Según los datos citados por LPO, el Presidente se impondría por 30 puntos contra 8 en ese escenario. No obstante, Haime reconoció que la ministra podría tener mayor capacidad para atraer a votantes desencantados con el Gobierno. Facundo Nejamkis, de Opina Argentina, coincidió en que Bullrich presenta un diferencial de imagen más favorable que Milei, aunque actualmente se ubica por debajo del mandatario cuando se mide una disputa dentro del mismo espacio político.
Otro aspecto de la discusión es que una eventual candidatura de Bullrich no necesariamente le permitiría despegarse de los costos de la gestión. Los encuestadores consultados por LPO señalaron que, para que Milei abandone la carrera presidencial, primero tendría que deteriorarse su competitividad electoral. Ese desgaste también podría afectar a quien pretenda sucederlo dentro del oficialismo. Lucas Romero, de Synopsis, planteó que si Bullrich terminara siendo la candidata sería porque el Gobierno habría atravesado un deterioro importante. Nejamkis agregó que no debería suponerse que la ministra podría quedar completamente desligada de las consecuencias políticas de la administración libertaria.
Los números actuales tampoco permiten afirmar que Milei esté decidido a retirarse de la competencia. Haime señaló que el Presidente mantiene niveles de intención de voto cercanos a los 35 puntos y que, en su última medición, alcanzaba el 38%, por encima de Kicillof y Bullrich, ambos con 35%. Se trata de mediciones de consultoras y no de resultados electorales, pero muestran que la hipótesis de un cambio de candidato todavía no tiene una traducción concreta en el escenario de intención de voto. La posibilidad de que Milei busque un nuevo mandato continúa siendo una variable central de la estrategia libertaria.
La discusión dentro del peronismo revela, finalmente, que la oposición comenzó a pensar la elección de 2027 más allá de la confrontación directa con el actual Presidente. La eventual candidatura de Bullrich plantea un desafío diferente: disputar a quienes podrían alejarse del oficialismo sin encontrar en el peronismo una alternativa que los represente. Pero la posibilidad de un cambio de postulante tampoco resuelve los problemas propios del PJ, que todavía debe definir liderazgos, construir una propuesta programática y encontrar mecanismos para ordenar sus distintas corrientes. Por ahora, el escenario permanece abierto y las conversaciones expresan una preocupación estratégica, no una definición electoral.
Fuente: La Política Online



