El presidente brasileño planea invitar a Sergio Massa y Axel Kicillof a la ceremonia de inicio de su cuarto mandato, prevista para el 5 de enero en Brasilia. También evalúa sumar a Máximo Kirchner. El gesto se produce en medio de la tensión diplomática con Javier Milei y de las disputas internas del peronismo de cara a 2027.
El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, quiere que Sergio Massa y Axel Kicillof estén presentes en la ceremonia de asunción de su cuarto mandato, prevista para el próximo 5 de enero en Brasilia. La iniciativa fue revelada por La Política Online a partir de fuentes cercanas al armado del acto y representa un movimiento con dimensión política que trasciende el protocolo diplomático. En medio del enfrentamiento entre Lula y el gobierno de Javier Milei, la convocatoria a dos de las principales figuras de la oposición argentina busca estrechar los vínculos con el peronismo y proyectar una señal hacia el escenario electoral de 2027.
La invitación también podría extenderse a Máximo Kirchner, en un intento de ampliar la representación de los distintos sectores del peronismo. Según el artículo, desde el entorno del mandatario brasileño consideran que la ceremonia puede convertirse en una oportunidad para mostrar una imagen de acercamiento entre dirigentes que todavía mantienen diferencias sobre el liderazgo y la estrategia política de la oposición argentina. La eventual presencia conjunta de Massa, Kicillof y referentes del kirchnerismo tendría un significado que excede la relación bilateral y podría ser leída como una señal de diálogo entre espacios que aún no lograron acordar una hoja de ruta común.
La mirada de Lula sobre la Argentina también está atravesada por el resultado de la reciente elección brasileña. Los estrategas del Partido de los Trabajadores (PT) consideran que la experiencia de la campaña que permitió la reelección del mandatario puede ofrecer elementos para la reorganización de la oposición argentina. De acuerdo con la información publicada por LPO, los asesores brasileños transmitieron a dirigentes peronistas que la elección de 2027 debería plantearse como un plebiscito sobre la gestión de Javier Milei desde el comienzo de la campaña. La idea apunta a articular a distintos sectores opositores alrededor de una evaluación del rumbo del Gobierno nacional.
Los contactos entre el peronismo argentino y el espacio político de Lula no son nuevos. Cristina Fernández de Kirchner, Sergio Massa y Axel Kicillof mantienen vínculos con dirigentes del PT y con referentes de la política brasileña. Durante el tramo final de la campaña electoral, Massa incluso envió a Sebastián Galmarini y Cecilia Moreau para acompañar el trabajo político del oficialismo brasileño. Ese vínculo contribuye a explicar por qué el mandatario busca incorporar a los principales dirigentes opositores argentinos a una ceremonia que también pretende tener proyección regional.
La iniciativa se produce en un momento de fuerte deterioro de las relaciones diplomáticas entre Argentina y Brasil. La relación entre ambos gobiernos quedó reducida a un nivel mínimo de representación después de los cruces políticos entre Milei y Lula y de la participación del presidente argentino en el lanzamiento de la candidatura de Flávio Bolsonaro en San Pablo. A las diferencias ideológicas se sumaron los cuestionamientos por la falta de reconocimiento oficial argentino al resultado electoral brasileño y las controversias en torno a la salida de Bolsonaro de Brasil hacia Estados Unidos, con un paso por territorio argentino. Estos episodios profundizaron la desconfianza entre las administraciones y mantienen la relación bilateral en una situación delicada.
El caso de Bolsonaro abrió además un nuevo frente de conflicto diplomático. Según informó La Política Online, autoridades brasileñas solicitaron explicaciones a la encargada de negocios argentina en Brasil, María Emilia Cortés, por el operativo relacionado con la salida del dirigente. La Cancillería argentina, encabezada por Pablo Quirno, negó que hubiera existido un pedido formal de información y sostuvo que ambos países habían retirado sus embajadores. Sin embargo, el medio aseguró que fuentes de Itamaraty confirmaron la realización de una reunión. Las versiones contrapuestas reflejan el nivel de tensión y la dificultad para sostener canales de diálogo fluidos entre los dos gobiernos.
En ese contexto, la convocatoria a Massa y Kicillof adquiere una dimensión política adicional. Lula también podría extender una invitación formal a Javier Milei, aunque desde Brasil consideran poco probable que el mandatario argentino participe de la ceremonia. La eventual presencia de dirigentes opositores junto a representantes de otros gobiernos de la región permitiría al presidente brasileño mostrar una agenda de relaciones políticas que no se limita a la Casa Rosada. Al mismo tiempo, la invitación no implica que exista un acuerdo electoral entre los sectores peronistas ni que las diferencias internas hayan sido superadas.
La ceremonia del 5 de enero será, por lo tanto, un escenario de relevancia para observar tanto el vínculo entre Brasil y Argentina como los movimientos de la oposición de cara a 2027. Para Lula, reunir a Massa y Kicillof puede funcionar como un gesto de respaldo a los sectores que buscan construir una alternativa al gobierno libertario. Para el peronismo, la convocatoria abre una oportunidad de mostrar interlocución regional y, eventualmente, una imagen de acercamiento entre sus principales referentes. Sin embargo, la unidad política seguirá dependiendo de acuerdos internos que todavía están pendientes y de la capacidad de sus dirigentes para definir una estrategia compartida.
Fuente: La Política Online



