Córdoba registró 263 cierres de comercios en dos meses y la inflación de octubre fue del 1,83%

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Un relevamiento del Centro de Almaceneros advierte sobre la profundización de la crisis del consumo en la provincia. Aunque la inflación mensual se mantiene cerca del 2%, las ventas de alimentos cayeron 8,7% interanual, la canasta básica superó los $2,1 millones y casi nueve de cada diez hogares recurrieron a alguna forma de financiación para comprar comida.

La desaceleración de la inflación no consigue traducirse en una recuperación de la actividad económica en Córdoba. El último informe de Coyuntura Económica y Social correspondiente a octubre, elaborado por el Instituto de Estadísticas y Tendencias Sociales y Económicas (IETSE) del Centro de Almaceneros de la provincia, registró una suba de precios del 1,83% durante el mes. Sin embargo, detrás de ese indicador aparecen señales de deterioro del consumo, dificultades para sostener los ingresos familiares y una creciente fragilidad del entramado comercial. Uno de los datos más preocupantes es el relevamiento de 263 cierres de establecimientos comerciales durante septiembre y octubre en los principales conglomerados urbanos y corredores turísticos cordobeses.

De acuerdo con el estudio, la inflación acumulada durante los primeros diez meses de 2026 alcanzó el 26,3%, mientras que la variación interanual llegó al 32,2%. La proyección del IETSE para el cierre del año se ubica en torno al 32%. Aunque la variación mensual muestra una desaceleración respecto de los períodos de mayor aceleración de precios, el impacto sobre los hogares continúa siendo significativo. La pérdida de poder adquisitivo y la dificultad para recomponer los ingresos hacen que incluso aumentos mensuales inferiores al 2% sigan representando una presión sobre los presupuestos familiares, especialmente en los sectores que destinan la mayor parte de sus recursos a alimentos y servicios básicos.

El costo de vida también queda reflejado en el valor de las canastas. Según el relevamiento, una familia de cuatro integrantes necesitó en octubre $2.114.505 para cubrir la Canasta Básica Total (CBT), que establece el umbral de pobreza. Por su parte, la Canasta Básica Alimentaria (CBA), que determina la línea de indigencia, alcanzó los $1.152.275, con un incremento interanual del 34,4%. Estos valores muestran la distancia entre los ingresos disponibles y el costo de cubrir las necesidades esenciales. Para numerosos hogares, el problema ya no se limita a reducir gastos secundarios, sino que alcanza la posibilidad de sostener una alimentación adecuada durante todo el mes.

La situación del comercio minorista es otro indicador de la profundidad de la recesión. El volumen de ventas de alimentos acumula once meses consecutivos de caída interanual y en octubre se contrajo un 8,7% frente al mismo mes de 2025. La reducción de las compras impacta directamente sobre almacenes, autoservicios y pequeños establecimientos que dependen del consumo cotidiano de los vecinos. En paralelo, los 263 cierres relevados durante septiembre y octubre reflejan las dificultades para mantener abiertos los negocios en distintos puntos de la provincia, incluidos los principales centros urbanos y corredores turísticos. El informe también advierte que el 6,5% de los comerciantes considera que podrá sostener su actividad menos de tres meses y otro 11,5% estima que tendrá margen de continuidad de entre tres y seis meses.

Los datos de la ciudad de Córdoba refuerzan el diagnóstico. El Observatorio Comercial de la Cámara de Comercio de Córdoba registró durante octubre una caída interanual del 19% en las unidades vendidas y del 21% en la rentabilidad de los negocios. En comparación con septiembre, las bajas fueron del 5% en las ventas y del 7% en la rentabilidad. Apenas el 6% de los comerciantes consultados consiguió cumplir sus expectativas comerciales. La coincidencia entre los indicadores del comercio capitalino y el relevamiento provincial muestra que la contracción no se limita a un rubro o una localidad: alcanza a distintos segmentos del sector y condiciona la continuidad de las pequeñas y medianas actividades económicas.

La fragilidad también se extiende a la economía de los hogares. El informe del IETSE señala que el 88,5% de las familias recurrió a alguna modalidad de financiación para comprar alimentos. El 38,2% utilizó el fiado en comercios, el 36,3% pagó con tarjeta de crédito y el 14% pidió dinero prestado. Apenas el 9,5% afirmó no necesitar financiamiento para cubrir esas compras. La utilización de crédito para acceder a productos básicos expone hasta qué punto los ingresos corrientes dejaron de alcanzar para cubrir necesidades elementales y cómo el endeudamiento cotidiano se convirtió en una herramienta para sostener el consumo.

La capacidad de resistencia financiera de las familias también aparece seriamente comprometida. Según el relevamiento, el 61,7% de los hogares podría sostener sus gastos habituales menos de una semana si dejara de percibir ingresos, mientras que otro 32,8% tendría margen para hacerlo entre una semana y un mes. En conjunto, el 94,5% cuenta con una capacidad financiera inferior a treinta días. El impacto alcanza además a la alimentación de niños, niñas y adolescentes: el 29,3% de los hogares con menores reconoció que alguno tuvo que reducir la cantidad de comida por falta de dinero. Se trata de un indicador que traslada la crisis económica desde las estadísticas de consumo hacia las condiciones concretas de vida de las familias.

El informe de octubre deja así una contradicción central para la economía cordobesa: mientras la inflación mensual se mantiene por debajo del 2%, la actividad comercial continúa retrocediendo y una parte importante de la población depende del crédito o del fiado para cubrir gastos básicos. La desaceleración de los precios, por sí sola, no alcanza para recomponer el mercado interno cuando los salarios y los ingresos familiares no recuperan capacidad de compra. Los 263 comercios que cerraron en dos meses, la caída sostenida de las ventas y el endeudamiento para alimentarse conforman un cuadro que pone en discusión el alcance social de la estabilización económica y plantea el desafío de convertirla en recuperación del consumo, empleo y actividad productiva.

Fuente: La Política Online

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