El BCRA pone en marcha el fondeo de Anses para créditos hipotecarios con una primera licitación de $200.000 millones

Economia
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El Banco Central inicia este lunes la primera subasta de fondos del Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS) de Anses destinada a ampliar la oferta de créditos hipotecarios. El programa contempla diez licitaciones por un total de $2 billones y obliga a los bancos adjudicatarios a ofrecer préstamos para primera vivienda con una tasa máxima de UVA + 7,5%.

El Gobierno nacional pone en marcha este lunes 7 de septiembre un nuevo mecanismo destinado a impulsar el mercado de créditos hipotecarios mediante el uso de recursos del Fondo de Garantía de Sustentabilidad de Anses. La primera licitación, organizada por el Banco Central de la República Argentina, será por $200.000 millones y forma parte de un programa que prevé canalizar hasta $2 billones hacia las entidades financieras a través de diez subastas sucesivas. El objetivo oficial es que esos recursos funcionen como fondeo de largo plazo para que los bancos amplíen su oferta de préstamos destinados a la compra, construcción, ampliación o refacción de la primera vivienda.

El mecanismo establece que el BCRA actuará como agente técnico y operativo del FGS y realizará las licitaciones por cuenta y orden de Anses. Los fondos serán colocados en depósitos a plazo fijo ajustables por UVA, con dos alternativas de duración: un año, con una tasa mínima de UVA + 2,5%, y cinco años, con un rendimiento mínimo de UVA + 4,5%. Los bancos competirán para acceder a esos recursos y, una vez adjudicados, deberán destinarlos exclusivamente a nuevas líneas hipotecarias que cumplan con las condiciones establecidas por el programa.

Una de las principales condiciones impuestas por el Gobierno es el límite sobre la tasa que podrán cobrar las entidades financieras a los beneficiarios. Los créditos hipotecarios otorgados con este fondeo deberán tener una tasa máxima de UVA + 7,5% anual y un plazo mínimo de 15 años. Además, cada préstamo podrá alcanzar hasta 150.000 UVA, un monto que actualmente ronda los $315 millones o unos 206.000 dólares, aunque el valor en pesos de esa referencia se modifica con la evolución de la unidad indexada. El programa apunta así a generar una oferta hipotecaria con condiciones más previsibles dentro del sistema UVA.

La primera licitación funcionará también como una prueba para medir el interés de los bancos. Cada entidad podrá acceder como máximo al 20% del monto total ofrecido en la convocatoria, con el objetivo de evitar que una sola institución concentre una parte excesiva de los recursos. Además, existen otros límites vinculados con el patrimonio de cada banco y con su cartera hipotecaria. Los fondos deberán ser colocados en nuevos préstamos dentro de un plazo de 90 días, por lo que las entidades que resulten adjudicatarias tendrán que transformar rápidamente ese fondeo en operaciones concretas destinadas a vivienda.

El Gobierno estima que el programa completo podría generar entre 17.000 y 18.000 nuevos créditos hipotecarios. La apuesta oficial es que una mayor disponibilidad de financiamiento permita reactivar un mercado que todavía presenta dificultades para crecer debido al costo de las tasas, la falta de ahorro previo y los elevados valores de las propiedades. En ese sentido, la utilización del FGS busca ofrecer a los bancos una fuente de financiamiento de mayor plazo y menor costo relativo para que puedan ampliar la cantidad de préstamos disponibles.

La medida ya comenzó a producir movimientos entre las entidades financieras. Algunos bancos que actualmente ofrecen créditos hipotecarios ajustaron sus tasas para ubicarse en torno al límite establecido por el programa, mientras que otros evalúan participar de las licitaciones para conseguir fondeo de mayor duración. El esquema podría generar una mayor competencia entre bancos, aunque todavía persisten interrogantes sobre el alcance real que tendrá la baja de tasas y sobre cuántas familias podrán cumplir con los requisitos de ingreso necesarios para acceder a una hipoteca.

El uso de recursos del FGS para financiar créditos hipotecarios también abre una discusión sobre el destino de los fondos previsionales. La estrategia oficial consiste en transformar una parte de esos recursos en depósitos bancarios que permitan generar préstamos de largo plazo, bajo la condición de que sean utilizados exclusivamente para vivienda. El Gobierno sostiene que de esta manera puede movilizar capital hacia el mercado inmobiliario sin realizar un desembolso directo del Tesoro, mientras que el resultado final dependerá de la respuesta de los bancos y, fundamentalmente, de la capacidad de los hogares para afrontar cuotas ajustadas por inflación durante períodos que pueden extenderse por décadas.

La primera licitación de $200.000 millones marca así el comienzo de una de las principales apuestas oficiales para recuperar el crédito hipotecario. El programa completo multiplicará esa cifra por diez hasta alcanzar los $2 billones y buscará que el fondeo previsional se convierta en miles de nuevas operaciones para primera vivienda. La incógnita será si una tasa máxima de UVA + 7,5% alcanza para que el crédito resulte accesible para una cantidad significativa de familias o si las condiciones económicas, los ingresos requeridos y el mecanismo de actualización de las cuotas continúan dejando fuera a buena parte de los potenciales compradores.

Fuente: Ámbito

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