El Gobierno de Javier Milei negocia una extensión extraordinaria de la concesión de Aeropuertos Argentina, la empresa de Eduardo Eurnekian que administra 35 terminales aéreas. Un acuerdo firmado en 2025 buscaba llevar el contrato hasta 2056, con una opción para extenderlo hasta 2066, mientras tres actas reservadas del ORSNA revelan los cambios de posición oficiales y abren interrogantes sobre el procedimiento.
El Gobierno nacional quedó nuevamente bajo la lupa por las negociaciones destinadas a extender la concesión de Aeropuertos Argentina mucho antes de que finalice el contrato vigente. Según la investigación publicada por Ámbito, durante menos de un año se elaboraron tres actas de carácter reservado dentro del Organismo Regulador del Sistema Nacional de Aeropuertos (ORSNA), en las que aparece el intento de modificar las condiciones de una concesión que actualmente administra 35 aeropuertos y cuyo vencimiento, luego de anteriores extensiones, está previsto para 2038. El planteo oficial busca avanzar hacia una nueva readecuación contractual que llevaría el vínculo hasta 2056 y dejaría abierta la posibilidad de una extensión adicional hasta 2066.
El primer acuerdo fue firmado el 26 de septiembre de 2025 por el entonces titular del ORSNA, Facundo Leal, y el CEO de Aeropuertos Argentina, Daniel Ketchibachian. El documento establecía las bases para una readecuación contractual y contemplaba una extensión considerable del plazo de concesión. El dato que generó mayor controversia es que el contrato todavía tenía más de una década de vigencia por delante, por lo que la negociación no respondía a una concesión próxima a vencer sino a una decisión anticipada de modificar el horizonte del negocio aeroportuario. Además, la empresa involucrada pertenece al grupo de Eduardo Eurnekian, quien fue empleador de Javier Milei antes de su llegada a la política.
La situación se volvió todavía más delicada después de que Leal dejara su cargo y fuera detenido en el marco de una investigación judicial por presunto enriquecimiento ilícito y lavado, entre otras acusaciones. De acuerdo con Ámbito, el fiscal Ramiro González puso bajo análisis a integrantes de la conducción del ORSNA y existen investigaciones sobre patrimonios, contratos y posibles irregularidades vinculadas con el organismo. La segunda acta, sin embargo, ratificó el acuerdo original, mientras que meses después un nuevo documento dejó sin efecto ese entendimiento y lo convirtió formalmente en un “antecedente de trabajo” para continuar la negociación bajo una nueva conducción.
La sucesión de documentos expone así un particular movimiento dentro del organismo regulador. Noelia Ruiz, que había integrado el directorio del ORSNA y posteriormente asumió su presidencia, participó de la etapa anterior y luego encabezó la decisión de reabrir la negociación. El nuevo directorio argumentó la necesidad de revisar el proceso, profundizar el análisis económico-financiero y establecer nuevas bases técnicas antes de alcanzar un acuerdo definitivo. En los hechos, el convenio firmado por Leal qa funcionar como referencia para la elaboración de un eventual nuevo contratouedó sin efecto, pero sus términos no desaparecieron de la discusión: pasaron .
Uno de los puntos centrales de la negociación es la rentabilidad que Aeropuertos Argentina pretende garantizar durante las próximas décadas. La empresa busca mantener una Tasa Interna de Retorno cercana al 16,45 por ciento e incluso plantea la posibilidad de elevarla. El Gobierno, por su parte, rechazó incrementar las tarifas aeroportuarias como mecanismo para compensar el resultado económico de la concesión. En paralelo, la empresa puso en suspenso inversiones estimadas en alrededor de 600 millones de dólares destinadas a obras hasta 2030, una decisión que funciona como elemento de presión dentro de la negociación y que el Gobierno deberá resolver junto con las condiciones de la eventual extensión.
La discusión llegó también al Congreso. El diputado nacional Esteban Paulón presentó un proyecto para que el Poder Ejecutivo informe de manera urgente sobre el estado de la concesión, las prórrogas otorgadas, los acuerdos existentes y las negociaciones actualmente en marcha. El pedido busca conocer además cuál es el fundamento jurídico utilizado para extender el contrato sin realizar un nuevo proceso de selección pública. El legislador puso bajo cuestionamiento la utilización de la Ley de Bases y de la Ley de Concesión de Obra Pública como herramientas para una eventual ampliación del plazo y reclamó precisiones sobre si esas normas permiten modificar sustancialmente una concesión sin una nueva licitación.
El trasfondo de la discusión es especialmente relevante porque no se trata de una empresa mr ni de una concesión de corto plazo. Aeropuertos Argentina controla la explotación de una red de 35 terminales y una eventual extensión hasta 2056, con una opción adicional hasta 2066, significaría garantizarle a la compañía el control del negocio aeroportuario denurante varias décadas. El proyecto presentado en Diputados advierte que una decisión de esa magnitud debe someterse a estándares elevados de transparencia, competencia y control público, especialmente cuando existen alternativas como una futura licitación en la que distintos operadores puedan competir por la concesión.
El caso también expone una contradicción política de fondo para el Gobierno de Milei: mientras la administración libertaria sostiene que la competencia y la reducción de la intervención estatal son pilares de su modelo económico, la posibilidad de extender durante décadas una concesión vigente sin un nuevo proceso competitivo genera cuestionamientos sobre las condiciones concretas en las que se está negociando. La discusión todavía no está cerrada y el Gobierno deberá definir si avanza con un nuevo acuerdo, bajo qué condiciones y con qué controles. Mientras tanto, las actas reservadas, la investigación sobre exfuncionarios y el vínculo histórico entre Eurnekian y el Presidente convierten a la concesión aeroportuaria en uno de los negocios públicos que más atención concentra en la actualidad.
Fuente: Ámbito
