Después de gobernar Jujuy durante ocho años y quedar afuera de la carrera nacional, Gerardo Morales eligió instalarse en Shenzhen, uno de los grandes polos tecnológicos de China. Hasta ahí, podría parecer simplemente una decisión personal. El problema aparece cuando se observa el cuadro completo: el exgobernador ahora asesora negocios vinculados con la energía solar en el mismo país con el que profundizó acuerdos durante su gestión, mientras, según La Política Online, conserva una fuerte cuota de poder en la política jujeña. Se fue del territorio, pero aparentemente no de la rosca.
Morales terminó sus dos mandatos como gobernador de Jujuy y después de su fallida candidatura a vicepresidente comenzó una nueva etapa a miles de kilómetros de la provincia que gobernó. Según fuentes citadas por La Política Online, se radicó en Shenzhen y creó una consultora destinada a asesorar a empresas y gobiernos interesados en desarrollar negocios de energía solar con China. El dato no es menor: durante su gestión, la relación entre Jujuy y el gigante asiático se convirtió en uno de los ejes de su política económica.
Y acá aparece una de esas contradicciones que merecen, como mínimo, una explicación. Mientras durante años la política argentina estuvo atravesada por discursos sobre modelos, alianzas internacionales y defensa de determinados intereses nacionales, Morales terminó haciendo las valijas rumbo a China para dedicarse justamente a asesorar negocios con empresas y gobiernos interesados en ese mercado. No se trata de cuestionar que una persona trabaje donde quiera: el interrogante político pasa por otra parte. ¿Qué vínculos construyó durante su paso por el poder y cómo se transformaron ahora en una actividad privada?
Durante su gestión en Jujuy avanzaron importantes proyectos de inversión china, entre ellos la planta solar Cauchari, el tren solar de la Quebrada y emprendimientos vinculados con la producción de litio. La Política Online sostiene que esos vínculos fueron parte del proceso que llevó al exgobernador a profundizar su conocimiento sobre China y, posteriormente, a instalarse allí para desarrollar su actividad como consultor. Es decir, la historia no empieza con la mudanza: tiene varios capítulos escritos durante sus años en el poder.
Pero lo más llamativo es que Morales no parece haber abandonado la política jujeña. De acuerdo con las fuentes citadas por el medio, mantiene influencia sobre la Legislatura provincial y continúa marcándole la cancha al gobernador Carlos Sadir mediante la citación de funcionarios. O sea: vive en China, pero la rosca jujeña aparentemente le queda a mano. La distancia geográfica no habría significado una distancia del poder.
Y acá es donde la historia se pone todavía más interesante. Morales ya habría dejado en claro que el candidato para 2027 será Carlos Sadir, despejando la posibilidad de una pelea interna por la candidatura. De esta manera, el exgobernador puede desarrollar su nueva actividad empresarial en China mientras conserva capacidad de decisión sobre el armado político de Jujuy. Una combinación bastante particular: negocios en Shenzhen y rosca política a distancia.
Para los jujeños, el asunto abre una discusión que va mucho más allá de dónde vive Morales. Después de ocho años al frente de la provincia, resulta legítimo preguntar qué relación existe entre las políticas de inversión que impulsó cuando era gobernador y su actual actividad profesional. Que no exista, hasta ahora, una acusación de ilegalidad no significa que no pueda existir un debate político sobre los límites, las incompatibilidades, los conflictos de intereses y la utilización de vínculos construidos desde el Estado.
Porque una cosa es terminar un mandato y dedicarse a la actividad privada. Otra muy distinta es que un dirigente con enorme influencia política pase a asesorar negocios relacionados con un sector estratégico que tuvo un peso importante durante su gestión. En una democracia seria, esas situaciones deberían ser explicadas con absoluta transparencia. No alcanza con decir “me fui a vivir a China” y listo: también corresponde contar qué se hace allí, con quiénes se trabaja y qué relación existe entre esa actividad y las decisiones tomadas cuando se ocupaba un cargo público.
La historia de Gerardo Morales tiene, entonces, todos los ingredientes de una buena discusión política: un exgobernador que se muda al gigante asiático, una consultora vinculada con energía solar, inversiones chinas desarrolladas durante su gestión y una influencia política que, según las fuentes citadas, continúa vigente en Jujuy. Morales podrá estar a más de 18.000 kilómetros de su provincia, pero la política jujeña parece seguir ocupando un lugar importante en su agenda. Y si realmente pretende inaugurar una nueva etapa profesional, lo mínimo que corresponde es que explique dónde termina el exgobernador y dónde empieza el consultor.
Fuente: La Política Online.



