Axel Kicillof y Sergio Ziliotto profundizaron su alianza y reclamaron al Gobierno de Javier Milei que libere recursos para enfrentar los posibles efectos del fenómeno El Niño. Los gobernadores apuntaron contra el ajuste nacional y exigieron fondos para obras hídricas que consideran claves para evitar inundaciones y emergencias.
Mientras desde la Casa Rosada se insiste con el discurso del déficit cero y el ajuste como receta para todos los males, los gobernadores Axel Kicillof y Sergio Ziliotto decidieron poner sobre la mesa una pregunta bastante incómoda: ¿qué pasa cuando llega una emergencia climática y las provincias necesitan recursos para prevenirla? Desde La Pampa, ambos mandatarios acordaron avanzar en acciones conjuntas para reducir el impacto que podría generar el fenómeno El Niño en la región pampeana y, al mismo tiempo, reclamaron al Gobierno nacional que libere los fondos necesarios.
El reclamo no es solamente político. Kicillof y Ziliotto plantearon la necesidad de ejecutar obras de infraestructura hídrica para anticiparse a posibles inundaciones y contingencias climáticas. En particular, reclamaron recursos vinculados al Fondo Fiduciario de Infraestructura Hídrica, mientras desde las provincias cuestionan que esos fondos no estén llegando para las obras que consideran necesarias. La cifra que aparece en el reclamo es contundente: alrededor de 290 mil millones de pesos destinados a infraestructura hídrica permanecen en discusión.
Y acá aparece la pelea política de fondo. Kicillof aprovechó el encuentro para volver a cuestionar la política económica de Milei y sostuvo que las provincias resignan recursos que después no regresan en forma de obras. El planteo apunta directamente al corazón del modelo libertario: si el Estado nacional recauda, pero reduce su participación en infraestructura, ¿quién se hace cargo cuando una inundación golpea a las poblaciones? Para los gobernadores, no alcanza con mirar las cuentas desde una planilla de Excel cuando lo que está en juego son rutas, viviendas, campos y ciudades enteras.
Ziliotto, por su parte, sumó a La Pampa al reclamo y avanzó con Kicillof en una estrategia de coordinación entre ambas provincias. El acuerdo contempla trabajar sobre información y planificación para responder ante posibles eventos climáticos extremos. La región pampeana comparte cuencas y problemas hídricos que no respetan los límites administrativos, por lo que la coordinación entre Buenos Aires y La Pampa aparece como una herramienta concreta frente a un fenómeno que puede generar impactos en ambos territorios.
La discusión también vuelve a poner sobre la mesa una de las grandes tensiones del gobierno de Milei con los gobernadores: quién paga la obra pública y quién responde cuando las provincias necesitan asistencia. El Gobierno nacional sostiene una política de fuerte reducción del gasto y paralización o revisión de numerosas obras, mientras los mandatarios provinciales vienen reclamando que los recursos que consideran correspondientes a sus distritos sean efectivamente girados. En este caso, el reclamo adquiere un componente adicional porque no se trata solamente de construir infraestructura para mejorar una ciudad: se trata de intentar evitar daños antes de que ocurran.
Y ahí está la parte más polémica: ¿hay que esperar a que el agua llegue hasta el cuello para recién entonces abrir la billetera? La lógica de la prevención indica exactamente lo contrario. Las obras hidráulicas, los sistemas de alerta y la planificación territorial sirven precisamente para reducir los daños antes de que una emergencia se transforme en desastre. El reclamo de Kicillof y Ziliotto apunta a que el Estado nacional no puede desentenderse de esa responsabilidad y después aparecer únicamente cuando las imágenes de las inundaciones ocupen las pantallas.
El encuentro entre ambos gobernadores también tiene una lectura política que va más allá del fenómeno climático. Kicillof viene buscando fortalecer vínculos con otros mandatarios y construir una posición común frente al Gobierno nacional, mientras Ziliotto se suma a ese esquema desde La Pampa. La emergencia climática funciona así como un punto concreto desde el cual los gobernadores pueden reclamar coordinación y recursos, pero también como un nuevo escenario para cuestionar el modelo de ajuste de Milei.
En definitiva, Kicillof y Ziliotto no solamente están hablando del clima: están discutiendo qué Estado queda en pie cuando llega la emergencia. El Gobierno nacional deberá responder si libera los recursos reclamados y si vuelve a poner en marcha las obras hídricas que las provincias consideran necesarias. Porque una cosa es discutir ideología, déficit y equilibrio fiscal en un estudio de televisión y otra muy distinta es explicar después por qué no había una obra, un canal o una infraestructura preparada cuando el agua empezó a entrar. En materia de prevención, llegar tarde no es ahorrar: puede terminar saliendo muchísimo más caro.
Fuente: La Política Online



