El crédito de emergencia de la tarjeta SUBE continúa disponible cuando los usuarios se quedan sin fondos, pero el aumento de las tarifas redujo drásticamente su capacidad. En colectivos, subte y transporte fluvial el límite es de $1.200, mientras que los trenes metropolitanos tienen topes aún menores.
Quedarse sin saldo en la SUBE ya no significa tener un margen importante para seguir viajando. El sistema mantiene el denominado saldo de emergencia, pero los aumentos de las tarifas hicieron que ese crédito alcance cada vez para menos viajes. Según informó Infonews, los límites actualmente varían de acuerdo con el medio de transporte utilizado.
Para los colectivos de todo el país, el límite de saldo negativo es de $1.200. El mismo tope se aplica al Subte de la Ciudad de Buenos Aires y al transporte fluvial del Delta bonaerense. El crédito se activa automáticamente cuando la tarjeta no cuenta con fondos suficientes para realizar el viaje.
Pero el problema aparece cuando se compara ese monto con las tarifas actuales. En los colectivos nacionales, donde el boleto mínimo alcanza los $742,81, los $1.200 de saldo de emergencia permiten cubrir apenas un viaje si la tarjeta comienza completamente en cero.
La situación es todavía más complicada en el Subte porteño. Con una tarifa inicial de $1.684, el saldo negativo disponible de $1.200 ya no alcanza para pagar un pasaje completo cuando la tarjeta está sin crédito. Es decir, el mecanismo de emergencia existe, pero dejó de garantizar efectivamente un viaje en determinados casos.
En los colectivos provinciales del conurbano bonaerense, el boleto mínimo llega a $1.111,19, por lo que el margen de emergencia también resulta extremadamente limitado. En la práctica, el usuario puede quedar habilitado para utilizar el crédito negativo, pero con una capacidad de traslado cada vez menor.
La situación cambia en los trenes metropolitanos. Las líneas Mitre, Sarmiento, Roca, San Martín, Belgrano Norte, Belgrano Sur y Tren del Valle cuentan con un saldo de emergencia de -$650, mientras que la línea Urquiza mantiene un límite de -$480.
Una vez alcanzado el límite, la SUBE deja de habilitar nuevos viajes hasta que el pasajero realice una recarga. Cuando se acreditan nuevos fondos, el sistema descuenta automáticamente el dinero utilizado durante el período de saldo negativo y vuelve a habilitar la tarjeta.
El contraste entre el crédito de emergencia y el precio de los boletos vuelve a poner en discusión el impacto de las tarifas sobre los usuarios del transporte público. El mecanismo pensado para darle una última posibilidad de viaje a quien se queda sin saldo perdió capacidad real a medida que aumentaron los boletos.
Y hay un dato que lo resume: en algunos medios, el “saldo de emergencia” ya no alcanza siquiera para pagar un viaje completo. Para quienes utilizan diariamente colectivos, trenes o subte, unos pocos cientos de pesos pueden determinar si llegan o no a destino.



