El Gobierno bonaerense salió al cruce de la propuesta de Techint para reducir la presión impositiva y cuestionó que la discusión sobre la competitividad de las empresas quede limitada a Ingresos Brutos. La respuesta vuelve a poner en escena la disputa entre la gestión de Axel Kicillof y uno de los principales grupos empresarios del país.
La discusión entre la Provincia de Buenos Aires y Techint sumó un nuevo capítulo luego de que el conglomerado empresario planteara la necesidad de avanzar sobre una reducción de la carga tributaria, con especial énfasis en el impuesto a los Ingresos Brutos.
Desde la administración bonaerense respondieron que los problemas que enfrenta el sector productivo no pueden reducirse exclusivamente a la cuestión impositiva. La Provincia sostuvo que existen otros factores que inciden sobre los costos y la actividad industrial y que deben ser considerados en cualquier discusión seria sobre competitividad.
La respuesta se produce en medio de un escenario económico complejo para la industria argentina, con caída de la actividad en distintos sectores, dificultades para sostener niveles de producción y un mercado interno debilitado. En ese contexto, las grandes empresas vienen reclamando medidas que permitan reducir costos y mejorar las condiciones para invertir.
Pero desde el Gobierno de Kicillof plantearon otra mirada: bajar un impuesto provincial no resolvería por sí solo los problemas estructurales que atraviesa la industria. La discusión, de esta manera, excede la cuestión tributaria y se mete de lleno en el debate sobre el modelo económico.
El contrapunto también tiene una fuerte dimensión política. Techint es uno de los grupos industriales más importantes de la Argentina y mantiene una histórica capacidad de interlocución con distintos gobiernos. La administración bonaerense, en cambio, sostiene una posición crítica frente a buena parte del programa económico de Javier Milei y cuestiona especialmente las políticas que, según plantea, están afectando a la producción nacional.
En ese marco, Ingresos Brutos se convirtió en otro campo de batalla. Mientras el empresariado reclama alivio fiscal para reducir costos, desde la Provincia defienden la necesidad de contar con recursos propios para sostener políticas públicas, infraestructura y servicios.
El Gobierno bonaerense también pone el foco en que la competitividad industrial no depende únicamente de cuánto pagan las empresas en impuestos. El acceso al crédito, el costo de la energía, el nivel de actividad, el mercado interno, la infraestructura y las condiciones generales de la economía forman parte de una ecuación mucho más amplia.
La discusión resulta especialmente sensible para Buenos Aires porque concentra una parte sustancial del entramado industrial argentino. Cualquier modificación importante en su estructura tributaria tiene impacto directo sobre las cuentas provinciales y, al mismo tiempo, sobre miles de empresas radicadas en su territorio.
El planteo de Techint, por lo tanto, abrió una discusión que rápidamente trascendió a la propia compañía. ¿La solución para recuperar competitividad pasa principalmente por bajar impuestos o requiere un cambio integral en las condiciones económicas? Esa es la discusión de fondo que ahora enfrenta a empresarios y al Gobierno provincial.
Mientras tanto, Kicillof busca sostener su posición frente a los reclamos del sector privado y evitar que el debate quede reducido a una cuestión de presión fiscal. La respuesta de la Provincia apunta justamente en esa dirección: el problema industrial argentino es mucho más profundo que Ingresos Brutos y no puede resolverse solamente con una rebaja tributaria.



