El mercado de combustibles profundizó su retroceso en julio y registró una caída interanual del 6,4%, la mayor en dos años. En los primeros siete meses de 2026 se comercializó un 2,1% menos que en el mismo período de 2025, en otra señal del enfriamiento del consumo interno.
Las estaciones de servicio volvieron a sentir el golpe del menor consumo. Durante julio se comercializaron 1.368.722 metros cúbicos de nafta y gasoil, frente a los 1.462.232 metros cúbicos registrados en julio de 2025. La diferencia representa unos 93.500 metros cúbicos menos y una caída interanual del 6,4%.
El dato marca además el sexto mes consecutivo de caída interanual. Después de un enero prácticamente estable, con una variación positiva de apenas 0,11%, las ventas comenzaron a retroceder: -1,67% en febrero, -1,05% en marzo, -2,38% en abril, -0,20% en mayo, -2,92% en junio y finalmente -6,40% en julio.
El acumulado del año también refleja el deterioro. Entre enero y julio se comercializaron aproximadamente 9,58 millones de metros cúbicos, contra 9,79 millones durante el mismo período de 2025. Son unos 204.000 metros cúbicos menos, equivalentes a una contracción del 2,1%.
Pero la comparación con años anteriores permite dimensionar todavía mejor el retroceso. En los primeros siete meses de 2023 se habían vendido alrededor de 10,64 millones de metros cúbicos, por lo que el volumen actual se encuentra casi un 10% por debajo de aquel registro.
La caída alcanzó a prácticamente todos los principales combustibles. La nafta súper retrocedió 7,8% interanual, mientras que la premium bajó 6,4%. En el caso del gasoil, las ventas disminuyeron 7,04%, mientras que el gasoil premium tuvo una retracción de 1,89%.
El impacto tampoco estuvo concentrado en unas pocas provincias. 21 jurisdicciones registraron menores despachos de nafta y gasoil durante julio. Tucumán encabezó las bajas con un 22,41%, seguida por Jujuy (-16,42%) y Misiones (-13,84%). En el otro extremo, La Pampa, Neuquén y Santiago del Estero mostraron leves aumentos, todos inferiores al 1%.
Para las estaciones de servicio, el problema va más allá de vender menos litros. Empresarios del sector advierten que la retracción del volumen comienza a afectar la rentabilidad y las inversiones, en un escenario en el que también pesan los mayores costos y los cambios en los hábitos de consumo.
El dato vuelve a poner sobre la mesa una pregunta incómoda para la economía argentina: si el consumo se enfría hasta en un producto tan cotidiano como el combustible, ¿qué está pasando con el bolsillo de los hogares y la actividad económica?
La caída de julio, además, fue la más fuerte de los últimos dos años. El mercado interno continúa mostrando señales de debilidad y las estaciones de servicio aparecen como otro termómetro de una economía donde cada vez se venden menos litros.



