El empresario jamaiquino que supo prometer una inversión millonaria para construir un parque temático en San Pedro y codearse con figuras como Diego Maradona fue encontrado sin vida en situación de calle. Tenía 55 años. La Justicia investiga las circunstancias de su muerte.
La historia de Max Higgins terminó muy lejos de los flashes, los eventos millonarios y las promesas de grandes negocios. El empresario jamaiquino fue encontrado muerto en la localidad de Libertad, partido bonaerense de Merlo, donde llevaba varias semanas en situación de calle. Su cuerpo apareció en la vía pública y fue encontrado por un empleado de la Empresa 216, quien alertó a las autoridades.
Higgins había alcanzado notoriedad en Argentina durante la década de 2000 gracias a sus extravagantes proyectos vinculados al entretenimiento. Se presentaba como el “Rey del Entretenimiento”, organizaba grandes eventos y aseguraba manejar fortunas millonarias. Su nombre quedó especialmente asociado a la promesa de construir en San Pedro un gigantesco parque temático presentado como el “Disney argentino”, con una inversión anunciada de mil millones de dólares.
En aquellos años, Higgins se movía rodeado de lujos y celebridades. Tenía oficinas en Puerto Madero, utilizaba autos de alta gama, limusinas y hasta helicópteros. Además, logró llevar a Diego Maradona a uno de sus proyectos más recordados: el reality de fútbol World Football Idol, que también contó con figuras como Sergio Goycochea y Gabriel Batistuta.
Pero aquella imagen de empresario multimillonario comenzó a derrumbarse rápidamente. Los grandes proyectos nunca llegaron a concretarse y su situación económica y personal se deterioró de manera drástica. Con el paso de los años, Higgins perdió exposición pública y terminó viviendo en la calle. Incluso había sido visto anteriormente en la zona de Retiro, donde pedía dinero para poder alimentarse.
Su caída fue tan pronunciada que pasó de mostrarse junto a figuras internacionales y anunciar inversiones millonarias a dormir en la vía pública. Distintos testimonios recogidos por medios argentinos describieron sus últimos años atravesados por el aislamiento, problemas económicos y una situación personal cada vez más compleja.
La Justicia ahora intenta determinar qué ocurrió. Las primeras pericias realizadas en el lugar no detectaron signos de violencia ni intervención de terceros, y una ambulancia habría indicado inicialmente una posible muerte por causas naturales. Sin embargo, la Unidad Funcional de Instrucción N.º 3 de Morón abrió una investigación bajo la carátula de “averiguación de causales de muerte” y ordenó una autopsia.
El caso vuelve a poner bajo la lupa una historia que durante años fue presentada como la de un empresario dispuesto a revolucionar el entretenimiento argentino. Higgins llegó al país con promesas gigantescas, proyectos espectaculares y una vida rodeada de lujo, pero terminó completamente alejado de aquel mundo.
También quedaron cuestionamientos sobre la verdadera dimensión de su patrimonio y sus negocios. Según distintos informes periodísticos, su exesposa había cuestionado la fortuna que Higgins decía poseer y se registraron conflictos judiciales y económicos a lo largo de los años. Algunas publicaciones también mencionaron antecedentes por presuntas estafas, aunque esas acusaciones deben diferenciarse de condenas judiciales firmes.
La muerte de Max Higgins deja así una historia tan extravagante como trágica: el hombre que prometió construir un “Disney argentino”, que llegó a codearse con Maradona y que alguna vez exhibió una vida de millonario terminó muriendo solo, en situación de calle, en una esquina de Merlo.



