El diputado nacional de Unión por la Patria y veterano de la Guerra de Malvinas llegó al recinto con un saco negro que llevaba bordada la histórica consigna de soberanía. La jornada terminó con fuertes cruces con el oficialismo y una denuncia contra el libertario Nicolás Mayoraz por un comentario sobre su vestimenta.
El diputado nacional chaqueño Aldo Leiva, veterano de la Guerra de Malvinas, protagonizó una de las imágenes más llamativas de la sesión de la Cámara de Diputados: llegó al recinto con un saco negro cubierto en distintas partes por la frase “Las Malvinas son argentinas”, bordada en letras blancas. El diseño tomó como referencia la tipografía utilizada en una bandera que se hizo popular durante el Mundial de fútbol.
Para Leiva, sin embargo, el mensaje tiene una dimensión que va mucho más allá de una consigna futbolera. El legislador fue combatiente durante el conflicto de 1982 y convirtió la reivindicación de la soberanía argentina sobre las islas en una bandera permanente de su actividad política. La elección de la vestimenta llevó ese reclamo directamente al centro del Congreso.
La particular imagen quedó todavía más expuesta en una sesión marcada por la tensión entre el oficialismo y la oposición. Durante el debate, Leiva protagonizó un nuevo enfrentamiento con el presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, luego de que el sistema electrónico no registrara correctamente uno de sus votos y el legislador intentara realizar una aclaración desde su banca.
Pero la jornada tendría otro capítulo. Según relató posteriormente el propio Leiva, el diputado libertario Nicolás Mayoraz se había acercado a él antes de la sesión y cuestionó su vestimenta. El chaqueño denunció en el recinto que el legislador de La Libertad Avanza le habría dicho: “Muy linda tu vestimenta, pero qué payasesco que sos”.
La acusación provocó una fuerte reacción de Leiva, quien presentó una cuestión de privilegio contra Mayoraz. El veterano de Malvinas sostuvo que venía siendo objeto de agresiones y cuestionó duramente la actitud del legislador libertario.
La tensión no terminó allí. Durante el tratamiento de la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central, Leiva volvió a quedar en el centro de una fuerte discusión en el recinto. En medio de los reclamos opositores por la modalidad de votación, el diputado dejó su banca y avanzó hacia el sector donde se encontraba Martín Menem. Otros legisladores debieron intervenir para evitar que el enfrentamiento pasara a mayores.
La escena terminó convirtiendo una prenda en uno de los símbolos de una jornada cargada de disputas políticas. Malvinas, soberanía y la pelea entre oficialismo y oposición terminaron mezclándose en el mismo episodio, mientras el Congreso discutía además proyectos económicos centrales para el Gobierno.
El gesto de Leiva también recuperó una consigna que había cobrado enorme fuerza durante el Mundial de 2026, cuando hinchas y miembros de la Selección argentina exhibieron una bandera con la leyenda “Las Malvinas son argentinas” durante el partido frente a Inglaterra. El diputado trasladó aquella imagen al ámbito institucional, pero desde su propia condición de excombatiente.
En una Cámara atravesada por enfrentamientos cada vez más duros, el saco de Leiva terminó funcionando como una declaración política sin necesidad de micrófono: las Malvinas como símbolo de soberanía y, al mismo tiempo, como respuesta a un oficialismo con el que mantiene una relación marcada por fuertes cruces.
La jornada dejó además una postal difícil de ignorar: mientras en el recinto se discutían reformas impulsadas por el Gobierno de Javier Milei, un veterano de guerra se presentó ante sus pares con una reivindicación histórica bordada en el pecho. Las Malvinas, una vez más, volvieron a entrar al Congreso.



