El Gobierno asegura que los salarios le ganaron a la inflación, pero el resultado depende de los ingresos de los trabajadores informales

milei
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El índice salarial del INDEC registró en agosto de 2026 un aumento del 2,7%, frente a una inflación mensual del 1,7%. Sin embargo, la mejora del indicador general está impulsada por los ingresos de los trabajadores no registrados, cuyos datos tienen un rezago estadístico de cinco meses. Mientras el Gobierno destaca la recuperación promedio, los salarios registrados todavía muestran pérdidas frente a los precios en la comparación interanual.

El Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) informó que el índice general de salarios aumentó un 2,7% durante agosto y acumuló una suba del 25,1% en los primeros ocho meses de 2026. En la comparación interanual, el incremento llegó al 35,6%. Las cifras se ubicaron por encima de la inflación de agosto, que fue del 1,7%, y del aumento acumulado de precios entre enero y agosto, del 21,3%. Estos datos fueron destacados como una señal de recuperación de los ingresos, aunque el promedio reúne sectores laborales con evoluciones muy diferentes.

El dato que más incide en el resultado general es el de los trabajadores del sector privado no registrado. Según el informe oficial, sus ingresos aumentaron un 3% en agosto, acumularon una suba del 38,4% en lo que va del año y registraron un incremento interanual del 55,4%. Esas variaciones superan ampliamente las de los trabajadores formales y explican buena parte de la mejora estadística que exhibe el indicador general.

Sin embargo, existe una aclaración metodológica fundamental: los datos salariales de los trabajadores informales tienen un retraso de aproximadamente cinco meses. El índice se construye a partir de información de la Encuesta Permanente de Hogares y utiliza promedios trimestrales móviles. Por eso, el aumento que aparece publicado para agosto no representa necesariamente lo que cobraron esos trabajadores durante ese mes, sino la evolución de ingresos correspondiente a un período anterior. Esta diferencia temporal obliga a interpretar con cautela la supuesta recuperación de los salarios informales.

La situación es distinta para los trabajadores privados registrados, cuyos salarios subieron un 2,8% en agosto. Aunque superaron la inflación mensual, acumularon un incremento del 20,4% entre enero y agosto, por debajo del 21,3% que avanzaron los precios en ese período. En la comparación interanual, los salarios privados formales aumentaron un 30,4%, frente a una inflación del 33,5%. En consecuencia, el resultado mensual positivo no alcanzó para compensar la pérdida de poder adquisitivo frente al año anterior.

En el sector público también hubo diferencias. Los salarios estatales aumentaron un 2,3% en agosto y acumularon una suba del 23,8% en los primeros ocho meses del año. Sin embargo, la evolución interanual mostró un incremento del 30,3%, también inferior a la inflación del 33,5%. Dentro de este universo, los empleados públicos nacionales quedaron más rezagados: sus salarios aumentaron un 26,3% en doce meses, mientras que los provinciales registraron una suba del 30%. Los datos reflejan que el comportamiento de los ingresos estatales no es uniforme y que el promedio oculta diferencias entre jurisdicciones.

Las cifras difundidas por el INDEC fueron utilizadas para destacar una mejora del salario real durante agosto. El ministro de Economía, Luis Caputo, también resaltó la evolución de los ingresos privados registrados y señaló que habían crecido en términos reales por tercer mes consecutivo. No obstante, una evaluación más amplia requiere distinguir entre el resultado de un solo mes, la evolución acumulada durante el año y la comparación con los doce meses anteriores. Cada período muestra una realidad diferente, especialmente para los trabajadores formales y los empleados del Estado nacional.

El debate también pone en discusión cómo se mide la recuperación de los ingresos en un mercado laboral marcado por la informalidad. Cuando los salarios no registrados muestran aumentos muy superiores a los de los trabajadores formales, su incidencia puede elevar el promedio general, aunque eso no implique que todos los sectores estén recuperando capacidad de compra. Además, los ingresos informales parten de condiciones laborales diferentes y sus estadísticas se publican con retraso, lo que limita la posibilidad de utilizarlas como una fotografía exacta de la situación económica del momento.

En este escenario, el dato oficial ofrece dos lecturas simultáneas: el índice general superó a la inflación en agosto y también quedó por encima en la comparación interanual, pero los salarios registrados continuaron por debajo de los precios en doce meses. Por eso, presentar el resultado como una recuperación generalizada puede ocultar la situación de quienes trabajan en relación de dependencia formal y de los empleados públicos, cuyos ingresos no evolucionaron al mismo ritmo que el indicador agregado. La discusión sobre el poder adquisitivo sigue abierta y depende, en buena medida, de qué sectores y períodos se tomen como referencia.

Fuente: InfoGremiales

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