De pagar $30.000 a $1.200.000 de luz: la crisis que golpea a un espacio comunitario de Córdoba

QUADRA
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Aarón Cuevas, fundador de la Fundación La Quadra, explicó que el aumento de los servicios, las deudas acumuladas, el alquiler y la caída del valor de los materiales reciclables dificultan la continuidad de las actividades sociales que sostiene la organización.

La Fundación La Quadra atraviesa una situación económica que pone en riesgo la continuidad de uno de sus espacios comunitarios en Córdoba. Aarón Cuevas, fundador y actual voluntario de la organización, contó que el incremento de los gastos de funcionamiento y la caída de los ingresos dificultan cada vez más el sostenimiento de las actividades.

Uno de los datos más contundentes de su testimonio tiene que ver con el costo de la electricidad. Según relató, hace aproximadamente un año pagaban alrededor de $30.000 de luz, mientras que las últimas dos facturas llegaron a $1.200.000. El monto, aseguró, resultó imposible de afrontar para la organización.

Cuevas explicó que el consumo eléctrico del lugar es bajo y que el espacio cuenta con instalaciones sencillas, sin equipos de aire acondicionado. Incluso señaló que algunos conocidos que trabajan como electricistas se sorprendieron al conocer los importes de las facturas. La acumulación de los pagos pendientes generó una deuda que la fundación no logró resolver.

A ese problema se suma el alquiler del inmueble. Según indicó, la organización adeuda un mes de alquiler y enfrenta dificultades para reunir el dinero necesario para cubrir sus compromisos. Los gastos fijos se convirtieron en una carga cada vez más difícil de sostener para un proyecto que depende de diferentes fuentes de ingresos y del trabajo comunitario.

Durante años, la fundación contó con un convenio con la Provincia que representaba una ayuda para desarrollar su tarea. Cuevas también mencionó el acompañamiento de la Orden de la Merced. Sin embargo, explicó que esos apoyos no alcanzan para compensar el aumento de los costos que enfrenta actualmente la organización.

Otra fuente de financiamiento proviene del reciclado de materiales. La recuperación y venta de cartón, papel y otros elementos permitía generar recursos para sostener las actividades, pero, de acuerdo con el testimonio, el valor de esos materiales cayó más de la mitad. Esta reducción afectó de manera directa los ingresos disponibles para cubrir los gastos cotidianos.

La organización también impulsa una huerta, realiza actividades vinculadas con la producción y comercializa plantas para generar recursos propios. Pese a esos esfuerzos, Cuevas señaló que los ingresos ya no son suficientes para mantener todas las iniciativas y garantizar el funcionamiento de los espacios comunitarios.

La situación adquiere una dimensión social por el trabajo que desarrolla La Quadra. La organización comenzó hace 14 años repartiendo comida a personas en situación de calle y trabajando en barrios periféricos de Córdoba. Con el tiempo, amplió sus actividades e impulsó propuestas de asistencia, entre ellas un comedor para personas en situación de calle y un merendero destinado a personas adultas y a las infancias.

El posible cierre de uno de sus espacios refleja las dificultades que enfrentan las organizaciones sociales para sostener sus tareas cuando los gastos aumentan y los recursos propios pierden capacidad para cubrirlos. En el caso de La Quadra, el encarecimiento de los servicios, el alquiler y la caída del valor de los materiales reciclables se combinaron hasta comprometer la continuidad del proyecto.

El testimonio de Cuevas expone así una problemática que trasciende a una organización particular: el desafío de sostener espacios de asistencia y acompañamiento comunitario en un contexto de mayores costos y recursos insuficientes.

La situación fue relatada en una entrevista con Aarón Cuevas en el programa Estamos Mal Pero Vamos Bien, de Multimedio Mordisquito.

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