Un workshop internacional de taxónomos analizó muestras obtenidas durante la expedición Talud Continental IV y elevó de 40 a 57 la cantidad de nuevas especies identificadas. También se detectaron cinco géneros desconocidos para la ciencia en el cañón submarino Mar del Plata, a profundidades de hasta 3.900 metros.
La expedición submarina Talud Continental IV, liderada por científicos del CONICET, volvió a producir resultados de relevancia internacional con la identificación de 57 nuevas especies marinas y cinco géneros hasta ahora desconocidos para la ciencia. Los hallazgos surgieron a partir del análisis de muestras recolectadas durante la campaña realizada en 2025 en el cañón submarino Mar del Plata, una zona del Atlántico Sur ubicada frente a las costas argentinas y caracterizada por una enorme biodiversidad todavía poco estudiada. La cifra supera la estimación inicial de al menos 40 nuevas especies realizada luego de la expedición.
Las nuevas identificaciones fueron dadas a conocer durante un workshop internacional de taxonomía coordinado en Argentina por los investigadores del CONICET Martín Brogger y Valeria Teso. El encuentro reunió a especialistas de América Latina y Europa para estudiar las muestras obtenidas durante la campaña y avanzar en la clasificación formal de los organismos encontrados. La actividad permitió acelerar un proceso científico que requiere observación especializada, comparación con especies conocidas y, en determinados casos, estudios genéticos antes de confirmar que se trata efectivamente de organismos nuevos para la ciencia.
La expedición original se desarrolló durante 21 días a bordo del buque R/V Falkor (too), perteneciente al Schmidt Ocean Institute, y utilizó el vehículo operado remotamente SuBastian. Este equipo permitió descender hasta aproximadamente 3.900 metros de profundidad, registrar imágenes de alta definición y recolectar muestras del fondo marino. El trabajo permitió observar ecosistemas de aguas profundas que durante décadas permanecieron prácticamente inaccesibles para la investigación científica convencional. La campaña también constituyó la primera experiencia de una expedición científica argentina transmitida en vivo de manera masiva.
El impacto de aquella transmisión excedió ampliamente el ámbito académico. Las imágenes obtenidas desde las profundidades del Mar Argentino fueron seguidas por millones de personas a través de plataformas digitales, convirtiendo a la expedición en un fenómeno de divulgación científica. La campaña permitió mostrar en tiempo real especies y ambientes que habitualmente permanecen fuera del alcance del público y acercó el trabajo cotidiano de los investigadores a una audiencia masiva. Según el CONICET, la transmisión en directo alcanzó casi cuatro millones de espectadores conectados y la expedición acumuló millones de visualizaciones.
Los 57 nuevos registros identificados hasta el momento se distribuyen entre distintos grupos de organismos marinos. Según los resultados difundidos por La Nueva Mañana, se identificaron 20 nuevas especies de copépodos, pequeños crustáceos; 22 equinodermos, entre ellos pepinos de mar y crinoideos; 14 cnidarios, que incluyen corales y plumas de mar; y un molusco escafópodo. Además, fueron reconocidos cinco nuevos géneros científicos vinculados principalmente con corales, crustáceos y pepinos de mar.
Entre los descubrimientos se encuentra un llamativo pepino de mar bautizado informalmente como “Loki”, perteneciente al grupo de las holoturias. Sus apéndices en forma de cuernos motivaron el nombre inspirado en la mitología nórdica. Los especialistas estimaron que durante el workshop pudieron identificarse hasta diez nuevas especies de holoturias. También se encontraron nuevos ejemplares de corales, entre ellos organismos que podrían corresponder a nuevos géneros e incluso a una posible nueva familia, aunque en estos casos todavía son necesarios estudios genéticos para completar la identificación científica.
El alcance del descubrimiento podría incluso ampliarse. Los investigadores señalaron que durante el workshop solamente pudo analizarse una parte de las muestras obtenidas durante la expedición. En el caso de los copépodos, por ejemplo, los taxónomos examinaron apenas alrededor del 10% del material recolectado. Esto significa que el número de especies nuevas podría aumentar a medida que continúen los trabajos de clasificación, descripción y análisis de las muestras que permanecen pendientes de estudio. Los ejemplares procesados serán conservados en colecciones científicas nacionales, entre ellas las del Museo Argentino de Ciencias Naturales Bernardino Rivadavia del CONICET.
El resultado también pone de relieve la importancia de sostener capacidades científicas especializadas en el país. Daniel Lauretta, investigador del CONICET, destacó que Argentina cuenta con una comunidad importante de taxónomos y remarcó la necesidad de preservar esas capacidades y formar nuevas generaciones de especialistas. La expedición, además de producir conocimiento sobre la biodiversidad del Atlántico Sur, permitió fortalecer vínculos entre investigadores argentinos y científicos de otros países. Para los especialistas involucrados, esa cooperación resulta particularmente relevante en disciplinas que cuentan con pocos expertos activos a nivel mundial.
El descubrimiento de las 57 especies vuelve a poner en evidencia cuánto conocimiento permanece todavía pendiente sobre los ecosistemas marinos profundos del Mar Argentino. La expedición Talud Continental IV no solo permitió observar una parte de esa biodiversidad sino también conservar muestras y generar información que podrá ser utilizada en nuevas investigaciones. A más de un año de aquella campaña que llevó las profundidades del océano a millones de pantallas, los resultados continúan ampliándose y muestran que buena parte de la biodiversidad del Atlántico Sur todavía está por ser estudiada.
Fuente: La Nueva Mañana



