El drama de Ceuta, cómo y por qué

ceuta españa
Share on facebook
Facebook
Share on pinterest
Pinterest
Share on twitter
Twitter
Share on linkedin
LinkedIn
Share on email
Email

Ceuta tiene unos 84 mil habitantes permanentes y, de golpe, en un solo día, entró una cantidad similar de personas. Y no llegaron de turismo o para algún evento puntual, eran desahuciados que llegaban por tierra o por mar, saltando las vallas que la prosperidad cree que puede poner entre ella y la miseria. En la travesía hubo cientos de muertos. Aunque la cifra oficial es de 72 personas, el gobierno de la ciudad de Ceuta tuvo que instalar cámaras frigoríficas para 200 cadáveres. Los que sobrevivieron, estuvieron estos dos o tres días sin comida, ni agua, ni baño, ni lugar para dormir. La ciudad cerró todo, comercios y casas, intentó dar la espalda al espanto, y te terminó convirtiendo en un pandemónium.

Ahora bien, ¿por qué pasó esto y por qué justo ahora?

Recuerdo que, en el año 2002, hice un curso con el politólogo Atilio Borón y dijo que, ante una crisis profunda en China, solamente caminando, y más allá de cuántos mueran en el camino, millones de chinos llegarían a la rica Europa Occidental y la tomarían por asalto. Pasaron 24 años y hoy China es próspera, pero lo que pasó en Marruecos me recuerda aquella predicción.

Por consiguiente, la primera respuesta a la pregunta planteada es que existen millones de desahuciados, en un mundo cada vez más desigual, donde la opulencia convive cada vez más de cerca con la miseria. Eso puede empezar a explicar por qué pasó lo que pasó. Ahora bien, ¿por qué justo ahora? Un esbozo de respuesta debería incluir la geopolítica, el alineamiento internacional de Marruecos, sus alianzas y el uso perverso que el régimen siempre ha hecho de la población civil. Por último, la historia y la geografía también pueden tener algo que decir en todo esto.

En primer lugar, que miles y miles de personas estén dispuestas a arriesgar sus vidas para salir de Marruecos, habla por sí mismo de que el reino en el que Mohamed VI reina y gobierna desde hace 27 años no es la panacea que intenta mostrar para afuera. Si hace 15 años el incendio de la Primavera Árabe no se propagó por allí, fue porque fue sofocado con puño de hierro. De los 80 mil (o quizá más), unos pocos eran subsaharianos (del África al sur del Desierto del Sahara), pero la inmensa mayoría de ellos eran marroquíes, que no tienen trabajo, ni dignidad, ni futuro en su propia patria.

Ahora bien, ¿por qué justo ahora? ¿Cómo se explica que por redes sociales ya el miércoles a la noche empezó a correrse la voz de que las puertas de Ceuta estaban abiertas? Es Marruecos el que, de golpe, dejó de ejercer de gendarme al servicio de la Unión Europea. De vez en cuando hace esto, cuando quiere presionar a España por algún motivo. Y esta vez, un motivo posible puede haber sido el reciente viaje de Pedro Sánchez, jefe del Gobierno Español, a Argelia, vecino y archienemigo de Marruecos.

De hecho, entre Argelia, España y Marruecos hay un tema urticante: el Sahara Occidental. Una ex colonia española hoy ocupada ilegalmente por Marruecos, donde su población saharaui lucha por su independencia y vive dividida entre los territorios ocupados por Marruecos y campamentos de refugiados en Argelia. La ONU determinó a principios de los ’80 del siglo XX que se debe hacer un referéndum de autodeterminación consultándole la opinión a los saharauis, cosa que sigue incumpliendo Marruecos.

Todo se remonta a principios de noviembre de 1975, cuando Marruecos hizo lo mismo que la semana pasada, usar su propia población civil para fines geopolíticos. Con el dictador español Francisco Franco en su lecho de muerte, el rey Hassan II (padre del actual) organizó La Marcha Verde, que fue una invasión de militares y civiles al territorio saharaui. A partir de esa ocupación, se produjeron dos cosas importantes para entender el presente: la retirada irresponsable de España como potencia colonial sin el debido proceso de descolonización, al punto tal que, por el derecho internacional, se sigue considerando colonia española. Y por otro lado, a partir de la ocupación marroquí, también la larga lucha armada del Frente Polisario, representante legítimo del pueblo saharaui, que viene luchando desde hace 50 años por su independencia con el apoyo fundamental de Argelia.

Por eso, la visita de Sánchez a Argel puede ser uno de los motivos que llevaron al actual rey Mohamed VI a volver a usar el chantaje demográfico contra España. Por supuesto, con la complacencia de dos de sus principales aliados internacionales: Estados Unidos e Israel.

Ya hemos explicado por qué la gente de Marruecos quiere irse de su país, y también por qué su gobierno apeló a esta estrategia a propósito en este momento. Pero dijimos que también hay algo que aprender de la historia y la geografía. Porque para nosotros no es normal que España tenga enclaves de territorio que ellos llaman «plazas de soberanía» y a nosotros nos suenan más a colonias. Y son enclaves, no solo en otro país, sino en otro continente. Inentendible para nosotros, como inentendible es para los españoles que esta situación sea cuestionada. No es solo Ceuta y Melilla, también la isla de Perejil, el peñón de Vélez de la Gomera y las islas Alhucemas y Chafarinas. Marruecos reclama la soberanía de Ceuta y de todos esos otros territorios que considera como enclaves coloniales. Sin embargo, España lo rechaza, con el argumento de que son parte integrante de España desde antes de la constitución del Marruecos moderno. El propio Sánchez, cuando estuvo en Ceuta, dijo que lo ocurrido el jueves pasado «fue un ataque a la integridad territorial de España». Distintas formas de ver el mismo drama.

Lo que está claro es que lo que pasó, puede volver a pasar. Y que, como decía Atilio Borón hace 24 años, llegará el día en que las multitudes de desheredados tomarán por asalto los paraísos provocadores, sin importar las barreras, los alambrados, los muros o los mares. Lo del jueves fue un botón de muestra.

Por Mariano Saravia para el Diario de Carlos Páz

Scroll al inicio