El Gobierno italiano presentó un presupuesto de 26.000 millones de euros para 2027 que reduce la carga del impuesto a las ganancias para determinados ingresos medios y aumenta los aportes de bancos, aseguradoras y empresas energéticas. También incluyó un impuesto del 26% sobre ciertas ganancias de grandes patrimonios que trasladen su residencia fiscal fuera del país.
El Gobierno de Giorgia Meloni presentó su proyecto de presupuesto para 2027 con una combinación de rebajas impositivas para sectores medios, mayores contribuciones de grandes empresas y una nueva iniciativa fiscal dirigida a determinados patrimonios elevados. El paquete asciende a unos 26.000 millones de euros y será el último presupuesto antes de las elecciones generales previstas para el próximo año. Entre las medidas más destacadas aparecen una reducción del impuesto a las ganancias para determinados contribuyentes y un gravamen de salida para quienes abandonen Italia después de haber acumulado ganancias sobre sus activos.
Uno de los principales cambios apunta al impuesto sobre la renta de las personas físicas. La propuesta amplía el tramo alcanzado por una alícuota del 33% hasta los 55.000 euros anuales, cuando actualmente los ingresos superiores a los 50.000 euros pasan a tributar una tasa del 43%. Según las estimaciones difundidas por el Ejecutivo, el beneficio máximo para los contribuyentes alcanzados rondaría los 500 euros anuales. La medida busca aliviar la carga tributaria sobre determinados ingresos medios, aunque el ahorro dependerá de la situación fiscal de cada persona.
El proyecto también contempla cambios para los trabajadores autónomos. El límite de facturación para acceder al régimen simplificado de impuesto único pasaría de 85.000 a 100.000 euros anuales, manteniendo una alícuota del 15% para quienes cumplan las condiciones establecidas. La modificación beneficia especialmente a pequeños contribuyentes y profesionales independientes que actualmente se encuentran cerca del límite vigente. De esta manera, el Gobierno busca ampliar el universo de actividades económicas que pueden acceder a un esquema tributario simplificado.
Para financiar parte de las medidas, el Ejecutivo prevé aumentar la carga tributaria sobre bancos, aseguradoras y empresas energéticas. Las entidades financieras aportarían más de 5.000 millones de euros adicionales mediante cambios en impuestos corporativos, operaciones financieras y beneficios fiscales. Las compañías energéticas, por su parte, contribuirían con alrededor de 700 millones de euros. El paquete también incluye mayores aportes del sector de los juegos de azar.
Una de las iniciativas que más atención generó es el denominado exit tax, o impuesto de salida, que alcanzaría determinadas ganancias de capital no realizadas cuando una persona traslada su residencia fiscal fuera de Italia. La propuesta establece una tasa del 26% para contribuyentes con activos financieros de al menos 800.000 euros que hayan sido residentes fiscales italianos durante seis de los diez años anteriores a su partida. En determinadas condiciones, el mecanismo permitiría gravar ganancias acumuladas durante la residencia en el país aunque los activos todavía no hayan sido vendidos.
La propuesta tiene una particularidad: Italia había desarrollado durante los últimos años un régimen fiscal destinado a atraer grandes patrimonios internacionales. Desde 2017, las personas con elevados ingresos provenientes del exterior pueden acceder, bajo determinadas condiciones, a un impuesto fijo anual en lugar de tributar de acuerdo con el esquema ordinario sobre esas rentas extranjeras. Ese monto fue incrementado durante los últimos años y desde 2026 alcanza los 300.000 euros anuales para nuevos beneficiarios. El nuevo impuesto de salida busca abordar el escenario inverso: qué sucede cuando esos contribuyentes deciden abandonar Italia después de haber acumulado ganancias sobre sus inversiones.
Sin embargo, la iniciativa generó cuestionamientos entre asesores fiscales y especialistas en grandes patrimonios, que advierten que podría reducir el atractivo de Italia para inversores y residentes extranjeros de altos ingresos. Según información publicada por Reuters, el Gobierno estimó que la recaudación directa sería relativamente limitada: alrededor de 3,7 millones de euros durante el primer año y algo más de 6,7 millones anuales en los ejercicios siguientes. Además, el 5 de noviembre el viceministro de Economía, Maurizio Leo, señaló que el Ejecutivo estaba dispuesto a reconsiderar la propuesta después de las críticas recibidas.
El presupuesto también se presenta en un contexto de desafíos para las cuentas públicas italianas. Las proyecciones oficiales contemplan que el déficit fiscal pase del 2,9% del Producto Bruto Interno en 2026 al 3,4% en 2027, por encima del límite ordinario del 3% establecido por las reglas europeas. El Gobierno sostiene que parte del margen para financiar el paquete estará vinculado a mecanismos de flexibilización de esas reglas, relacionados con el gasto en defensa y determinadas inversiones. El proyecto deberá atravesar ahora el debate parlamentario, donde podrán modificarse tanto las rebajas impositivas como los nuevos gravámenes.
Con ayuda de Política Argentina



