El gobernador bonaerense y el diputado nacional acercaron posiciones para ordenar la conducción del Partido Justicialista provincial. El acuerdo establece que Kicillof continuará al frente del PJ y que Máximo Kirchner presidirá el Congreso partidario. Sin embargo, permanecen las diferencias por las reelecciones de los intendentes, la sucesión en la Gobernación y el liderazgo nacional del peronismo.
Axel Kicillof y Máximo Kirchner protagonizaron un nuevo acercamiento político en medio de las tensiones internas que atraviesan al peronismo. Después de varios meses de diferencias entre el sector que conduce el gobernador bonaerense y La Cámpora, ambos dirigentes mantuvieron una reunión reservada en La Plata para avanzar en un entendimiento sobre el funcionamiento del Partido Justicialista de la provincia de Buenos Aires. El encuentro permitió destrabar parte de la discusión por la distribución de responsabilidades partidarias y abrió una instancia de diálogo entre dos espacios que todavía mantienen diferencias estratégicas.
El entendimiento establece que Kicillof continuará al frente del PJ bonaerense, mientras que Máximo Kirchner asumirá la presidencia del Congreso partidario, uno de los principales órganos de deliberación y definición política de la estructura justicialista. La Junta Electoral, por su parte, seguirá bajo la conducción del intendente de Malvinas Argentinas, Leonardo Nardini. El acuerdo respeta el esquema de distribución de responsabilidades que ambos sectores habían conversado previamente, aunque su formalización quedó vinculada a la convocatoria del Congreso provincial para el 21 de noviembre.
Desde ambos sectores transmitieron señales de distensión después de la reunión. En la Gobernación describieron el encuentro como una conversación centrada en las necesidades de funcionamiento del partido, mientras que desde el kirchnerismo destacaron la posibilidad de avanzar en un entendimiento de cara al próximo calendario electoral. El propio Kicillof habló de la necesidad de sostener la convivencia política más allá de las diferencias. Sin embargo, el acercamiento no implica una reconciliación definitiva ni supone que los dos espacios hayan abandonado sus respectivas aspiraciones de conducción. <Cite refs={[“turn682293search1″,”turn682293search3″,”turn682293search5”]}/>
Uno de los conflictos que permanece abierto es la discusión sobre las reelecciones indefinidas de los intendentes bonaerenses. La legislación vigente limita a dos los mandatos consecutivos y, según el relevamiento citado por Página/12, alrededor de 80 jefes comunales podrían quedar impedidos de competir nuevamente en 2027. Kicillof manifestó su disposición a impulsar una modificación de la norma, una demanda que involucra especialmente a intendentes de su espacio político. Para avanzar, sin embargo, necesita reunir los votos necesarios en la Legislatura provincial y alcanzar acuerdos con otros sectores del peronismo. <
La discusión también involucra al Frente Renovador de Sergio Massa, espacio que impulsó la ley durante 2016, y a La Cámpora, cuyos legisladores tienen peso en el debate parlamentario. Aunque existen conversaciones para modificar el régimen, todavía no hay un acuerdo legislativo definitivo. La negociación excede la continuidad de los intendentes: también puede incidir en el armado territorial, las listas y las alianzas que el peronismo deberá definir para las elecciones de 2027.
Otro de los asuntos pendientes es la sucesión de Kicillof en la Gobernación bonaerense. Como el mandatario no puede buscar un nuevo mandato consecutivo bajo las reglas actuales, los distintos sectores ya observan posibles nombres para disputar la candidatura provincial. En el espacio del gobernador aparecen dirigentes como Julio Alak, Gabriel Katopodis, Jorge Ferraresi, Fernando Espinoza, Carlos Bianco y Leonardo Nardini. En el kirchnerismo, en tanto, se mencionan a Eduardo de Pedro y Mayra Mendoza, mientras que en el Frente Renovador también existen sectores que promueven a Sergio Massa. Por ahora, no existe una candidatura acordada entre los espacios.
La discusión por el liderazgo nacional agrega otra dimensión a la interna. Cristina Fernández de Kirchner mantiene centralidad dentro del kirchnerismo y sus dirigentes reivindican su protagonismo en las definiciones políticas del espacio. Kicillof, por su parte, busca fortalecer su propio armado y sostiene la necesidad de que las candidaturas puedan resolverse mediante mecanismos de participación interna. En ese marco, las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO) aparecen como una alternativa para dirimir diferencias, aunque todavía no existe una definición común sobre cómo se organizará la competencia electoral del próximo año.
El entendimiento bonaerense también se inscribe en una discusión más amplia sobre la reconstrucción del peronismo y su relación con otros espacios políticos. Las conversaciones entre dirigentes de distintas provincias, las reuniones partidarias y los encuentros entre referentes del kirchnerismo, el kicillofismo y el massismo buscan encontrar mecanismos para sostener una estructura común. La posibilidad de construir un frente más amplio, definir reglas compartidas y evitar una ruptura aparece como una preocupación transversal, aunque todavía quedan diferencias sobre el programa, las candidaturas y quién debe conducir ese proceso.
La reunión entre Kicillof y Máximo Kirchner permitió descomprimir una disputa que venía condicionando el funcionamiento del PJ bonaerense, pero no resolvió las diferencias que atraviesan al principal espacio opositor al Gobierno nacional. El reparto de responsabilidades partidarias constituye un primer paso; las reelecciones de los intendentes, la sucesión provincial, el papel de Cristina Kirchner y la estrategia electoral de 2027 siguen siendo temas centrales de negociación. Por ahora, el peronismo bonaerense consiguió establecer una tregua institucional, mientras continúa buscando una fórmula para convivir con sus distintas conducciones y construir una estrategia común.
Con ayuda de Pagina 12



