Los Socialistas Democráticos de América (DSA) anunciaron un crecimiento histórico en las elecciones legislativas del 3 de noviembre. La organización pasó de dos representantes a una bancada que estima en ocho integrantes y contabilizó al menos 105 victorias electorales en distintos niveles de gobierno. Su agenda incluye salud universal, derechos laborales y cambios en la política migratoria y exterior estadounidense.
Las elecciones legislativas del 3 de noviembre en Estados Unidos dejaron un resultado significativo para la izquierda socialista: los Socialistas Democráticos de América (DSA) ampliaron su representación en el Congreso y consiguieron nuevas bancas para dirigentes que compitieron, en su mayoría, dentro del Partido Demócrata. Según el balance difundido por la propia organización, su presencia parlamentaria pasó de dos a ocho integrantes, lo que representa una cuadruplicación de su bancada. El crecimiento se produjo en una jornada en la que el Partido Demócrata también obtuvo resultados favorables a nivel nacional.
La DSA informó que sus candidaturas y las iniciativas electorales que respaldó consiguieron al menos 105 victorias en todo el país. El trabajo territorial involucró a más de 130 agrupaciones locales distribuidas en 43 estados y una participación en más de 300 candidaturas y propuestas sometidas a votación. La cifra incluye cargos legislativos, municipales y resultados de consultas populares, por lo que no corresponde exclusivamente a representantes elegidos para el Congreso. La organización, que declara más de 130.000 afiliados, presentó los resultados como un avance de su estructura política y militante.
Entre los nombres que se incorporarán a la Cámara de Representantes aparecen Claire Valdez y Darializa Avila Chevalier, de Nueva York; Melat Kiros, de Colorado; Donavan McKinney, de Michigan; y Chris Rabb, de Pensilvania. También se encuentran otras figuras mencionadas por el balance de Política Argentina, como Angela Gonzales-Torres y William Lawrence. La composición definitiva y el vínculo orgánico de cada representante con la DSA requieren distinguir entre afiliados, candidatos formalmente respaldados y dirigentes que compartieron parte de su agenda.
El crecimiento se suma a la continuidad de dos figuras conocidas de esa corriente: Alexandria Ocasio-Cortez y Rashida Tlaib, quienes renovaron sus mandatos. Ocasio-Cortez representa a Nueva York y se convirtió desde su llegada al Congreso en 2018 en una de las principales referentes del ala progresista demócrata. Tlaib, representante de Michigan, también mantuvo su banca y es una de las voces más críticas de la política estadounidense hacia Israel y de la asistencia militar a ese país.
La agenda de la DSA tiene entre sus principales propuestas la creación de un sistema de cobertura sanitaria universal, conocido como Medicare for All, la ampliación de derechos laborales y el fortalecimiento de los servicios públicos. También plantea la eliminación del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) y un embargo de armas a Israel. La guerra en Gaza ocupó un lugar importante en las campañas de varios candidatos, que cuestionaron el respaldo militar de Washington al Gobierno israelí. Estas posiciones forman parte de la plataforma política de la organización y no representan necesariamente la totalidad del Partido Demócrata.
La organización no funciona como un partido independiente, sino como un movimiento político que participa en sindicatos, organizaciones sociales y campañas electorales. Sus integrantes suelen competir en las primarias y elecciones generales bajo la estructura del Partido Demócrata, aunque mantienen una identidad y un programa propios. Su expansión reciente estuvo vinculada a la campaña presidencial de Bernie Sanders en 2016, a la llegada de Ocasio-Cortez al Congreso y, más recientemente, a la visibilidad de dirigentes como Zohran Mamdani, alcalde de Nueva York.
Varias de las victorias más relevantes se habían producido durante las primarias demócratas, cuando candidatos vinculados con la DSA enfrentaron a dirigentes con larga trayectoria legislativa. En Colorado, Melat Kiros derrotó a Diana DeGette, quien llevaba 15 mandatos en la Cámara de Representantes. En Nueva York, Darializa Avila Chevalier se impuso sobre Adriano Espaillat, entonces presidente del Caucus Hispano del Congreso. Esos resultados permitieron que las candidaturas socialistas llegaran a las elecciones generales con posibilidades de disputar bancas en distritos tradicionalmente demócratas.
El avance también abre una discusión dentro del Partido Demócrata sobre la orientación de la oposición al presidente Donald Trump. Mientras los sectores moderados sostienen la necesidad de ampliar la base electoral hacia el centro, la DSA busca fortalecer una agenda con mayor intervención pública en salud, derechos laborales, política migratoria y relaciones internacionales. Las diferencias ya aparecen en las negociaciones parlamentarias: según NPR, los nuevos representantes respaldados por la organización no habían comprometido inicialmente su apoyo a Hakeem Jeffries para conducir la Cámara de Representantes.
La nueva bancada socialista seguirá siendo minoritaria dentro del Congreso, pero contará con una presencia mayor que en la legislatura anterior y buscará intervenir en las discusiones sobre el rumbo de la oposición demócrata. Para la DSA, los resultados constituyen también una plataforma de organización con vistas a los próximos años. El desafío será traducir el crecimiento electoral y territorial en acuerdos legislativos y en políticas concretas, en un escenario donde conviven distintas corrientes ideológicas dentro del mismo espacio partidario.
Con ayuda de Política Argentina



