Las crecidas golpean al Litoral y mantienen cerrada la Garganta del Diablo

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Las intensas lluvias elevaron los niveles de los ríos de la Cuenca del Plata y mantienen en alerta a distintas localidades de Entre Ríos y Corrientes. En Misiones, la crecida del río Iguazú obligó a mantener restricciones en el Parque Nacional Iguazú. El Instituto Nacional del Agua (INA) advirtió sobre la posibilidad de nuevas precipitaciones durante los próximos días.

Las crecidas de los principales ríos del Litoral argentino volvieron a encender las alarmas y generan preocupación por sus efectos sobre las poblaciones ribereñas, la infraestructura y la actividad turística. Las precipitaciones registradas durante los últimos días elevaron los caudales de distintos cursos de agua de la Cuenca del Plata, con consecuencias en Entre Ríos, Corrientes y Misiones. El escenario mantiene a las autoridades en seguimiento permanente, ante la posibilidad de que las lluvias continúen y prolonguen las dificultades en las zonas afectadas.

Uno de los puntos más afectados es el Parque Nacional Iguazú, donde la Garganta del Diablo continúa sin acceso para los visitantes. Las pasarelas de ese circuito fueron desmontadas preventivamente en agosto, antes de las crecidas previstas, con el objetivo de evitar daños en la infraestructura turística. La medida busca proteger tanto a las personas como a las instalaciones frente a la fuerza del agua. Por el momento, no hay una fecha confirmada para la reapertura de este sector emblemático de las Cataratas.

La situación se agravó durante el feriado del lunes 12 de octubre, cuando el caudal del río Iguazú superó los 12.000 metros cúbicos por segundo y obligó a disponer cierres preventivos adicionales. Las autoridades realizaron evaluaciones para determinar el impacto de la crecida sobre los circuitos y las instalaciones del área protegida. Las restricciones pueden modificarse de acuerdo con la evolución del río y las condiciones de seguridad, por lo que el funcionamiento del parque depende de los controles técnicos y de las decisiones de sus responsables.

En Entre Ríos y Corrientes, el panorama también es delicado por el avance de una onda de crecida sobre el río Uruguay. Según el seguimiento del INA citado por Política Argentina, los niveles superaban las marcas de alerta en Alvear, La Cruz, Yapeyú, Paso de los Libres y Bonpland. También se registraban niveles de atención en localidades entrerrianas como Concordia, Puerto Yeruá, Colón y Concepción del Uruguay. La evolución de los caudales mantiene bajo vigilancia a las poblaciones ubicadas cerca de las márgenes y exige un monitoreo constante de las condiciones hidrológicas.

El sistema Paraguay-Iguazú-Paraná también presenta señales de aumento. En el Alto Paraná se registraba una nueva onda de crecida a la altura de Guairá, mientras que el río Iguazú mantenía niveles elevados en la zona de Andresito, en Misiones, como consecuencia de las lluvias acumuladas. A su vez, el caudal de ingreso a la represa de Yacyretá aumentaba por la combinación de estos fenómenos. La interacción entre los distintos cursos de agua contribuye a explicar la magnitud del escenario que atraviesa la región.

La suba del Paraná también se extiende por el tramo comprendido entre Corrientes y La Paz, vinculada al incremento de las descargas de Yacyretá. Este comportamiento obliga a prestar atención a las localidades ribereñas y a las actividades que dependen del río, desde la navegación hasta la pesca y el turismo. La evolución de los niveles puede variar según las precipitaciones y los aportes de las cuencas, por lo que el seguimiento de los organismos técnicos resulta clave para anticipar posibles complicaciones y orientar las medidas preventivas.

El Instituto Nacional del Agua advirtió que durante los siete días posteriores a su informe podrían registrarse nuevas precipitaciones, especialmente en el noreste de la Cuenca del Plata. Este pronóstico agrega incertidumbre a una situación que ya presenta niveles elevados en distintos ríos y podría prolongar las restricciones en las áreas afectadas. La evolución dependerá de la intensidad y distribución de las lluvias, así como de la respuesta de cada curso de agua. Por eso, los organismos de monitoreo mantienen el seguimiento de los registros hidrológicos para actualizar las previsiones.

En las Cataratas del Iguazú, el cierre de la Garganta del Diablo vuelve a mostrar la importancia de las medidas preventivas frente a las crecidas extraordinarias. El antecedente de octubre de 2023, cuando el río destruyó parte de las pasarelas y el circuito permaneció cerrado durante meses, explica la cautela de las autoridades. Mientras continúe el riesgo, la prioridad es preservar la seguridad de visitantes y trabajadores y evitar nuevos daños en la infraestructura. Debido a que las restricciones en los demás senderos pueden cambiar según el caudal y las condiciones meteorológicas, se recomienda consultar los canales oficiales del parque antes de viajar.

Fuente: Política Argentina

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