La recaudación sigue en terreno negativo, aunque septiembre mostró señales de estabilización

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La recaudación tributaria acumuló una caída real cercana al 3% durante los primeros nueve meses de 2026, según el IARAF. Sin embargo, algunos impuestos comenzaron a mostrar una mejora y el comportamiento del IVA podría anticipar un freno a la contracción del consumo.

La recaudación tributaria nacional atraviesa un escenario de contrastes durante 2026. De acuerdo con el análisis realizado por el Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF) sobre los datos de ARCA, durante los primeros nueve meses del año los ingresos tributarios registraron una merma cercana a los tres puntos porcentuales en términos reales. El resultado estuvo condicionado especialmente por un comienzo de año contractivo, aunque los datos más recientes muestran una moderación de la caída y abren la posibilidad de que el último trimestre presente una evolución menos negativa.

El comportamiento de la recaudación está estrechamente relacionado con la evolución de la actividad económica y el consumo. Durante el primer cuatrimestre se registraron caídas pronunciadas, mientras que posteriormente la evolución de los recursos tributarios comenzó a alternar meses con resultados positivos y negativos. Según el análisis publicado por La Nueva Mañana, esta dinámica permitió matizar el deterioro observado durante los primeros meses y genera la expectativa de que el año pueda terminar con una caída menor a la que inicialmente se proyectaba.

Uno de los impuestos que viene aportando recursos adicionales es Ganancias. El especialista en tributación José María Rinaldi explicó que, en el caso de las personas físicas, parte de la mejora está relacionada con la incorporación de contribuyentes al nuevo régimen simplificado. Según su análisis, también existe un efecto derivado de la falta de actualización de determinados parámetros tributarios, como las deducciones y el mínimo no imponible. En un contexto inflacionario, esto puede ampliar la cantidad de personas alcanzadas por el impuesto y elevar la presión tributaria sin que necesariamente exista un crecimiento equivalente de la economía real.

El IVA, en cambio, constituye uno de los indicadores centrales para observar el comportamiento del consumo interno. Durante septiembre, la recaudación de este impuesto mostró una variación ligeramente positiva respecto del mismo mes del año anterior. Sin embargo, en el acumulado de enero a septiembre todavía se mantiene por debajo del nivel registrado durante el mismo período de 2025. La evolución del IVA resulta especialmente relevante porque está vinculada directamente con las operaciones de consumo y, por esa razón, suele utilizarse como una referencia para evaluar el nivel de actividad económica.

El resultado de septiembre podría indicar que el consumo está comenzando a tocar un piso, aunque los datos todavía no permiten hablar de una recuperación consolidada. El análisis citado plantea que el mercado interno se contrajo durante 2024, mantuvo una dinámica contractiva durante 2025 y podría estar llegando durante 2026 a un nivel a partir del cual la caída comience a moderarse. En este escenario, una estabilización del IVA sería una señal a seguir de cerca durante los próximos meses.

La evolución de los ingresos fiscales tiene además una importancia directa para las cuentas públicas. Una mayor recaudación le permitiría al Gobierno contar con más recursos para sostener sus objetivos fiscales sin necesidad de profundizar recortes del gasto. La situación plantea una relación estrecha entre actividad económica, consumo y equilibrio presupuestario: si la economía pierde dinamismo, se reduce la base imponible de impuestos como el IVA y eso puede limitar el crecimiento de los ingresos del Estado. ARCA informó que en septiembre dispone de estadísticas específicas sobre la recaudación mensual y acumulada que permiten seguir esta evolución.

Otro elemento que podría favorecer la comparación interanual durante los próximos meses es el llamado efecto base. El último cuatrimestre de 2025 ya había mostrado señales de debilitamiento de la recaudación, particularmente en los impuestos relacionados con el consumo. Por ese motivo, si durante los últimos meses de 2026 los ingresos simplemente logran estabilizarse o registrar incrementos nominales, las tasas de variación interanual podrían mejorar debido a que se compararán con un período anterior que ya presentaba una base relativamente baja.

El escenario proyectado para el último trimestre dependerá, de todos modos, de la evolución de distintas variables económicas. El análisis señala como factores relevantes una inflación cercana al 2% mensual, salarios que se muevan alrededor de esos niveles, cierta estabilización del consumo y un tipo de cambio en torno de los valores observados actualmente. Si esas condiciones se mantienen, la recaudación podría mostrar una recuperación en la comparación interanual. Un movimiento brusco del tipo de cambio, en cambio, modificaría las condiciones de esa proyección y podría alterar nuevamente la dinámica de los ingresos tributarios.

Fuente: La Nueva Mañana

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