Una medición de Management & Fit registra una diferencia histórica de 15 puntos entre varones y mujeres en la aprobación de la gestión de Javier Milei. Mientras el 44% de los hombres la aprueba, entre las mujeres el respaldo cae al 29%. Politólogas consultadas por Página/12 vinculan la distancia con la percepción de la crisis económica, el rol del Estado y las agendas sociales.
La relación entre Javier Milei y el electorado femenino vuelve a mostrar una diferencia significativa. Según una medición de la consultora Management & Fit citada por Página/12, la aprobación de la gestión presidencial alcanza al 44% entre los varones, pero desciende al 29% entre las mujeres. La distancia de 15 puntos porcentuales es, de acuerdo con Lara Goyburu, directora ejecutiva de la consultora, la mayor brecha de género registrada por sus mediciones desde el comienzo de la gestión. El dato se incorpora a una tendencia que, según las especialistas consultadas, se mantiene desde los primeros meses del gobierno.
La diferencia no apareció de manera repentina. Shila Vilker, directora de la consultora Trespuntozero, señaló que desde 2021 existe una diferencia entre hombres y mujeres en las preferencias políticas que luego continuó durante el gobierno de Milei. Goyburu, por su parte, sostuvo que en todas las mediciones de Management & Fit las mujeres mostraron niveles de aprobación inferiores a los de los varones. La evolución de la brecha tampoco fue lineal: hubo momentos en los que se redujo, pero, según la especialista, esto ocurrió principalmente porque disminuyó el respaldo masculino y no porque aumentara el apoyo femenino.
El dato adquiere relevancia porque muestra que la diferencia entre ambos grupos no se limita a una cuestión electoral puntual. Las consultoras citadas por Página/12 encuentran también diferencias en la manera en que hombres y mujeres evalúan distintos aspectos de la gestión. Goyburu mencionó, por ejemplo, que durante el caso relacionado con la Agencia Nacional de Discapacidad (Andis) la diferencia de impacto sobre la confianza llegó a 17 puntos entre ambos géneros. Para la politóloga, ese resultado podría estar relacionado con una mayor sensibilidad femenina frente a determinadas formas de ejercicio del poder, aunque se trata de una interpretación de los datos y no de una explicación causal demostrada.
Una de las explicaciones planteadas pone el foco en la economía cotidiana. La politóloga Julieta Waisgold sostuvo que la distancia entre mujeres y Milei no debería interpretarse exclusivamente a partir de la denominada agenda feminista. Según su análisis, el elemento más importante sería “la agenda de la crisis”: las mujeres tienen una participación significativa en las tareas de cuidado, la administración de los gastos familiares, las compras y el seguimiento de cuestiones vinculadas con salud y educación. Desde esa perspectiva, la evolución de los precios, los ingresos y el acceso a servicios públicos tendría un impacto político particularmente visible sobre ese segmento del electorado.
Los datos del observatorio Pulsar UBA incorporados al análisis agregan otra dimensión: la relación con el Estado. Según el estudio de Creencias Sociales 2026 citado por Página/12, el 50% de las mujeres presenta un perfil estatista frente al 46,4% de los varones. En sentido inverso, el perfil privatista alcanza al 51% de los hombres y al 46,9% de las mujeres. También existen diferencias respecto del rol estatal para reducir desigualdades económicas: el 60% de las mujeres considera que el Estado debería tener una participación activa, frente al 53,8% de los varones.
La diferencia también aparece cuando se pregunta quién debería generar la mayor parte del empleo. De acuerdo con los mismos datos, el 50,2% de las mujeres menciona al Estado y las empresas públicas, mientras que entre los hombres esa opción llega al 41,8%. En cambio, el 53% de los varones se inclina por las empresas privadas como principal generador de empleo, frente al 46,3% de las mujeres. Estos números no significan que exista una única posición política entre las mujeres argentinas, pero sí muestran una diferencia estadística en las preferencias sobre el papel que debería desempeñar el Estado en la economía.
Otro aspecto analizado por las especialistas es la construcción de identidades políticas diferenciadas. Waisgold planteó que el discurso confrontativo de Milei, sus críticas al feminismo y su rechazo a determinadas políticas vinculadas con género pueden funcionar como elementos de identificación para una parte del electorado masculino. Vilker, en tanto, señaló diferencias entre las concepciones más individualistas y las vinculadas con lo comunitario. Son interpretaciones de especialistas que buscan explicar una tendencia estadística, no una caracterización uniforme de hombres y mujeres ni una relación causal que pueda establecerse solamente a partir de las encuestas.
El contraste aparece también en la manera de mirar el futuro. Según datos relevados por Casa3 y citados en la misma investigación, el 43% de los hombres manifiesta mirar el futuro con esperanza, mientras que entre las mujeres ese sentimiento alcanza al 25%. En este último grupo aumentan, en cambio, emociones como la bronca, la desilusión y la angustia. El dato aporta otra dimensión al escenario: la diferencia de valoración de la gestión no se expresa solamente en una respuesta sobre aprobación o desaprobación, sino también en expectativas distintas respecto del presente y del futuro.
La fotografía que dejan las distintas mediciones es, entonces, la de una brecha de género que se mantiene y que, según Management & Fit, llegó a su máximo registro de 15 puntos: 44% de aprobación entre los varones contra 29% entre las mujeres. Las especialistas consultadas por Página/12 señalan distintos factores posibles —la economía cotidiana, el rol del Estado, las tareas de cuidado, las políticas sociales y la construcción discursiva del oficialismo—, pero ninguno de esos elementos por sí solo permite explicar toda la diferencia. Lo concreto es que las encuestas muestran una distancia persistente entre hombres y mujeres en la valoración del Gobierno y que esa distancia constituye uno de los cortes sociodemográficos más visibles de la opinión pública sobre Milei.
Fuente: Página 12



