El ministro de Trabajo bonaerense cuestionó la situación de Granja Tres Arroyos y advirtió que una de las empresas vinculadas al grupo ya se presentó en concurso de acreedores. Mientras rige la conciliación obligatoria por los despidos, la Provincia busca alternativas para preservar puestos de trabajo y reclama al Gobierno nacional gestiones para recuperar el mercado chino.
La crisis de Granja Tres Arroyos sumó un nuevo capítulo luego de que el ministro de Trabajo de la provincia de Buenos Aires, Walter Correa, advirtiera que una empresa vinculada al grupo ya ingresó en concurso de acreedores. La declaración se produjo mientras continúa vigente la conciliación obligatoria dictada por la cartera laboral bonaerense, que busca preservar las fuentes de empleo después del despido de más de 1.200 trabajadores en las plantas de Capitán Sarmiento, Esteban Echeverría y Pilar. Correa describió el escenario como una combinación de factores adversos que golpean a la industria nacional.
El funcionario bonaerense sostuvo que uno de los principales problemas que enfrenta la empresa está relacionado con el cierre del mercado chino para sus exportaciones. Según explicó, Granja Tres Arroyos habría solicitado al Gobierno nacional que intercediera ante las autoridades de China para recuperar el acceso a ese mercado, luego del cierre protocolar dispuesto a raíz de un brote de gripe aviar. Correa cuestionó que, hasta el momento, esas gestiones no se hayan concretado y consideró que la falta de recuperación de las exportaciones agrava todavía más la situación de la compañía y de sus trabajadores.
A ese problema se suma, según el ministro, el ingreso de pollo en partes proveniente de Estados Unidos, que compite directamente con la producción local. Correa señaló que las importaciones y la baja convocatoria del mercado interno conforman, junto con las dificultades para exportar, un escenario particularmente complejo para la industria avícola. En su análisis, el conflicto de Granja Tres Arroyos no puede explicarse solamente por decisiones empresariales, sino que debe entenderse dentro de un contexto más amplio de caída de la actividad industrial y cambios en el comercio exterior.
Correa calificó la situación como un “industricidio profundo” y cuestionó la orientación económica del Gobierno nacional. El ministro bonaerense sostuvo que existe una falta de política industrial y vinculó esa situación con el crecimiento de los problemas que atraviesan diferentes sectores productivos. Como ejemplo, señaló que en una misma jornada se produjeron despidos en Granja Tres Arroyos, una empresa metalúrgica y una compañía papelera, alcanzando en conjunto a más de 1.500 trabajadores en la provincia de Buenos Aires.
En paralelo, la conciliación obligatoria intenta abrir un margen para evitar que la pérdida de empleos se vuelva definitiva. La medida dispuesta por la Provincia contempla la reincorporación de los trabajadores y también una donación de 1.000 cajones de pollo. El objetivo es sostener las fuentes laborales mientras se buscan alternativas productivas y se intenta encauzar el conflicto. Sin embargo, la situación financiera y judicial de las empresas involucradas agrega una dificultad adicional a cualquier estrategia destinada a recuperar rápidamente los puestos de trabajo perdidos.
El ministro también planteó la posibilidad de analizar alternativas vinculadas con el cooperativismo. Según explicó, existen trabajadores que presentaron propuestas relacionadas con una parte primaria de la producción, particularmente en actividades vinculadas con huevos y pollitos. Correa aclaró que se trata todavía de una posibilidad que deberá ser evaluada en función de la situación interna de la compañía y de las cuestiones judiciales que atraviesa el grupo. Por ese motivo, evitó presentar la alternativa como una solución definida, aunque aseguró que no la descarta.
Desde el Gobierno bonaerense también buscan trabajar sobre una eventual reconfiguración de parte de la producción. Correa explicó que su Ministerio articula con la cartera de Producción provincial para analizar qué sectores de la actividad avícola podrían orientarse al abastecimiento del mercado interno y permitir así preservar parte de las fuentes laborales. El funcionario reconoció, sin embargo, que el escenario es complejo y que las posibilidades de recuperación están condicionadas por la situación económica de la empresa y por la ausencia de avances en la reapertura de mercados internacionales.
La advertencia sobre el concurso de acreedores agrega así una nueva señal de alarma a un conflicto que ya había provocado miles de reclamos y una fuerte reacción sindical y política. Mientras la conciliación obligatoria intenta mantener abierta una instancia de negociación y la Provincia analiza alternativas para sostener la actividad, Walter Correa reclama que el Gobierno nacional intervenga para recuperar las exportaciones a China y revise el impacto de las importaciones. El futuro de los trabajadores de Granja Tres Arroyos dependerá, en buena medida, de si esas medidas permiten recomponer la actividad o si la crisis financiera y productiva termina profundizándose.
Fuente: InfoGremiales



