El sistema de la tarjeta SUBE registra inconvenientes técnicos que afectan la compra y acreditación de saldo. Los problemas fueron reportados por usuarios y reconocidos por los canales oficiales, mientras el transporte público del AMBA atraviesa además nuevos aumentos en colectivos, trenes y subtes.
El sistema de la tarjeta SUBE atraviesa este jueves una serie de inconvenientes técnicos que complican a miles de pasajeros que necesitan contar con saldo para utilizar el transporte público. Las fallas afectan principalmente los mecanismos de carga y acreditación, tanto desde dispositivos móviles como en algunos puntos y equipos destinados a validar las recargas. La situación generó numerosos reclamos de usuarios que, pese a haber realizado una carga, no podían disponer del dinero en sus tarjetas para viajar. El problema adquirió especial relevancia en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA), donde la SUBE continúa siendo uno de los principales medios de pago para colectivos, trenes y subtes
Desde las cuentas oficiales de SUBE confirmaron que se trata de inconvenientes técnicos y señalaron que son situaciones “ajenas a SUBE”. Según el comunicado difundido durante la jornada, tanto la compra como la acreditación del saldo podían presentar intermitencias en su funcionamiento. La explicación llegó después de que comenzaron a multiplicarse los reportes de pasajeros en redes sociales, muchos de los cuales señalaron que habían efectuado una recarga pero no lograban verla reflejada en la tarjeta. Desde el sistema pidieron disculpas por las molestias ocasionadas y aseguraron que el inconveniente estaba siendo atendido.
Uno de los puntos que más preocupación generó entre los usuarios fue la imposibilidad de acreditar las cargas mediante las herramientas digitales. La modalidad permite cargar dinero desde aplicaciones y billeteras y luego pasar la tarjeta por el teléfono para incorporar efectivamente el saldo. Para ello, los equipos compatibles utilizan tecnología NFC, que posibilita la comunicación inalámbrica de corto alcance entre el celular y la tarjeta. Cuando este mecanismo presenta problemas, el usuario puede encontrarse con una situación particularmente incómoda: el dinero fue debitado o la operación aparece realizada, pero el saldo todavía no está disponible para pagar el viaje.
Los inconvenientes tampoco quedaron limitados exclusivamente a los teléfonos celulares. De acuerdo con los reportes recogidos durante la jornada, algunos usuarios señalaron que las máquinas ubicadas en estaciones permitían consultar el saldo pero no concretaban la acreditación de las recargas. La acumulación de reclamos también fue reflejada por plataformas de monitoreo de servicios digitales, como Downdetector, donde se registró un incremento de reportes relacionados con el funcionamiento del sistema. Desde las cuentas institucionales de SUBE indicaron posteriormente que el sistema se encontraba en mantenimiento y que podía presentar intermitencias.
Frente a los reclamos, desde SUBE recomendaron a los pasajeros intentar nuevamente más tarde o durante el transcurso del día, mientras los equipos técnicos trabajaban para normalizar el servicio. La situación resulta especialmente problemática para quienes dependen del transporte público diariamente y necesitan disponer del saldo de manera inmediata para llegar al trabajo, estudiar o realizar sus actividades. En este contexto, una falla en la acreditación puede obligar al pasajero a buscar una terminal automática, un punto de carga habilitado o algún mecanismo alternativo para poder utilizar el dinero que ya cargó. En anteriores episodios de inconvenientes técnicos, las autoridades también recomendaron recurrir a Terminales Automáticas SUBE para acreditar las cargas electrónicas.
El inconveniente se produjo, además, en un momento particularmente sensible para los usuarios del transporte público del AMBA: las tarifas registraron nuevas actualizaciones. En la Ciudad de Buenos Aires, las líneas de colectivos bajo jurisdicción porteña aumentaron un 4,1%, llevando el boleto mínimo para viajes de hasta tres kilómetros a $887,87 con SUBE registrada. Las tarifas también se incrementaron en los recorridos de mayor distancia, mientras que los colectivos bonaerenses aplicaron una suba del 4,3%, con un mínimo que pasó a $1.158,97. De esta manera, cualquier inconveniente que impida disponer del saldo adquiere un impacto todavía mayor para quienes deben afrontar diariamente el costo del transporte.
Los aumentos también alcanzaron al resto del sistema de transporte metropolitano. El boleto general del subte porteño para los primeros 20 viajes mensuales pasó de $1.684 a $1.753,04, mientras que los trenes del AMBA aumentaron de $420 a $480 para los pasajeros con la tarjeta SUBE registrada. La actualización alcanzó a los servicios Mitre, Sarmiento, San Martín, Urquiza, Roca, Belgrano Norte y Belgrano Sur. En el caso de los colectivos porteños, el incremento acumulado durante 2026 llegó al 43,70%, según los datos consignados por MinutoUno.
Por ahora, la recomendación para quienes realizaron una carga que todavía no aparece acreditada es evitar repetir innecesariamente la operación y esperar a que el sistema vuelva a funcionar con normalidad, verificando posteriormente el saldo. La principal incertidumbre pasa por cuánto tiempo demandará la resolución definitiva de las fallas y si todos los canales recuperarán simultáneamente su funcionamiento. Mientras tanto, los reclamos continúan concentrándose en redes sociales, donde los pasajeros expresan su malestar por no poder disponer de un saldo que ya intentaron cargar. El episodio vuelve a poner en evidencia la importancia de que los sistemas digitales de transporte cuenten con mecanismos alternativos y ágiles para garantizar que una falla técnica no termine afectando la posibilidad concreta de viajar.
Fuente: MinutoUno



