Los sindicatos industriales reclamaron un nuevo rumbo productivo y advirtieron por el futuro del empleo

INDUSTRIAS ARGENTINAS
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Más de 620 referentes sindicales, empresarios, educativos y científicos participaron de un encuentro en Cañuelas convocado por la Confederación de Sindicatos Industriales de la República Argentina. El sector planteó una agenda para 2027 centrada en la recuperación de la industria, el mercado interno, la formación técnica, el financiamiento y una incorporación soberana de nuevas tecnologías.

Más de 620 representantes del movimiento sindical, el empresariado, el sistema educativo y la comunidad científica se reunieron en Cañuelas para discutir el presente y el futuro de la industria argentina. El encuentro, organizado por la Confederación de Sindicatos Industriales de la República Argentina (CSIRA) en el predio de SMATA, tuvo como eje la relación entre industria, trabajo, productividad y calidad de vida. La jornada se desarrolló en la previa del Día de la Industria y estuvo atravesada por fuertes cuestionamientos al rumbo económico del Gobierno de Javier Milei y por la necesidad de construir una agenda productiva con horizonte en 2027.

La convocatoria reunió a dirigentes gremiales, empresarios, académicos, rectores, estudiantes y trabajadores, con el objetivo de elaborar una hoja de ruta frente a la situación que atraviesa el entramado manufacturero nacional. Durante las distintas mesas de debate se abordaron cuestiones vinculadas con el empleo, la educación técnico-profesional, el financiamiento, la incorporación de tecnología, la inteligencia artificial y la necesidad de sostener cadenas de valor nacionales. El documento final del encuentro propuso avanzar hacia una reconstrucción industrial que tenga como pilares el mercado interno, la formación de trabajadores, la recuperación salarial y el desarrollo tecnológico.

Uno de los discursos centrales estuvo a cargo de Ricardo Pignanelli, secretario general de SMATA y de la CSIRA, quien lanzó una fuerte advertencia sobre las consecuencias sociales que podría generar el debilitamiento de la industria. El dirigente sostuvo que Argentina no puede resignarse a abandonar su estructura productiva y planteó que, sin una industria capaz de generar empleo, millones de personas podrían quedar atrapadas entre la precariedad, la pobreza y la necesidad de contar con más de un trabajo para sostener sus ingresos. Su planteo se convirtió en una de las frases que marcaron el tono de la jornada.

Pignanelli también hizo referencia a la situación de las pequeñas y medianas empresas industriales y aseguró que durante los últimos años se dieron de baja cerca de 30.000 pymes, con más de 400.000 puestos de trabajo afectados, según las cifras mencionadas durante su exposición. Frente a este escenario, el dirigente planteó que una de las primeras medidas necesarias para recuperar la actividad es volver a poner en marcha el consumo interno. La lógica expresada por los sindicatos industriales sostiene que la recuperación productiva requiere un mercado interno con capacidad de compra que permita a las empresas sostener sus niveles de producción y empleo.

La diputada nacional Julia Strada coincidió con el diagnóstico y sostuvo que la industria nacional no puede recuperar su capacidad de crecimiento si no se modifican las políticas económicas. En ese sentido, reclamó un cambio de orientación que permita recomponer el mercado interno y proteger a los sectores productivos frente al incremento de las importaciones. Para los participantes del encuentro, el debate no se limita a la situación inmediata de determinadas fábricas o ramas industriales, sino que involucra una discusión más amplia sobre el modelo de desarrollo que Argentina pretende adoptar en los próximos años.

La inteligencia artificial ocupó también un lugar destacado en las discusiones. Los participantes plantearon diferentes perspectivas sobre el impacto que tendrá la incorporación de nuevas tecnologías en las fábricas y en el mercado laboral. Mientras algunos referentes señalaron que la IA todavía se encuentra en una etapa inicial y puede convertirse en una herramienta para mejorar los procesos productivos, otros remarcaron que la prioridad inmediata pasa por sostener los puestos de trabajo existentes y garantizar condiciones de estabilidad para las familias. Desde el sector empresario también surgieron posiciones que plantearon que la tecnología puede complementar el trabajo humano en lugar de reemplazarlo completamente.

La cuestión de la participación femenina en la industria también apareció entre los temas discutidos. Jimena Martin, representante de Baires Group, señaló que las mujeres ocupan actualmente alrededor del 19% de los puestos industriales. El dato fue incorporado al debate sobre el futuro del trabajo y la necesidad de ampliar las oportunidades de incorporación a sectores productivos que históricamente tuvieron una fuerte presencia masculina. La discusión sobre capacitación, tecnología y empleo se vinculó así con la necesidad de construir una industria más inclusiva y con mayores posibilidades de acceso para distintos sectores de la población.

Débora Giorgi, exministra de Industria, aportó otra mirada sobre la situación del sector y utilizó una expresión contundente para describir el estado actual de la industria argentina: sostuvo que el país se encuentra actualmente en el “quinto subsuelo”. La frase sintetizó la preocupación expresada durante la jornada por distintos actores vinculados con la producción. Sin embargo, el encuentro no quedó limitado al diagnóstico: los participantes plantearon la necesidad de construir un acuerdo industrial, productivo y social que permita coordinar las capacidades del Estado, los empresarios, los trabajadores y el sistema científico-tecnológico.

El documento elaborado a partir del encuentro fijó 2027 como un horizonte para discutir una nueva etapa de la política industrial argentina. Entre las prioridades planteadas aparecen la recuperación del mercado interno, el fortalecimiento de la formación técnica, la mejora de los salarios, la recuperación del financiamiento productivo, la incorporación de tecnología y la construcción de cadenas de valor nacionales. La apuesta de los sindicatos industriales consiste en colocar nuevamente a la producción manufacturera en el centro de una estrategia de desarrollo nacional y vincularla con el empleo, la educación, la innovación tecnológica y la calidad de vida. El encuentro de Cañuelas dejó así planteada una disputa de fondo: qué lugar tendrá la industria en el modelo económico argentino y qué consecuencias tendrá esa definición sobre millones de trabajadores y familias.

Fuente: Motor Económico

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