La secretaria de la Pontificia Comisión para América Latina del Vaticano anticipó que la visita del pontífice buscará promover el diálogo y el encuentro entre los argentinos. “El Papa no es un líder político”, advirtió, y pidió no interpretar su mensaje como una expresión de oposición al Gobierno.
La próxima visita del papa León XIV a la Argentina estará marcada por un mensaje de reconciliación, diálogo y encuentro, según anticipó Emilce Cuda, secretaria de la Pontificia Comisión para América Latina, organismo de la Santa Sede. En una entrevista publicada por La Nación, la teóloga argentina sostuvo que el objetivo del pontífice será promover la convivencia frente a las divisiones sociales y políticas. Sus declaraciones se conocen en la antesala del viaje apostólico previsto para noviembre, que incluirá actividades en Buenos Aires, Córdoba y Luján.
Cuda explicó que el mensaje del actual pontífice se inscribe en una continuidad con el pensamiento social impulsado por el papa Francisco. Según señaló, la reconciliación constituye un eje central de la prédica católica y no debe confundirse con una estrategia partidaria. “El mensaje de León XIV, como habría sido el de Francisco, es el mensaje de un pontífice”, afirmó, al insistir en que la tarea del Papa es buscar puntos de encuentro en sociedades atravesadas por conflictos y diferencias.
La funcionaria del Vaticano también cuestionó las interpretaciones que ubican al jefe de la Iglesia católica en el lugar de un dirigente opositor. “El Papa no es un líder político, aunque quieran ponerlo en ese lugar”, expresó. Cuda consideró que, en un escenario de crisis de representación, existe el riesgo de que distintos sectores intenten atribuirle una identidad política determinada. Por eso, planteó que su mensaje debe leerse desde la misión pastoral y la doctrina social de la Iglesia, más allá de las disputas partidarias.
Durante la entrevista, Cuda defendió el papel de la doctrina social católica en los debates sobre el trabajo, la economía y la organización de la sociedad. Sostuvo que la solidaridad no se limita a la ayuda individual, sino que también requiere instituciones capaces de garantizar derechos y promover el bien común. En ese sentido, recordó la participación histórica de sectores de la Iglesia en el acompañamiento de las organizaciones sindicales y en las luchas por conquistas laborales, como el descanso semanal pago.
La teóloga también puso el foco en las dificultades económicas y sociales que atraviesan los pueblos de América Latina. Señaló que el endeudamiento, la desigualdad y la crisis ecológica forman parte de los desafíos que afectan a la región y requieren respuestas colectivas. Para Cuda, el diálogo entre actores con intereses diferentes es una condición necesaria para construir soluciones, incluso cuando existen desacuerdos profundos. En esa línea, recuperó un planteo de León XIV sobre la importancia de permanecer en la mesa de diálogo aun cuando las posiciones de los interlocutores resulten difíciles de aceptar.
La visita del Papa se desarrollará entre el 8 y el 11 de noviembre en la Argentina, según el programa anunciado oficialmente por el Gobierno nacional. La agenda contempla encuentros institucionales y pastorales en Buenos Aires, Córdoba y Luján, además de una reunión con el presidente Javier Milei en la Casa Rosada. La Conferencia Episcopal Argentina presentó el viaje como una oportunidad para promover el encuentro entre los argentinos y fortalecer los vínculos de la Iglesia con las comunidades del país.
La llegada del pontífice genera expectativas en distintos sectores sociales, sindicales, religiosos y políticos, en un contexto de fuertes debates sobre el rumbo económico y las condiciones de vida. Cuda advirtió, sin embargo, que el sentido de la visita no debería quedar reducido a una disputa entre oficialismo y oposición. Según explicó, el mensaje papal apunta a una transformación cultural que permita sostener el diálogo, la fraternidad y la solidaridad, sin que eso implique renunciar a las diferencias ni a las posiciones políticas de cada persona.
Finalmente, la funcionaria sostuvo que la recepción del mensaje dependerá también de la disposición de la comunidad católica y de la sociedad argentina para escucharlo y traducirlo en prácticas concretas. La reconciliación, aclaró, no significa ignorar los conflictos, sino buscar caminos para convivir y construir una sociedad más justa. En la antesala de su visita, las palabras de Cuda ponen el acento en una pregunta central: cómo transformar las diferencias en una oportunidad de diálogo en un país atravesado por profundas tensiones sociales.
Fuente: La Nación, entrevista de Gabriela Origlia a Emilce Cuda; Casa Rosada, anuncio oficial de la visita apostólica.



