El referente del Sindicato de Jubilados de Quilmes cuestionó la situación que atraviesan los adultos mayores y reclamó por los ingresos previsionales, el acceso a medicamentos y la pérdida de derechos. “Nos vemos en la necesidad y en la obligación de salir a la calle”, sostuvo.
Luis Alberto Miño, referente del Sindicato de Jubilados de Quilmes, cuestionó la situación que atraviesan actualmente los adultos mayores y reivindicó las movilizaciones que llevan adelante en reclamo de mejores condiciones de vida. Durante sus declaraciones, rechazó la idea de que quienes integran la tercera edad sean considerados “pasivos” y sostuvo que, frente al escenario actual, deben asumir un rol activo para defender sus derechos.
“No somos pasivos, somos más activos que nunca”, afirmó Miño al referirse a la participación de los jubilados en las protestas. En ese sentido, explicó que las dificultades económicas y sociales que atraviesa el sector llevaron a muchos adultos mayores a abandonar el lugar de espectadores para convertirse en protagonistas de los reclamos. Para el dirigente, salir a la calle representa una respuesta frente a una situación que considera cada vez más difícil de sostener.
Uno de los principales cuestionamientos expresados por Miño estuvo relacionado con los ingresos de los jubilados. El dirigente señaló que una jubilación cercana a los $470.000, cifra que mencionó durante su declaración, resulta insuficiente para afrontar los gastos cotidianos. En particular, hizo referencia al costo de vida y a las dificultades que enfrentan los adultos mayores para cubrir sus necesidades básicas con ingresos que, según planteó, no alcanzan para sostener una vida digna.
El dirigente también puso el foco en el acceso a los medicamentos. Según denunció, los jubilados enfrentan dificultades para acceder a tratamientos y prestaciones, y mencionó específicamente medicamentos oncológicos y otras coberturas. “Nos sacaron los remedios”, expresó durante su intervención, al cuestionar las medidas que, desde su perspectiva, afectan especialmente a quienes dependen de tratamientos médicos de manera permanente.
Miño vinculó estos reclamos con una problemática más amplia relacionada con los derechos de las personas mayores. En su declaración sostuvo que los jubilados deben organizarse para defender las prestaciones y beneficios que consideran fundamentales. Desde esa perspectiva, las movilizaciones no tendrían únicamente un objetivo económico, sino también la intención de preservar derechos que, según afirmó, fueron conquistados a lo largo de los años.
En otro tramo de su intervención, el referente del Sindicato de Jubilados de Quilmes cuestionó directamente al Gobierno nacional y al presidente Javier Milei por las políticas que, según su interpretación, impactan sobre el sector. Miño expresó críticas hacia la conducción del Ejecutivo y apuntó contra lo que considera una falta de respuestas frente a las necesidades de los adultos mayores. Sus declaraciones forman parte de un reclamo sindical y social que busca visibilizar las dificultades que atraviesa el sector previsional.
La protesta de los jubilados también plantea una discusión sobre el papel de los adultos mayores en la vida pública. Lejos de aceptar una posición pasiva, Miño reivindicó la participación y la movilización como herramientas para reclamar ante las autoridades. “Estamos peleando por todas las reivindicaciones que podamos tener y por lo que ya nos están sacando, nuestros derechos”, sostuvo, sintetizando el eje de su planteo.
Finalmente, Miño insistió en que la edad no debería convertirse en un límite para la participación social y política de los jubilados. Su mensaje fue una reivindicación de la organización colectiva frente a las dificultades económicas y al reclamo por medicamentos, ingresos y prestaciones. “No es posible que estos señores estén haciendo lo que están haciendo”, concluyó, en una crítica dirigida a las políticas que, según su mirada, afectan a los adultos mayores.



