El precio del crudo Brent cayó 2,6% hasta los US$98,2 por barril, mientras el WTI retrocedió 2,1% y quedó en US$89,9. La baja estuvo vinculada a señales de una posible mejora en el suministro energético de Medio Oriente y a gestiones diplomáticas para poner fin al conflicto entre Estados Unidos e Irán.
Los mercados financieros internacionales comenzaron este martes con un tono más favorable, impulsados principalmente por la caída del precio del petróleo y por nuevas señales relacionadas con las negociaciones diplomáticas entre Estados Unidos e Irán. El crudo Brent, referencia internacional utilizada también para buena parte de las operaciones vinculadas con Argentina, retrocedió 2,6% hasta los US$98,2 por barril, perforando nuevamente la barrera de los US$100. En tanto, el petróleo estadounidense WTI descendió 2,1% hasta los US$89,9.
La evolución del petróleo estuvo relacionada con las expectativas de una eventual mejora en el suministro desde Medio Oriente. Según la información difundida por Ámbito a partir de datos de Reuters, un alto funcionario iraní afirmó que Teherán podría reabrir el estrecho de Ormuz en un plazo de siete días si Estados Unidos reduce la presión militar y levanta el bloqueo sobre los puertos iraníes. La posibilidad de una reapertura de esa vía marítima estratégica fue interpretada por los inversores como una señal que podría contribuir a normalizar el flujo energético internacional.
El estrecho de Ormuz tiene una importancia central para el mercado energético mundial debido al volumen de hidrocarburos que atraviesa diariamente esa ruta. Por ese motivo, cualquier señal vinculada con una eventual interrupción o normalización del tránsito marítimo tiene capacidad de impactar rápidamente sobre el precio del crudo. En este caso, las declaraciones atribuidas a un funcionario iraní contribuyeron a reforzar las expectativas de que el suministro pueda mejorar si avanzan las gestiones diplomáticas entre Washington y Teherán.
La baja del petróleo también tuvo impacto sobre otros activos financieros. Los rendimientos de los bonos del Tesoro estadounidense a diez años registraron una caída de 0,75 puntos y se ubicaron en torno al 4,92%. A su vez, el dólar perdió parte del impulso que había acumulado en las últimas jornadas y retrocedió desde máximos de siete semanas frente a una canasta de monedas. La evolución de estos activos es seguida de cerca por los mercados debido a su influencia sobre las condiciones financieras internacionales.
En Wall Street, las acciones operaban con movimientos moderados durante el denominado premarket. El S&P 500 registraba una suba de 0,06%, mientras que el Nasdaq Composite avanzaba 0,04% y el Dow Jones mostraba una mejora de 0,30%. El comportamiento de las acciones también estuvo acompañado por un renovado interés de los inversores en el sector tecnológico y por el optimismo generado alrededor de las perspectivas de la inteligencia artificial.
En Europa también predominaban las variaciones positivas. El Euro Stoxx avanzaba 0,38%, mientras que el DAX alemán registraba una mejora de 0,53% y el CAC francés subía 0,47%. En el Reino Unido, el FTSE mostraba un incremento de 0,13%. En los mercados asiáticos, el Hang Seng de Hong Kong avanzaba 0,18%, la Bolsa de Shanghái 0,06% y el Kospi surcoreano 0,15%, mientras que el Nikkei 225 de Japón registraba una suba más marcada del 1,38%.
Además del conflicto en Medio Oriente, los inversores mantienen la atención puesta sobre las relaciones entre Estados Unidos y China. Uno de los principales focos de la semana será la reunión prevista entre Donald Trump y Xi Jinping, que podría generar señales sobre el futuro de la tregua comercial entre las dos principales economías del mundo. Según el panorama citado por Ámbito, también existe expectativa por una eventual cooperación entre ambos países en materia de inteligencia artificial.
El comportamiento de los mercados durante esta jornada muestra así cómo los acontecimientos geopolíticos continúan teniendo una incidencia directa sobre los precios de la energía y los activos financieros. La posibilidad de una reapertura del estrecho de Ormuz contribuyó a reducir parte de la presión sobre el petróleo, aunque el escenario todavía depende de la evolución del conflicto y de las negociaciones entre Estados Unidos e Irán. Por el momento, los mercados reaccionaron positivamente a esas señales, pero no existe todavía un acuerdo que permita considerar resuelta la situación.
Fuente: Ámbito Financiero

