Teherán transmitió a Washington, a través de intermediarios, una propuesta para reabrir el estratégico estrecho de Ormuz a cambio de una reducción de la presión militar estadounidense. El gobierno iraní también planteó retomar las conversaciones para buscar el fin de las hostilidades, en medio de la Asamblea General de la ONU en Nueva York.
Irán realizó un nuevo movimiento diplomático en medio de la tensión con Estados Unidos y ofreció reabrir el estrecho de Ormuz si Washington reduce la presión militar sobre Teherán. La propuesta, según una fuente iraní citada por Ámbito, ya habría sido transmitida a Estados Unidos mediante países que actúan como intermediarios. El planteo incluye además la posibilidad de retomar las negociaciones con el objetivo de alcanzar un entendimiento que permita poner fin a las hostilidades entre ambos países.
El estrecho de Ormuz ocupa un lugar estratégico en el conflicto debido a su importancia para el transporte marítimo y energético internacional. La iniciativa iraní vincula directamente su eventual reapertura con una disminución de la presión militar estadounidense, por lo que cualquier avance dependerá de la respuesta de Washington y de las conversaciones indirectas que puedan desarrollarse durante los próximos días. Por el momento, no existe un acuerdo definitivo entre las partes sobre las condiciones planteadas por Teherán.
La propuesta fue enviada a través de terceros países que mantienen canales de comunicación con ambos gobiernos. Teherán pretende aprovechar la presencia de su delegación en Nueva York, donde durante esta semana se desarrolla la Asamblea General de las Naciones Unidas, para mantener consultas con esos intermediarios y explorar la posibilidad de recuperar la vía diplomática. El objetivo planteado por Irán no sería limitar la negociación exclusivamente a la situación del estrecho, sino avanzar hacia un entendimiento más amplio que permita terminar con las hostilidades.
En ese contexto, el presidente iraní, Masoud Pezeshkian, se encuentra en Nueva York para participar de las actividades vinculadas con la Asamblea General. Sin embargo, una fuente iraní descartó que esté prevista una reunión directa entre Pezeshkian y el presidente estadounidense Donald Trump durante la estadía de ambos en la ciudad. Desde Teherán, de todos modos, sostienen que la ausencia de un encuentro entre los dos mandatarios no impide que continúen las conversaciones a través de terceros países.
La delegación iraní dejó abierta la posibilidad de alcanzar un acuerdo, aunque planteó que Estados Unidos debe mostrar “seriedad y compromiso” para que las negociaciones puedan avanzar. Esa posición refleja que Teherán no considera suficiente una apertura limitada del diálogo, sino que reclama señales concretas de Washington antes de avanzar hacia una nueva instancia de negociación. Las condiciones exactas y el alcance de un eventual entendimiento todavía deben ser discutidos.
La situación también tuvo repercusiones sobre los mercados energéticos. Las expectativas de una posible apertura del diálogo entre Irán y Estados Unidos contribuyeron durante la jornada a una baja del precio del petróleo, que volvió a ubicarse alrededor de los 100 dólares por barril. La evolución del conflicto en torno a Ormuz es seguida de cerca por los mercados debido a la importancia de esa vía marítima para el transporte mundial de hidrocarburos.
El movimiento diplomático iraní se produce además después de varios días de mensajes cruzados entre ambos gobiernos. Desde Teherán se viene planteando la necesidad de terminar con las hostilidades y establecer condiciones para retomar las negociaciones, mientras que desde Washington también se registraron señales vinculadas con la posibilidad de dialogar. Sin embargo, las posiciones de ambos países todavía presentan diferencias importantes y no existe, hasta el momento, un acuerdo que permita considerar superada la confrontación.
Así, el estrecho de Ormuz vuelve a convertirse en uno de los principales puntos de una eventual negociación entre Irán y Estados Unidos. La propuesta iraní combina la reapertura de esa ruta estratégica con una reducción de la presión militar estadounidense y la recuperación de las conversaciones diplomáticas. El próximo paso dependerá de la respuesta de Washington y de las gestiones que realicen los países intermediarios durante la Asamblea General de la ONU. Por ahora, se trata de una propuesta en etapa de negociación y no de un acuerdo alcanzado entre las partes.
Fuente: Ámbito Financiero

