Crisis en Granja Tres Arroyos: la principal avícola del país pidió el concurso de acreedores

Granja Tres Arroyos
Share on facebook
Facebook
Share on pinterest
Pinterest
Share on twitter
Twitter
Share on linkedin
LinkedIn
Share on email
Email

Granja Tres Arroyos SA, la principal empresa del conglomerado avícola, se presentó ante la Justicia para iniciar un concurso preventivo de acreedores. La compañía arrastra una fuerte deuda, miles de cheques rechazados, caída de la producción y una crisis laboral que ya derivó en cientos de despidos en distintas plantas.

La crisis que atraviesa Granja Tres Arroyos sumó un nuevo capítulo con la presentación de la empresa ante la Justicia Nacional en lo Comercial para iniciar un concurso preventivo de acreedores. Se trata de la firma de mayor peso dentro del grupo GTA, que también incluye a Wade SA y Avex. La presentación quedó radicada en el Juzgado Nacional de Primera Instancia en lo Comercial N° 21, Secretaría N° 42, bajo el expediente “Granja Tres Arroyos S.A.C.A.F.I. s/concurso preventivo”.

El procedimiento concursal llega después de varios meses de dificultades financieras y operativas que afectaron al conjunto del conglomerado. La empresa busca utilizar esta herramienta judicial para reorganizar sus obligaciones y negociar con sus acreedores un esquema que permita afrontar el pasivo acumulado. Según distintos relevamientos, el grupo arrastra compromisos estimados en alrededor de US$350,9 millones, mientras que durante los últimos meses se habían intentado alternativas de reestructuración por fuera de los tribunales.

La situación financiera de Granja Tres Arroyos también aparece reflejada en los registros del sistema bancario. De acuerdo con la información difundida por InfoGremiales, la empresa acumula 6.702 cheques rechazados por más de $114.425 millones, además de deudas bancarias que superarían los $41.827 millones. Estos números reflejan la magnitud de las dificultades que enfrenta la compañía para cumplir con sus compromisos financieros y comerciales.

El deterioro financiero se produjo paralelamente con una fuerte caída de la actividad productiva. Distintas plantas vinculadas al grupo funcionan por debajo de su capacidad o permanecen paralizadas, mientras que en varios establecimientos se implementaron suspensiones, retiros voluntarios y despidos. El conflicto se profundizó durante 2026 y tuvo uno de sus episodios más importantes en Capitán Sarmiento, donde fueron desvinculados más de 700 trabajadores.

Los despidos no se limitaron a una sola planta. Los relevamientos publicados en los últimos días ubican en alrededor de 1.730 las desvinculaciones acumuladas en distintos establecimientos del grupo desde el inicio de la crisis, aunque la cifra puede variar según el período considerado y las fuentes consultadas. Entre los establecimientos afectados aparecen plantas de Buenos Aires, Entre Ríos y Córdoba, incluida Avex, ubicada en Río Cuarto.

En Capitán Sarmiento, el impacto tuvo una dimensión particularmente fuerte debido al peso de la planta en la economía local. La empresa había comunicado la suspensión de las operaciones y posteriormente llegaron cientos de telegramas de despido. En esos documentos, la compañía argumentó que atravesaba una “grave disminución de trabajo no imputable a esta empleadora”, vinculada, según su explicación, con circunstancias extraordinarias que afectaron el normal desarrollo de la actividad.

La presentación de Granja Tres Arroyos se produjo además después de que Wade SA, otra de las sociedades que integran el grupo, recurriera al mismo mecanismo judicial. Wade quedó vinculada a los activos de la exCresta Roja y opera establecimientos en Ezeiza y Esteban Echeverría. De esta manera, dos de las principales sociedades del conglomerado quedaron involucradas en procesos concursales mientras la empresa intenta reorganizar un pasivo que, según distintas fuentes, alcanza varios cientos de millones de dólares.

El concurso preventivo abre ahora una instancia judicial en la que deberán verificarse los créditos y establecerse las condiciones para una eventual reestructuración de las obligaciones. Para los trabajadores, el proceso suma interrogantes sobre la continuidad de las plantas, los puestos de trabajo y el cobro de salarios e indemnizaciones pendientes. La evolución del expediente y las negociaciones con acreedores serán determinantes para conocer si el grupo consigue reorganizar sus deudas y sostener su actividad productiva o si la crisis continúa profundizándose.

Fuente: Infogremiales

Scroll al inicio