El espacio cultural autogestivo de Villa Ballester anunció que dejará de funcionar después de 12 años de actividades, recitales y encuentros. Sus responsables señalaron que la acumulación de deudas y el aumento de los costos hicieron imposible sostener el proyecto.
Después de 12 años de actividad cultural, El Club de la Música de San Martín, ubicado en Villa Ballester, anunció el cierre de sus puertas. El espacio comunicó la decisión a través de sus redes sociales y explicó que la acumulación de deudas durante los últimos meses terminó haciendo inviable la continuidad del proyecto. La noticia generó muestras de apoyo entre artistas, vecinos y personas que participaron de las actividades desarrolladas durante más de una década.
El cierre no será inmediato. Según informaron sus responsables, el espacio ubicado en Alberdi 4449 tiene previsto continuar con actividades durante las próximas semanas y, en principio, permanecer abierto hasta el 15 de noviembre, aunque aclararon que la continuidad dependerá de cómo evolucione la situación económica. La intención es utilizar este último período para sostener encuentros, recitales y actividades que permitan acompañar al proyecto hasta su cierre.
Blas Bonardi, coordinador de El Club de la Música, explicó que las dificultades económicas comenzaron a profundizarse durante el invierno. Desde entonces, las deudas se fueron acumulando mientras quienes llevaban adelante el espacio intentaban mantener la actividad. Según su explicación, llegó un momento en que los ingresos dejaron de alcanzar para cubrir los costos necesarios para mantener abierto el lugar.
Desde el espacio describieron la situación como “insostenible” y señalaron que el contexto económico afecta particularmente a los espacios culturales autogestivos del conurbano. Sus responsables afirmaron que la deuda acumulada continúa creciendo y que, pese a los esfuerzos realizados durante los últimos meses, ya no encuentran una forma viable de sostener el funcionamiento cotidiano. Se trata de una descripción realizada por los propios integrantes del proyecto sobre su situación económica.
El Club de la Música comenzó a funcionar en 2014, aunque sus orígenes se remontan a un proceso previo de organización y construcción colectiva. La casa de Alberdi fue transformada por sus propios integrantes y amigos, que levantaron paredes, construyeron un escenario y acondicionaron el lugar hasta concretar su inauguración en noviembre de aquel año. Durante los primeros tiempos, una parte importante del funcionamiento estuvo sostenida por el trabajo voluntario de quienes integraban el proyecto.
A lo largo de estos 12 años, el espacio se convirtió en un punto de encuentro para artistas y público de San Martín y otros sectores del conurbano bonaerense. Su propuesta estuvo vinculada principalmente con la música en vivo y la generación de un ámbito cultural autogestivo. El anuncio del cierre, por lo tanto, no representa solamente la finalización de una actividad comercial, sino también la desaparición de un espacio construido durante años alrededor del trabajo colectivo y la participación de la comunidad.
Frente a la decisión, Bonardi convocó a artistas, vecinos y público a acompañar las últimas semanas de funcionamiento. La propuesta es sostener la actividad durante este período y que quienes habitualmente concurrían al lugar vuelvan a participar de sus recitales y encuentros. “Necesitamos que nos acompañen estos meses”, planteó el coordinador, en un llamado a sostener el espacio mientras permanezca abierto.
El cierre de El Club de la Música se suma así a las dificultades que atraviesan distintos proyectos culturales autogestivos, en un escenario donde el aumento de costos y la caída de los ingresos pueden comprometer la continuidad de espacios que dependen principalmente de su propia actividad. En este caso, después de 12 años de construcción colectiva, el proyecto enfrenta una última etapa que se extendería hasta noviembre, mientras sus integrantes intentan sostener las actividades y despedir un lugar que fue escenario de encuentros culturales durante más de una década.
Fuente: El Destape



