La canasta básica volvió a correr más rápido que la inflación: una familia necesitó $1,6 millones para no ser pobre

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En agosto, la Canasta Básica Total y la Canasta Básica Alimentaria aumentaron 2,6%, por encima del 1,7% de inflación general. Una familia de cuatro integrantes necesitó $1.605.497 para superar la línea de pobreza y $726.469 para no caer en la indigencia.

El costo de los consumos esenciales volvió a crecer por encima de la inflación promedio en Argentina. Según los datos difundidos por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), tanto la Canasta Básica Total (CBT) como la Canasta Básica Alimentaria (CBA) registraron en agosto una suba del 2,6%, mientras que el Índice de Precios al Consumidor (IPC) avanzó 1,7%.

El dato tiene un impacto directo sobre los hogares de menores ingresos, porque las canastas básicas funcionan como referencia para determinar los umbrales oficiales de pobreza e indigencia. Para una familia tipo de cuatro integrantes —dos adultos y dos menores— fueron necesarios $1.605.497 durante agosto para cubrir la Canasta Básica Total y no quedar por debajo de la línea de pobreza.

La situación es todavía más crítica cuando se observa exclusivamente el costo de la alimentación. Para cubrir la Canasta Básica Alimentaria, el mismo grupo familiar necesitó $726.469 en el mes. Quienes no alcanzaron ese ingreso quedaron por debajo del umbral utilizado estadísticamente para medir la indigencia.

La diferencia frente al IPC general es uno de los datos centrales del informe. Mientras el promedio de los precios aumentó 1,7% en agosto, las canastas que representan los consumos esenciales avanzaron casi un punto porcentual más. Esto significa que, aunque la inflación general muestre una desaceleración, los gastos indispensables para sostener un hogar pueden continuar aumentando a un ritmo mayor.

La tendencia también aparece cuando se mira el acumulado de 2026. Entre enero y agosto, la Canasta Básica Alimentaria aumentó 23,2%, mientras que la Canasta Básica Total acumuló una suba del 22,7%. En el mismo período, la inflación general fue del 21,3%, de modo que nuevamente los consumos esenciales quedaron por encima del promedio.

La comparación interanual muestra una brecha todavía mayor. Frente a agosto de 2025, la Canasta Básica Alimentaria aumentó 39,6% y la Canasta Básica Total lo hizo 38,3%. El IPC, en tanto, registró una variación interanual del 33,5%. En otras palabras, los alimentos y los bienes y servicios necesarios para superar la línea de pobreza se encarecieron varios puntos por encima del índice general.

Los números permiten entender por qué la discusión sobre inflación no puede reducirse únicamente al porcentaje mensual del IPC. Para una familia que destina la mayor parte de sus ingresos a comida, alquiler, transporte, servicios y otros gastos indispensables, la evolución de las canastas básicas puede resultar mucho más determinante que el promedio general de precios. La baja de la inflación, por lo tanto, no implica automáticamente que el costo de llegar a fin de mes haya dejado de crecer.

Además, los valores publicados por el INDEC representan umbrales estadísticos y no significan que todas las familias que superan esos ingresos tengan garantizado un nivel de vida holgado. Una familia tipo necesitó más de $1,6 millones solamente para superar la línea oficial de pobreza durante agosto, mientras que el ingreso mínimo para cubrir la canasta alimentaria se ubicó por encima de los $726 mil.

El dato deja una postal incómoda para cualquier discusión económica: mientras la inflación promedio intenta mostrar una desaceleración, el costo de las necesidades básicas continúa avanzando por encima de ese indicador. En agosto, para millones de hogares, la pregunta no fue solamente cuánto bajó la inflación, sino cuánto más dinero hizo falta para comprar lo indispensable.

Fuente: La Nueva Mañana

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