Beijing presentó “gestiones solemnes” ante Italia y la Unión Europea por la presencia de Hsiao Bi-khim en una conferencia sobre democracia en territorio italiano. China acusó al Partido Progresista Democrático de Taiwán de buscar apoyo externo para impulsar la independencia de la isla y reclamó el respeto al principio de “una sola China”.
La tensión diplomática entre China y Europa volvió a subir un escalón luego de que Beijing presentara “gestiones solemnes” ante Italia y la Unión Europea por la visita de la vicepresidenta de Taiwán, Hsiao Bi-khim, a territorio italiano. La funcionaria taiwanesa participa de la Conferencia Ventotene por la Libertad y la Democracia, una actividad que reúne a dirigentes y referentes políticos europeos. Para el gobierno chino, la presencia de una funcionaria de ese nivel constituye un gesto político que cuestiona su posición sobre Taiwán.
La protesta fue comunicada por Mao Ning, portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de China, durante una conferencia de prensa. La funcionaria apuntó directamente contra las autoridades del Partido Progresista Democrático (PPD), fuerza que gobierna Taiwán, y sostuvo que determinados políticos recurren a diferentes maniobras para obtener publicidad y promover sus posiciones en el escenario internacional. Beijing calificó esas acciones de “despreciables” y aseguró que terminarán siendo inútiles.
El centro de la disputa vuelve a ser la cuestión de Taiwán. China considera a la isla como parte inalienable de su territorio y sostiene que existe una sola China. El gobierno taiwanés, en cambio, rechaza la pretensión de Beijing de ejercer soberanía sobre la isla y sostiene que el futuro de Taiwán debe ser decidido por su propia población. Esa diferencia constituye uno de los principales focos de tensión geopolítica de Asia y una cuestión cada vez más relevante para las relaciones entre China y las potencias occidentales.
Mao Ning insistió particularmente en el denominado principio de “una sola China”, que Beijing considera la base política de sus relaciones diplomáticas con Italia y con la Unión Europea. La portavoz sostuvo que ese principio constituye un consenso reconocido internacionalmente y reclamó que las partes involucradas lo respeten mediante acciones concretas. China se opone especialmente a cualquier intercambio oficial entre gobiernos que reconocen diplomáticamente a Beijing y las autoridades de Taiwán.
La visita de Hsiao tiene además un carácter poco habitual por el rango de la funcionaria. Reuters señaló que es inusual que una vicepresidenta taiwanesa realice una visita de este nivel a Europa, justamente porque los gobiernos europeos mantienen relaciones diplomáticas con Beijing y suelen evitar gestos que puedan interpretarse como un reconocimiento oficial de Taiwán. Italia, de hecho, no prevé reuniones de la delegación taiwanesa con su canciller Antonio Tajani ni con la oficina de la primera ministra.
La conferencia se desarrolla en Ventotene, una isla italiana cargada de significado histórico para el proyecto europeo. Allí se celebra un encuentro dedicado a la libertad y la democracia, y la participación de Hsiao fue inicialmente mantenida en reserva por temor a una reacción de Beijing. Pina Picierno, vicepresidenta del Parlamento Europeo, confirmó posteriormente la presencia de la dirigente taiwanesa y cuestionó las presiones chinas destinadas a impedir la participación de políticos taiwaneses en encuentros internacionales.
El episodio refleja también el delicado equilibrio que intenta mantener Europa frente a China. Los países de la Unión Europea buscan preservar vínculos comerciales y económicos con Beijing, pero al mismo tiempo han profundizado sus contactos políticos con Taiwán en áreas como tecnología, comercio y democracia. La guerra en Ucrania también modificó la mirada europea sobre las disputas territoriales y la seguridad internacional, mientras crecieron las preocupaciones occidentales por la posición de China frente a Rusia y por la competencia económica y tecnológica.
Para Beijing, cualquier avance internacional de Taiwán representa un desafío a su política de reunificación y a su pretensión de evitar que la isla obtenga mayor reconocimiento externo. Para Taiwán, en cambio, la participación en foros internacionales constituye una herramienta para ampliar sus vínculos y defender su espacio político. En ese choque de estrategias, una conferencia en una pequeña isla italiana terminó transformándose en otro escenario de la disputa entre Beijing y Taipei. China volvió a marcar sus límites, Europa intenta caminar por una línea cada vez más estrecha y Taiwán aprovecha cada espacio internacional para hacer oír su voz.
Fuente: Noticias Argentinas



