Suicidio en Argentina: la tasa alcanzó un máximo histórico y crece la preocupación por los adolescentes

Campaña amarilla para prevenir suicidios en Argentina
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En el Día Mundial de la Prevención del Suicidio, los datos conocidos sobre Argentina encendieron una nueva señal de alarma. La tasa llegó a 11,8 muertes cada 100 mil habitantes, el registro más elevado informado hasta ahora, con adolescentes y jóvenes entre los grupos más afectados. Especialistas reclaman fortalecer la escucha, el acompañamiento y la prevención.

Argentina atraviesa un escenario preocupante en materia de salud mental. Según los datos difundidos por Minuto Uno a partir de informes del Observatorio de Política Criminal y del Ministerio de Salud, la tasa de suicidios alcanzó 11,8 muertes cada 100 mil habitantes, el máximo histórico registrado en el país. El dato se conoce en coincidencia con el Día Mundial de la Prevención del Suicidio y vuelve a poner en el centro de la discusión la necesidad de abordar el problema desde la prevención y las políticas públicas.

El informe señala además que la tasa argentina registró un incremento del 21%, mientras que otros países de la región lograron reducir sus indicadores durante los últimos años. De acuerdo con la información publicada, Argentina se ubica actualmente en el segundo lugar de Sudamérica, detrás de Uruguay y por encima de Chile. Otro dato señalado como especialmente preocupante es que, por primera vez, los suicidios superaron a las muertes provocadas por otros hechos violentos.

Uno de los principales focos de preocupación está puesto en los adolescentes. El problema alcanza edades cada vez más tempranas y los especialistas advierten que no existe una única causa capaz de explicar estas situaciones. Frente al sufrimiento de un adolescente, señalan, resulta fundamental evitar respuestas simplistas o la búsqueda de un único responsable y construir, en cambio, espacios donde pueda existir acompañamiento, escucha y contención.

La psicóloga Soledad Dawson, directora de la Maestría en Vínculos, Familias y Diversidad Sociocultural de la Universidad Hospital Italiano de Buenos Aires, planteó la importancia de acompañar a los adolescentes en lugar de intentar resolver automáticamente sus dificultades. También destacó la necesidad de establecer límites claros y conversados, entendiendo que las frustraciones forman parte de la vida y que atravesarlas con acompañamiento puede evitar que una situación de sufrimiento sea percibida como un callejón sin salida.

Entre las señales de alerta que pueden requerir atención aparecen el aislamiento, la desesperanza, la persistencia de pensamientos negativos, la irritabilidad, el retraimiento y cambios repentinos de conducta. También pueden observarse modificaciones en los patrones de sueño o alimentación, consumo de alcohol o drogas y abandono del cuidado personal. Reconocer estos cambios y no minimizarlos puede resultar fundamental para intervenir a tiempo.

Los especialistas también identifican distintos factores que pueden incrementar la vulnerabilidad durante la adolescencia. Entre ellos aparecen el bullying, el acoso escolar, la discriminación, la exclusión, las situaciones de violencia, la violencia digital, el consumo de sustancias y la soledad no deseada. A esto se agregan las presiones asociadas a las redes sociales y a determinados modelos de belleza, vínculos y estilos de vida que pueden profundizar sentimientos de aislamiento o insuficiencia.

Silvia Ongini, psiquiatra infanto-juvenil del Departamento de Pediatría del Hospital de Clínicas, destacó especialmente la preocupación por la soledad no deseada entre niños y adolescentes. Frente a este escenario, especialistas remarcan la importancia de generar espacios de diálogo donde los jóvenes puedan hablar con adultos o pares de confianza. Dar lugar a la palabra, observar modificaciones en la conducta y no subestimar las señales de sufrimiento aparecen como herramientas centrales para la prevención.

La problemática vuelve a plantear un desafío que excede el ámbito individual y requiere respuestas sociales, educativas y sanitarias sostenidas. Hablar de prevención significa detectar señales, acompañar a quienes atraviesan situaciones de sufrimiento y garantizar el acceso a asistencia profesional. Ante una crisis o una situación de vulnerabilidad, en Argentina se puede contactar al Centro de Atención al Suicida: al 135 desde Ciudad de Buenos Aires y Gran Buenos Aires, o al 0800 345 1435 desde cualquier punto del país. También se recomienda acudir al centro de salud más cercano ante una urgencia.

Fuente: Minuto Uno

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