El vicepresidente de la Sociedad Rural Argentina y candidato a presidir la entidad, Marcos Pereda, sostuvo que el país podría incrementar rápidamente su producción agrícola y generar al menos un 40% más de divisas. Para lograrlo, planteó eliminar impuestos que considera distorsivos, mejorar la infraestructura y establecer reglas de juego estables para el sector agropecuario.
Marcos Pereda, vicepresidente de la Sociedad Rural Argentina (SRA) y candidato a presidir la entidad en las próximas elecciones, aseguró que el campo argentino todavía tiene un enorme potencial productivo sin aprovechar y sostuvo que el país podría alcanzar rápidamente las 300 millones de toneladas de granos. La propuesta supone prácticamente duplicar los niveles actuales de producción y aparece acompañada de otra estimación de fuerte impacto económico: según Pereda, con condiciones favorables el sector agropecuario podría aportar como mínimo un 40% más de divisas. El dirigente planteó que ese crecimiento requiere modificar las condiciones que actualmente afectan la rentabilidad y competitividad de los productores.
El planteo de Pereda se produce en medio de la campaña para definir la próxima conducción de la Sociedad Rural Argentina, donde se enfrentará al actual presidente Nicolás Pino. El dirigente cuestionó la continuidad de la conducción actual y sostuvo que la entidad debe recuperar independencia frente a los gobiernos de turno. Según su mirada, la relación de la Sociedad Rural con el poder político debe ser institucional y no personal, independientemente de quién ocupe la Casa Rosada. En ese sentido, planteó una conducción que pueda respaldar aquellas medidas oficiales que beneficien al sector y cuestionar las que perjudiquen a los productores.
Uno de los principales obstáculos identificados por Pereda está relacionado con la presión impositiva que soporta la producción agropecuaria. El candidato a conducir la SRA sostuvo que la eliminación de los impuestos que considera más distorsivos generaría una respuesta inmediata en términos de inversión y producción. Dentro de su diagnóstico también incluyó las retenciones y advirtió que el problema no debe reducirse exclusivamente a discutir el valor del dólar, sino que la Argentina necesita recuperar competitividad de manera sostenible. Su propuesta apunta a que el campo deje de ser considerado principalmente como una fuente de recursos fiscales y pase a ser tratado como uno de los motores del crecimiento económico federal.
Pereda también puso el foco en el contexto macroeconómico. El dirigente se manifestó optimista respecto de la posibilidad de que la Argentina consiga sostener un crecimiento económico superior al 5% y consideró fundamental mantener el equilibrio fiscal, el orden macroeconómico y el cuidado de la moneda. Al mismo tiempo, reclamó reglas de juego claras, equitativas y permanentes que permitan a los productores tomar decisiones de inversión con mayor previsibilidad. Según su visión, la apertura y la integración al mundo pueden generar oportunidades para el sector, pero solamente si están acompañadas por condiciones internas que permitan competir.
El aumento de la producción agrícola que propone Pereda también obligaría a discutir la infraestructura necesaria para sostener semejante volumen de actividad. El dirigente señaló que no alcanza con producir más si el país no cuenta con caminos, ferrocarriles, puertos e hidrovías capaces de transportar y exportar esa producción de manera eficiente. En declaraciones recogidas a partir de la entrevista, planteó que Argentina debería pensar qué sistema logístico necesitará durante los próximos 30 años si efectivamente pretende llegar a las 300 millones de toneladas. También mencionó la necesidad de desarrollar corredores hacia el Pacífico y modernizar la infraestructura vial para acompañar el crecimiento.
El debate sobre la producción de granos se vincula además con una discusión más amplia sobre el papel que el campo debe desempeñar dentro del modelo económico argentino. Pereda sostiene que el sector agropecuario continúa soportando una parte significativa de la generación de divisas y que esa dependencia debería comenzar a reducirse mediante el desarrollo de otros motores, particularmente la energía y la minería. Desde su perspectiva, el crecimiento de esas actividades permitiría aliviar la presión que actualmente recae sobre el agro y generar un escenario más equilibrado para la economía nacional. En ese contexto, considera que el campo puede expandirse de manera significativa si se modifican las condiciones que limitan su capacidad productiva.
La propuesta de alcanzar las 300 millones de toneladas no es nueva dentro del discurso de Pereda. En entrevistas anteriores, el dirigente ya había planteado que la producción argentina de granos, ubicada actualmente alrededor de los 160 millones de toneladas en años favorables, podría prácticamente duplicarse mediante una combinación de menores cargas tributarias, estabilidad macroeconómica, financiamiento e inversiones en infraestructura. También reclamó una planificación de largo plazo que permita superar la lógica de medidas aisladas y avanzar hacia políticas de Estado para el sector agropecuario. Para Pereda, el desafío no consiste solamente en producir más, sino en construir las condiciones para que ese crecimiento pueda sostenerse durante décadas.
El planteo coloca a la Sociedad Rural Argentina ante una discusión que excede la elección de autoridades de septiembre y vuelve a poner en debate el modelo productivo del país. Pereda busca llegar a la conducción de la entidad con una agenda centrada en la renovación institucional, la competitividad, la reducción de la presión fiscal y el desarrollo de infraestructura. Su objetivo de llevar la producción de granos hasta las 300 millones de toneladas implicaría un salto productivo de enormes dimensiones y, según sus propias estimaciones, podría generar al menos un 40% más de divisas. La discusión que queda planteada es si la Argentina podrá transformar ese potencial productivo en una política sostenida de crecimiento, inversión y generación de empleo y divisas, o si las restricciones impositivas, logísticas y macroeconómicas continuarán limitando la expansión del principal complejo exportador del país.
Fuente: Ámbito Financiero



