Un informe del Instituto Argentina Grande (IAG) reveló que el 47,7% de los hogares argentinos tuvo que recurrir durante el primer trimestre de 2026 a ahorros, préstamos o venta de bienes para cubrir gastos básicos. El dato más crítico aparece en el doble endeudamiento, que creció un 117,9% en tres años y ya alcanza a más de 600.000 familias.
El deterioro de la economía de los hogares volvió a quedar expuesto a partir de un informe elaborado por el Instituto Argentina Grande (IAG), que relevó las estrategias utilizadas por las familias argentinas para poder afrontar sus gastos cotidianos. Según el estudio, durante el primer trimestre de 2026 el 47,7% de los hogares no logró cubrir sus necesidades exclusivamente con sus ingresos y tuvo que recurrir a algún mecanismo extraordinario para llegar a fin de mes. Entre las alternativas aparecen el uso de ahorros, el endeudamiento con entidades financieras o personas conocidas y, en los casos más extremos, la venta de bienes.
El dato significa que prácticamente uno de cada dos hogares atraviesa dificultades para sostener sus gastos mensuales con los ingresos habituales. De acuerdo con el informe, el 36,1% de las familias recurrió específicamente a sus ahorros para poder afrontar las obligaciones del período. Se trata de un registro particularmente elevado, que el estudio ubica como el más alto de la última década, con la excepción del primer trimestre de 2024. En términos absolutos, fueron 3.690.760 hogares, en los que viven aproximadamente 11,1 millones de personas, los que tuvieron que utilizar parte de sus reservas para sostener el consumo.
La utilización de los ahorros no constituye solamente una respuesta coyuntural frente a un gasto extraordinario. Cuando una familia comienza a consumir sus reservas para comprar alimentos, pagar servicios o afrontar gastos habituales, pierde una herramienta fundamental para enfrentar futuras emergencias. El IAG calculó que la cantidad de hogares que tuvieron que recurrir a sus ahorros aumentó 18,1% respecto del primer trimestre de 2023, mientras que en comparación con comienzos de 2025 el incremento fue del 0,84%. El fenómeno muestra, según el informe, que una parte importante de las familias está utilizando recursos acumulados previamente para compensar la insuficiencia de sus ingresos corrientes.
Pero el dato que más preocupa es la expansión del endeudamiento utilizado directamente para subsistir. El informe estima que alrededor de 2,5 millones de hogares argentinos recurren al endeudamiento como una estrategia para poder cubrir los gastos diarios. Dentro de ese universo aparecen diferentes modalidades: préstamos o dinero solicitado a familiares y conocidos, créditos con bancos y otras entidades financieras, y hogares que combinan simultáneamente ambas formas de deuda. Esta última situación es la que registró el crecimiento más fuerte durante el período analizado.
El denominado doble endeudamiento alcanzó a 603.943 hogares durante el primer trimestre de 2026. Son familias que tuvieron que recurrir simultáneamente a fuentes informales y formales de financiamiento para poder sostener sus gastos. El número representa un incremento del 117,9% frente al primer trimestre de 2023, equivalente a la incorporación de 326.810 hogares a esta situación en apenas tres años. El dato permite observar una profundización de la vulnerabilidad: ya no se trata solamente de utilizar crédito ocasionalmente, sino de combinar diferentes fuentes de deuda para cubrir necesidades básicas.
El endeudamiento informal también mostró un crecimiento significativo. Según el relevamiento, 1.051.890 hogares se endeudaron exclusivamente con familiares, amigos o conocidos. Si se incluyen también aquellas familias que utilizaron simultáneamente otras formas de financiamiento, el universo asciende al 16,2%, equivalente a 1.655.833 hogares. Esta modalidad aumentó un 17,3% en comparación con el primer trimestre de 2023. El endeudamiento bancario, por su parte, alcanzó de manera exclusiva a 901.860 hogares y, considerando el universo total de quienes recurrieron a entidades financieras, llegó a 1.505.803 familias, con un crecimiento del 55,9% en tres años.
Otro indicador que refleja la profundidad de la crisis es la necesidad de desprenderse de bienes para poder afrontar los gastos. El informe calculó que 999.291 hogares, equivalentes al 9,8% del total, tuvieron que vender pertenencias para llegar a fin de mes. Esta estrategia registró un aumento del 35,4% respecto de 2023, ubicándose como una de las respuestas que más crecieron durante el período. Para una familia, vender bienes para cubrir gastos corrientes supone consumir parte de su patrimonio y, por lo tanto, reducir todavía más sus posibilidades de enfrentar futuras dificultades económicas.
La situación tampoco afecta de la misma manera a todos los sectores sociales. El IAG detectó que entre los hogares de ingresos medios el 51,9% no consigue cubrir sus cuentas mensuales únicamente con sus salarios. En ese segmento, el recurso más utilizado es el consumo de ahorros, que alcanza al 40,3%, mientras que el endeudamiento bancario llega al 18,8%, el nivel más elevado entre los distintos grupos de ingresos. En los hogares de menores ingresos, en cambio, adquiere mayor peso el endeudamiento informal con familiares y conocidos, utilizado por el 20,4%. El informe relaciona estas diferencias con la evolución de los ingresos reales y el deterioro del poder adquisitivo.
El estudio del Instituto Argentina Grande vinculó esta situación con la evolución de los salarios reales desde 2023. Según sus cálculos, el salario real del sector privado registrado perdió un 5,4% de poder adquisitivo frente a ese año, mientras que los trabajadores del sector público provincial registraron una pérdida del 14,8%. El deterioro más pronunciado, siempre según el informe, se produjo entre los trabajadores del sector público nacional, cuyo poder de compra habría caído 38,2%. En ese contexto, el endeudamiento aparece no solamente como una herramienta para financiar consumos extraordinarios, sino como un mecanismo utilizado cada vez más para cubrir gastos básicos que los ingresos laborales ya no alcanzan a sostener.
Los datos vuelven a colocar en el centro del debate la situación económica de las familias y contradicen el discurso oficial que busca destacar la recuperación de determinadas variables macroeconómicas. La desaceleración de la inflación, la estabilidad cambiaria o el equilibrio fiscal no necesariamente significan una recuperación inmediata del poder adquisitivo de los hogares. El informe del IAG muestra una fotografía diferente: millones de familias utilizando ahorros, acumulando deudas o vendiendo bienes para poder sostener su nivel de vida. Con casi la mitad de los hogares recurriendo a alguna de estas estrategias y con el doble endeudamiento creciendo casi 118% en tres años, el problema deja de ser solamente cuánto aumentan los precios y pasa a ser cómo consiguen las familias financiar una vida cotidiana que sus ingresos ya no logran cubrir.
Fuente: InfoGremiales



