Monteoliva reconoció un aumento de los suicidios en las fuerzas y vinculó la situación con el endeudamiento

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La ministra de Seguridad Nacional admitió que durante 2025 los suicidios dentro de las fuerzas federales aumentaron un 30% respecto del año anterior. Alejandra Monteoliva señaló a la salud mental como un eje de preocupación y mencionó los niveles de endeudamiento formal e informal que atraviesan a los efectivos, además de reconocer la discusión pendiente por los salarios.

La ministra de Seguridad Nacional, Alejandra Monteoliva, reconoció que durante 2025 se registró un incremento del 30% en los suicidios dentro de las fuerzas federales respecto de 2024 y aseguró que la problemática forma parte de una situación más amplia que también afecta al conjunto de la sociedad argentina. La funcionaria sostuvo que el tema genera preocupación dentro del Gobierno y afirmó que se intensificaron las acciones de acompañamiento y atención vinculadas con la salud mental de los efectivos. Sus declaraciones volvieron a poner bajo la lupa las condiciones laborales, económicas y personales que atraviesan quienes integran las fuerzas de seguridad nacionales.

Monteoliva explicó que, según los datos que maneja el Gobierno, en 2025 hubo un 30% más de suicidios dentro de las fuerzas que durante 2024. La ministra intentó contextualizar el dato al señalar que el fenómeno también creció en el conjunto de la población y que las fuerzas federales “no escapan a esa realidad”. De acuerdo con los números que presentó, la tasa nacional se ubica actualmente en 22,7 suicidios cada 100.000 habitantes. La funcionaria también comparó las cifras actuales con registros de una década atrás y sostuvo que el número de suicidios en el país pasó de unos 2.300 casos anuales a alrededor de 5.300.

La problemática adquiere una dimensión particular dentro de las fuerzas de seguridad debido a las características de la actividad. Los efectivos enfrentan jornadas laborales exigentes, exposición permanente a situaciones de violencia, responsabilidades vinculadas con la seguridad pública y, en muchos casos, dificultades para separar la vida profesional de la personal. Frente a este escenario, Monteoliva señaló que la salud mental constituye actualmente uno de los ejes de las políticas de bienestar implementadas por el Ministerio de Seguridad. La ministra afirmó que se realizó un análisis detallado de la situación y que se reforzaron las herramientas de acompañamiento para los integrantes de las distintas fuerzas.

Entre los factores que la funcionaria mencionó aparece además una problemática económica que atraviesa a numerosos efectivos: el endeudamiento. Monteoliva reconoció que dentro de las fuerzas existen niveles de endeudamiento tanto formal como informal y explicó que el Ministerio trabaja desde hace tiempo sobre mecanismos de asistencia financiera. Según planteó, hay situaciones familiares complejas en las que un integrante de la fuerza puede convertirse en el principal sostén económico de un grupo familiar o incluso actuar como garante para otros miembros. La descripción oficial pone de manifiesto que las dificultades económicas no quedan circunscriptas al salario mensual, sino que pueden multiplicarse a través de créditos, garantías y obligaciones familiares.

La cuestión salarial aparece directamente relacionada con este panorama. Consultada sobre los ingresos de los efectivos, Monteoliva reconoció que existe una preocupación dentro del Gobierno y señaló que trabaja junto al ministro de Defensa, Carlos Presti, con la Jefatura de Gabinete y el equipo económico para encontrar mecanismos que permitan generar algún alivio. La funcionaria sostuvo que quisiera que todos los integrantes de las fuerzas tengan “lo que necesitan en el bolsillo”, aunque aclaró que las decisiones salariales están condicionadas por el contexto económico y por las definiciones que adopte el equipo económico del Gobierno nacional.

El reconocimiento oficial también abre interrogantes sobre las políticas de prevención implementadas dentro de las fuerzas. Monteoliva aseguró que el Gobierno intensificó el acompañamiento y mencionó distintos espacios de escucha, entre ellos las capellanías. Sin embargo, la dimensión del aumento informado plantea el desafío de ampliar y profundizar las herramientas profesionales de atención de la salud mental, especialmente para trabajadores que enfrentan situaciones de estrés y exposición a episodios traumáticos como parte de su tarea cotidiana. El debate, en este sentido, excede la asistencia individual y obliga a analizar las condiciones generales en las que los efectivos desarrollan su trabajo.

El endeudamiento señalado por la ministra también se inscribe en un problema económico que afecta a una parte importante de los hogares argentinos. Distintos relevamientos recientes muestran un crecimiento de la utilización del crédito para afrontar gastos corrientes y obligaciones familiares, mientras que la pérdida de poder adquisitivo puede incrementar la dependencia de préstamos y otras formas de financiamiento. En el caso de los integrantes de las fuerzas, esta situación adquiere características particulares porque se combina con ingresos salariales, responsabilidades familiares y la necesidad de mantener una determinada capacidad económica para sostener el hogar. La propia ministra reconoció que se trata de una cuestión que el Gobierno está intentando abordar mediante herramientas de asistencia financiera.

El dato del aumento del 30% en los suicidios dentro de las fuerzas federales deja planteada una discusión que excede las declaraciones de una funcionaria. La situación obliga a mirar de manera integral la salud mental, los salarios, el endeudamiento y las condiciones laborales de quienes tienen a su cargo tareas de seguridad. Monteoliva reconoció públicamente la magnitud del problema y aseguró que el Gobierno trabaja para atenderlo, pero los números conocidos colocan a las autoridades frente a un desafío urgente: transformar el diagnóstico en políticas concretas de prevención, asistencia y acompañamiento. En un ámbito donde las condiciones de trabajo pueden tener consecuencias profundas sobre la vida personal de los efectivos, la salud mental y la situación económica dejaron de ser cuestiones secundarias para convertirse en parte central del debate sobre las fuerzas de seguridad.

Fuente: Infonews

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