El gobernador bonaerense y presidente del PJ provincial sostuvo que la Argentina no debe someterse a las decisiones de las potencias extranjeras ni involucrarse en guerras o disputas ideológicas ajenas. Durante un seminario en La Plata, reivindicó la neutralidad estratégica, la integración latinoamericana y la necesidad de construir una alternativa política al gobierno de Javier Milei.
El gobernador de la provincia de Buenos Aires y presidente del Partido Justicialista bonaerense, Axel Kicillof, volvió a marcar diferencias profundas con la orientación internacional del gobierno de Javier Milei y sostuvo que la Argentina debe recuperar una política exterior basada en la defensa de sus propios intereses. “No debemos someternos a lo que dicten las potencias extranjeras ni involucrarnos en guerras o ideologías que no nos pertenecen”, afirmó durante la apertura del seminario “Peronismo X Peronistas: propuestas para una transformación nacional”, realizado en La Plata. La definición formó parte de un discurso en el que el mandatario provincial reivindicó la soberanía política, la independencia económica y la integración regional como pilares para pensar una alternativa de desarrollo nacional.
Kicillof planteó que el escenario internacional atraviesa profundas transformaciones y disputas globales y consideró necesario recuperar una mirada estratégica sobre el lugar de la Argentina en ese nuevo contexto. En ese sentido, reivindicó el pensamiento de Juan Domingo Perón y sostuvo que la “neutralidad estratégica” y la “integración regional latinoamericana” deberían volver a ocupar un lugar central en la política nacional. Para el gobernador, la Argentina cuenta con condiciones propias que le permitirían desempeñar un papel relevante en el escenario internacional sin quedar subordinada a las decisiones de otros Estados.
Uno de los ejes centrales de su exposición estuvo relacionado con los recursos y capacidades con los que cuenta el país. Kicillof destacó la existencia de recursos naturales, una tradición científica y tecnológica y una estructura industrial que, según su mirada, podrían convertirse en herramientas para impulsar un proyecto de desarrollo autónomo. El gobernador sostuvo que esas capacidades permiten pensar a la Argentina como un actor estratégico, aunque cuestionó que ese potencial esté siendo desaprovechado por las políticas implementadas por la actual administración nacional.
El planteo internacional de Kicillof estuvo acompañado por una fuerte crítica al gobierno de Javier Milei. El mandatario bonaerense acusó al oficialismo nacional de representar los intereses de las corporaciones y cuestionó sus políticas económicas y sociales. En particular, habló de “saqueo” de los recursos, precarización del trabajo y pérdida de derechos, y contrapuso esa orientación con la propuesta que, según sostuvo, debería representar el peronismo. Para Kicillof, el Estado debe mantener un papel activo en la protección de los trabajadores, el acompañamiento a los sectores productivos nacionales y la atención de las necesidades sociales.
El discurso se produjo además en un momento de fuerte debate dentro del peronismo sobre la necesidad de construir una alternativa política frente al Gobierno nacional. El seminario reunió a dirigentes y referentes del PJ bonaerense y estuvo organizado alrededor de distintos ejes vinculados con el Estado, el desarrollo, la educación, el conocimiento y el cuidado de las personas. Kicillof planteó que la discusión no debería limitarse a cuestionar las políticas de Milei, sino que también debería servir para elaborar propuestas concretas capaces de convertirse en un programa político para el futuro.
En esa construcción, el gobernador volvió a colocar la integración latinoamericana como una de las herramientas centrales para ampliar las posibilidades de desarrollo de la Argentina. Su planteo parte de la idea de que la región puede fortalecer su capacidad de negociación frente a las grandes potencias si actúa de manera coordinada. La posición también se vincula con una concepción histórica del peronismo que coloca la soberanía política y la independencia económica como condiciones para establecer relaciones internacionales sin subordinaciones. Kicillof buscó así diferenciar su propuesta de una política exterior que, desde su perspectiva, pueda quedar excesivamente condicionada por los intereses de Estados Unidos u otras potencias.
La definición del gobernador también tuvo continuidad en su agenda internacional posterior. Durante su visita a Uruguay mantuvo un encuentro con el presidente Yamandú Orsi, con quien abordó cuestiones vinculadas al escenario regional y los cambios geopolíticos internacionales. Kicillof destacó la importancia de fortalecer los espacios de cooperación entre la provincia de Buenos Aires y Uruguay y avanzó en acuerdos relacionados con producción, agroindustria, ciencia e innovación. La actividad fue presentada como parte de una estrategia de vinculación regional que busca ampliar los vínculos económicos e institucionales más allá de las relaciones bilaterales tradicionales del Gobierno nacional.
El mensaje de Kicillof cerró con un llamado a construir una alternativa política capaz de disputar el rumbo del país. El gobernador sostuvo que el peronismo debe combinar la denuncia de las políticas del Gobierno nacional con el debate y la elaboración de programas concretos para transformar la realidad. En esa tarea, ubicó la soberanía, el desarrollo productivo, el trabajo, la ciencia, la industria y la integración regional como algunos de los elementos centrales de una propuesta política. Así, la advertencia sobre las potencias extranjeras no quedó limitada a una definición de política internacional, sino que formó parte de una discusión más amplia sobre qué modelo de país pretende construir el peronismo frente al proyecto de Milei.
Fuente: Infonews



