La economía que muestran los números y la que viven las familias

Pobreza
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El editorial del Instituto Movilizador de Fondos Cooperativos puso el foco en la distancia entre el relato oficial sobre la economía y la situación que atraviesan las familias y las pymes.

Luego de varios días sin ocupar el centro de la escena pública, Javier Milei volvió a pronunciar un discurso sobre la marcha de la economía. Para Ernesto Giacomini, en su editorial del Instituto Movilizador de Fondos Cooperativos, las palabras del Presidente estuvieron atravesadas por “la mentira, la falta de argumentación y el tono violento”, en un contexto que, según plantea, está marcado por un fuerte deterioro económico y social.

El eje central del análisis está puesto en la distancia entre el relato oficial y la realidad cotidiana. Giacomini cuestiona que el Gobierno presente determinados indicadores como prueba del éxito de su política económica mientras, al mismo tiempo, las familias y las pequeñas y medianas empresas enfrentan una situación cada vez más compleja.

Uno de los ejemplos señalados es el de la inflación mayorista. Según el editorial, Milei utiliza la evolución de ese indicador para reivindicar los resultados de su política antiinflacionaria. Sin embargo, Giacomini diferencia ese índice de la inflación minorista, que es la que impacta directamente sobre los consumidores cuando realizan sus compras cotidianas. También cuestiona el impacto de los aumentos de tarifas de servicios públicos y transporte.

El crecimiento que no necesariamente genera empleo

Otro de los puntos centrales del editorial es el tipo de crecimiento económico que el Gobierno presenta como resultado de su programa.

Giacomini pone el foco en sectores como la minería, el agro y el petróleo, que muestran determinados niveles de expansión pero que, según su análisis, tienen una capacidad limitada para generar empleo masivo y no necesariamente reinvierten sus ganancias en otras ramas de la economía.

A partir de allí, el economista cuestiona la idea de que el crecimiento de los sectores más concentrados terminará beneficiando al conjunto de la sociedad mediante el denominado “efecto derrame”.

La crítica apunta directamente a una concepción del desarrollo que deposita en los grandes grupos económicos la capacidad de generar, posteriormente, beneficios para el resto de la población.

La discusión sobre el modelo económico

Para Giacomini, el problema no se limita a la evolución de algunos indicadores, sino que está relacionado con el cambio de matriz productiva que impulsa el Gobierno.

El editorial sostiene que el modelo económico actual puede profundizar los niveles de pobreza y desigualdad, y advierte que tanto la experiencia histórica como determinados datos económicos contradicen la expectativa de que la concentración de ganancias termine generando automáticamente bienestar para el conjunto de la sociedad.

En ese marco, la discusión vuelve a centrarse en quiénes resultan beneficiados y quiénes soportan los costos del programa económico.

“La motosierra y el ajuste”

Uno de los pasajes más fuertes del editorial aparece al referirse al argumento de que las personas eligen libremente endeudarse, aceptar salarios más bajos o afrontar determinadas condiciones laborales.

Giacomini contrapone esa mirada con el impacto concreto de las políticas de ajuste. En su planteo, las familias no solamente enfrentan decisiones individuales, sino un contexto caracterizado por endeudamiento, pérdida salarial, despidos y recortes en áreas como educación, salud y obra pública.

Desde esa perspectiva, sostiene que la herramienta que atraviesa el actual proceso económico no es solamente la libertad de elección individual, sino “la motosierra y el ajuste”, en referencia a las políticas impulsadas por el Gobierno de Javier Milei.

El editorial concluye con una fuerte advertencia sobre el rumbo económico: según Giacomini, el objetivo es avanzar hacia una transformación de la matriz productiva que terminaría favoreciendo principalmente a las grandes corporaciones y los sectores de mayores ingresos.

La discusión planteada por el IMFC vuelve así sobre una pregunta central: ¿el crecimiento de determinados sectores económicos alcanza para hablar de una mejora general de la sociedad o es necesario analizar quiénes se benefician y quiénes pagan los costos del modelo?

Por Ernesto Giacomini

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