El argentino que busca sobrevivientes entre los escombros tras el terremoto en Colombia

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Nico Galfrascoli nació y creció en Saavedra, es hincha de Platense y hace una década eligió Pereira como su lugar en el mundo. El terremoto que sacudió Colombia destruyó parte de su casa, paralizó su trabajo y afectó sus tratamientos médicos. A pesar de su propia situación, ahora integra una brigada de sonidistas que colabora en la búsqueda de personas entre los escombros.

Nico Galfrascoli tiene 45 años, nació y creció en el barrio porteño de Saavedra y hace diez años decidió instalarse en Pereira, Colombia, donde construyó una nueva vida junto a la cineasta y fotógrafa Ingrid Bonilla Rodríguez. Allí desarrolló su trabajo como sonidista y productor audiovisual y creó junto a su pareja Montañera Films, un proyecto dedicado al cine regional independiente y a la formación audiovisual en comunidades rurales. Pero el terremoto del 10 de agosto cambió completamente su realidad: su vivienda sufrió daños, la actividad laboral quedó paralizada y la familia perdió buena parte de sus ingresos.

La historia de Nico también está atravesada por una identidad que nunca dejó atrás. A pesar de vivir a unos 6.000 kilómetros de Buenos Aires, continúa siendo hincha de Platense, una pertenencia que mantiene desde su infancia en Saavedra. Este año incluso pudo acompañar al club durante su visita a Bogotá por la Copa Libertadores, colaborando con tareas de logística y transmisión. Su vida en Colombia, lejos de borrar sus raíces argentinas, terminó combinando ambas identidades: la del vecino de Saavedra y calamar de toda la vida con la del trabajador cultural que encontró en Pereira su lugar para vivir y desarrollar sus proyectos.

El terremoto de magnitud 7,4 que golpeó el occidente colombiano el 10 de agosto provocó una emergencia de grandes dimensiones, particularmente en Pereira y otras localidades del Eje Cafetero. Los equipos de rescate trabajaron durante horas y días entre edificios derrumbados para intentar localizar personas atrapadas. En Pereira, rescatistas profesionales y voluntarios utilizaron herramientas de precisión y sistemas de escucha para detectar posibles señales de vida debajo de las estructuras colapsadas. La situación fue dramática y las autoridades reportaron numerosas víctimas, heridos y personas sin localizar.

Para Nico e Ingrid, la tragedia dejó consecuencias directas. Aunque su casa permaneció en pie, sufrió daños y la paralización de la actividad audiovisual significó quedarse prácticamente sin trabajo y sin ingresos. La situación se volvió todavía más complicada porque Nico necesita mantener tratamientos médicos y la pérdida de recursos dificultó la continuidad de su cobertura sanitaria. En la vivienda también reside una persona adulta mayor que atraviesa un tratamiento y, además, dos animales resultaron heridos y necesitan atención veterinaria. La emergencia, entonces, no terminó con el movimiento sísmico: continúa todos los días en una familia que debe afrontar gastos básicos mientras intenta reconstruir su vida.

Sin embargo, en medio de sus propias dificultades, Nico decidió poner su oficio al servicio de los demás. Como sonidista, integra una brigada que participa en las tareas de búsqueda y rescate entre los escombros. La utilización de micrófonos y equipos capaces de captar sonidos puede resultar fundamental cuando existe la posibilidad de que una persona permanezca atrapada debajo de una estructura. En Pereira, equipos de rescate y voluntarios recurrieron precisamente a técnicas de escucha para intentar detectar voces o movimientos antes de retirar grandes cantidades de material y poner en riesgo a quienes pudieran continuar con vida.

El contraste resulta especialmente fuerte: mientras su propia familia necesita ayuda, Nico dedica tiempo y conocimientos a buscar sobrevivientes. Su trayectoria profesional, vinculada durante años al sonido, la música, el cine y la producción audiovisual, encontró de repente una función completamente diferente. Ya no se trata de registrar una película, una transmisión o un espectáculo, sino de intentar encontrar un sonido entre toneladas de escombros que pueda significar que alguien todavía está vivo. En una tragedia donde cada minuto puede resultar decisivo, esa tarea se convirtió en una forma concreta de solidaridad.

La familia decidió hacer pública su situación para pedir colaboración y poder afrontar los gastos que quedaron fuera de sus posibilidades después del terremoto. Entre las necesidades se encuentran tratamientos médicos, atención veterinaria, alimentos, reparaciones de la vivienda y la posibilidad de recuperar progresivamente la actividad laboral. Nico e Ingrid también desarrollan desde hace años talleres gratuitos de cine para comunidades rurales, por lo que la emergencia golpeó no solamente su economía familiar sino también un proyecto cultural construido durante una década. Su pedido de ayuda busca sostener tanto las necesidades inmediatas como la posibilidad de volver a poner en marcha esa actividad.

La historia de Nico es una pequeña escena dentro de una tragedia mucho más grande, pero permite ponerle rostro humano a una emergencia que suele aparecer reducida a cifras de muertos, heridos y desaparecidos. Es la historia de un argentino que se fue de Saavedra, encontró en Pereira un nuevo hogar, siguió alentando a Platense desde miles de kilómetros y construyó junto a su pareja un proyecto cultural. Ahora, después del terremoto, intenta reconstruir su propia vida mientras ayuda a otros a encontrar la suya debajo de los escombros. La casa quedó en pie, pero la vida cotidiana quedó profundamente golpeada. Y en medio de esa incertidumbre, el sonido de un posible sobreviviente sigue siendo una de las señales más importantes que Nico y los demás rescatistas buscan escuchar.

Fuente: Infonews

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