La canciller palestina Varsen Aghabekian Shahin denunció que el primer ministro israelí estaría demorando las negociaciones hasta después de las elecciones de octubre. El conflicto vuelve a quedar en un punto crítico luego de que Netanyahu rechazara el plan de 15 puntos impulsado por Donald Trump.
La posibilidad de avanzar hacia un acuerdo de paz en Gaza volvió a quedar en el centro de la escena internacional después de que la canciller palestina, Varsen Aghabekian Shahin, acusara al primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, de retrasar deliberadamente las negociaciones. Según la funcionaria, el objetivo sería mantener la incertidumbre en los territorios palestinos hasta después de las elecciones israelíes previstas para octubre.
La denuncia se produjo luego de que Netanyahu rechazara formalmente el plan de paz de 15 puntos impulsado por Estados Unidos y presentado por la denominada Junta de Paz encabezada por Donald Trump. El primer ministro israelí sostuvo que las tropas de su país no se retirarán de Gaza hasta que Hamás quede completamente desarmado, incluyendo tanto armamento pesado como armas de menor calibre.
Shahin sostuvo, en declaraciones a la radio oficial Voz de Palestina, que Netanyahu “no desea alcanzar un acuerdo” y que pretende prolongar una situación de incertidumbre para la población palestina. Se trata de una acusación política formulada por la diplomacia palestina en un momento especialmente delicado de las negociaciones, por lo que no implica por sí misma una confirmación independiente sobre las intenciones del Gobierno israelí.
El principal punto de conflicto está en el orden y las condiciones para avanzar. La propuesta estadounidense contempla un proceso destinado a alcanzar el desarme de Hamás y una retirada progresiva de las fuerzas israelíes. Netanyahu, en cambio, sostiene que no habrá retirada hasta que el desarme sea total y efectivo, una posición que amenaza con bloquear la siguiente etapa del acuerdo.
Del lado palestino, Hamás reafirmó su compromiso con la hoja de ruta después del rechazo israelí. Sin embargo, el grupo también planteó condiciones: vinculó cualquier discusión sobre el armamento con el cese completo de las acciones militares, la retirada israelí del enclave y avances concretos en la reconstrucción de Gaza. Así, las partes parecen coincidir en la necesidad de avanzar, pero mantienen diferencias profundas sobre las condiciones para hacerlo.
La disputa adquiere todavía mayor dimensión por el escenario político interno de Israel. Shahin sostiene que Netanyahu busca postergar definiciones hasta después de las elecciones de octubre. Otros análisis también señalan que el primer ministro enfrenta fuertes presiones de sectores de derecha de su coalición que rechazan cualquier retirada militar de Gaza, mientras Netanyahu intenta mantener su posición política frente a un escenario electoral complejo.
Mientras tanto, la situación humanitaria continúa siendo crítica. Según las autoridades sanitarias con sede en Gaza citadas por La Nueva Mañana, desde la entrada en vigor del cese al fuego en octubre de 2025, los ataques israelíes dejaron más de 1.250 muertos y más de 4.100 heridos en el territorio palestino. Estas cifras son atribuidas a las autoridades sanitarias de Gaza y no fueron presentadas en la nota como una verificación independiente.
La canciller palestina también alertó sobre un incremento de la violencia de colonos israelíes en Cisjordania. Según su denuncia, esos episodios se habrían vuelto más coordinados, armados y destructivos, afectando la vida cotidiana de la población palestina y dificultando todavía más las posibilidades de avanzar hacia una solución de dos Estados.
El escenario deja nuevamente a Gaza atrapada entre negociaciones diplomáticas y condiciones que parecen difíciles de conciliar. Estados Unidos intenta impulsar una hoja de ruta que permita avanzar hacia el desarme de los grupos armados, una retirada israelí progresiva y una nueva etapa política para el territorio. Israel, en cambio, coloca el desarme total de Hamás como condición central antes de cualquier repliegue militar.
Así, mientras la diplomacia intenta mantener abierta una puerta para el acuerdo, la guerra y la disputa política siguen imponiendo sus propias condiciones. La acusación palestina contra Netanyahu agrega una nueva capa de tensión a un proceso ya extremadamente frágil y deja una pregunta que vuelve a recorrer la escena internacional: ¿el plan de paz puede avanzar si Israel y Palestina no logran ponerse de acuerdo sobre quién debe dar el primer paso?
Con ayuda de La Nueva Mañana



