La construcción volvió a caer: retrocedió 4,1% en junio y acumula cuatro bajas en lo que va del año

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La actividad de la construcción registró una caída mensual del 4,1% en junio y sumó su cuarta contracción en los primeros seis meses de 2026. Aunque el sector mostró una mejora del 4% frente a junio del año pasado, el retroceso mensual vuelve a encender las alarmas sobre el nivel de actividad, en un escenario marcado por el freno de la obra pública, la menor inversión y las dificultades que atraviesa la economía.

El dato surge del Indicador Sintético de la Actividad de la Construcción (ISAC), elaborado por el INDEC, que permite seguir la evolución del sector a través del comportamiento de los principales insumos utilizados en las obras. La medición desestacionalizada mostró una caída del 4,1% respecto de mayo, mientras que el índice de tendencia-ciclo también registró un retroceso, aunque más moderado, del 0,1%.

La caída de junio representa una nueva señal de enfriamiento para una actividad considerada estratégica por su capacidad para generar empleo directo e indirecto y movilizar numerosas ramas de la industria. La construcción demanda cemento, acero, ladrillos, pinturas, sanitarios, vidrios y una amplia variedad de insumos, por lo que sus movimientos tienen un impacto que trasciende a las empresas constructoras.

El dato adquiere mayor relevancia al observar la evolución del sector durante el primer semestre. Junio se convirtió en la cuarta caída mensual del año, en un recorrido marcado por fuertes oscilaciones. La actividad había registrado una recuperación significativa en marzo, pero luego volvió a mostrar dificultades para sostener ese ritmo, evidenciando que el repunte todavía no logró consolidarse.

La comparación interanual presenta, sin embargo, una fotografía diferente. En relación con junio de 2025, la construcción registró una suba del 4%. El crecimiento anual muestra que el sector se encuentra por encima del nivel del mismo mes del año anterior, aunque la caída mensual evidencia que esa recuperación pierde fuerza y enfrenta dificultades para transformarse en una expansión sostenida.

Uno de los factores señalados detrás del comportamiento del sector es el freno de la obra pública. La reducción de la participación estatal en proyectos de infraestructura tuvo un impacto directo sobre empresas y trabajadores vinculados a la construcción, especialmente en aquellas regiones donde la obra pública representaba una parte importante de la actividad económica. El menor movimiento de grandes proyectos también repercute sobre proveedores y contratistas.

La situación se da además en un contexto en el que el costo de construir continúa aumentando. El INDEC informó que el Índice del Costo de la Construcción en el Gran Buenos Aires subió 2,6% en junio, con incrementos del 1,8% en materiales, 3,3% en mano de obra y 2,8% en gastos generales. Esta combinación de costos crecientes y actividad irregular representa una dificultad adicional para empresas y familias que intentan avanzar con obras privadas.

El escenario deja así una señal contradictoria para la economía argentina: mientras la construcción todavía conserva una variación interanual positiva, el retroceso mensual y la sucesión de bajas muestran que la recuperación continúa siendo vulnerable. Con cuatro contracciones en el primer semestre, el desafío para el sector será recuperar continuidad, inversión y empleo, en una economía donde la obra pública y la construcción privada siguen siendo dos piezas centrales para dinamizar la actividad.

Con ayuda de Filo News

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