Un equipo de científicos argentinos y japoneses confirmó el descubrimiento de una nueva especie de dinosaurio raptor en el sur de la Patagonia. Bautizado como Kank australis, el ejemplar vivió hace aproximadamente 70 millones de años y se convirtió en el primer raptor identificado oficialmente en la provincia de Santa Cruz, un hallazgo que amplía el conocimiento sobre la biodiversidad que existió en el extremo sur del continente antes de la extinción de los dinosaurios.
La noticia fue recibida con entusiasmo por la comunidad científica internacional debido a que el descubrimiento aporta información inédita sobre la distribución geográfica de los dinosaurios raptores en el hemisferio sur. Los restos fósiles fueron hallados en la Formación Chorrillo, cerca de la ciudad de El Calafate, durante distintas campañas paleontológicas desarrolladas entre 2019 y 2024.
Los investigadores determinaron que se trata de una especie completamente nueva perteneciente al grupo de los unenlágidos, un linaje de dinosaurios depredadores estrechamente emparentados con los famosos velociraptores, aunque exclusivos de los continentes australes. Este hallazgo permite completar vacíos en el registro fósil de la Patagonia y fortalece la hipótesis de una amplia dispersión de estos animales en el sur del planeta.
El nombre Kank australis posee una fuerte carga cultural. La palabra “Kank” proviene de la mitología del pueblo aonikenk o tehuelche y hace referencia a una figura vinculada al ñandú y a la constelación de la Cruz del Sur, mientras que “australis” significa “del sur”. De esta manera, el descubrimiento también recupera elementos de la identidad histórica y cultural de la Patagonia.
Los estudios indican que el animal tenía aproximadamente entre dos y tres metros de longitud y un peso cercano a los 27 kilogramos. Su anatomía era diferente a la de otros raptores conocidos: poseía un hocico alargado y dientes cónicos que sugieren hábitos alimenticios especializados. Los científicos creen que pudo haberse alimentado de peces y otras presas acuáticas en ríos y lagunas que existían en la región durante el Cretácico tardío.
La investigación fue publicada en la prestigiosa revista científica Journal of Vertebrate Paleontology y contó con la participación de especialistas del CONICET, del Museo Argentino de Ciencias Naturales Bernardino Rivadavia, de la Fundación Félix de Azara y del Museo Nacional de Ciencias Naturales de Japón, consolidando una destacada cooperación internacional.
Además de identificar una nueva especie, el hallazgo permite reconstruir con mayor precisión cómo eran los ecosistemas patagónicos poco antes del evento de extinción masiva que puso fin al dominio de los dinosaurios hace 66 millones de años. Los investigadores sostienen que la región era mucho más húmeda que en la actualidad, con abundantes cursos de agua, vegetación y una gran diversidad de especies animales.
El descubrimiento reafirma el papel de la Patagonia argentina como uno de los territorios paleontológicos más importantes del planeta. Durante las últimas décadas, la región ha proporcionado algunos de los hallazgos fósiles más relevantes del mundo, permitiendo comprender mejor la evolución de los dinosaurios y consolidando a Argentina como una referencia internacional en investigación paleontológica. Con el Kank australis, Santa Cruz suma una nueva página a esa extraordinaria historia científica.
Fuente: Noticias Argentinas



