Con más de dos décadas de lucha por la tierra, la urbanización y el reconocimiento del Estado, la referente barrial Alejandra Acosta repasó el camino recorrido por Comunidad Renó. Denunció el abandono de los tres niveles de gobierno, cuestionó la falta de respuestas para los barrios populares y aseguró que los derechos conquistados fueron producto exclusivo de la organización vecinal y la resistencia colectiva.
Para Alejandra Acosta, histórica referente de Comunidad Renó, la realidad que atraviesan hoy los barrios populares de Córdoba está marcada por la ausencia del Estado. A pesar de los avances logrados durante años de organización comunitaria, sostiene que actualmente las respuestas oficiales prácticamente desaparecieron y que las necesidades básicas vuelven a ocupar el centro de las preocupaciones cotidianas.
“Hoy no hay respuesta en ninguno de los tres niveles del Estado: ni municipal, ni provincial, ni nacional”, afirmó Acosta durante una entrevista con el programa Desde las Bases, al tiempo que recordó que las mejoras obtenidas desde comienzos de los años 2000 no fueron producto de decisiones espontáneas de los gobiernos, sino de años de movilización, perseverancia y resistencia de las propias familias del barrio.
La dirigente recordó que uno de los momentos más difíciles de la comunidad se produjo cuando más de un centenar de familias enfrentaron procesos judiciales de desalojo luego de la ocupación de tierras que habían sido expropiadas por el Estado nacional décadas atrás para una obra que nunca se concretó. Aquella situación dio origen a una larga batalla judicial y política que permitió avanzar, parcialmente, en los procesos de expropiación y regularización dominial de los terrenos.
Acosta también recordó que el crecimiento inmobiliario de la zona puso a los barrios populares en la mira de importantes desarrolladores privados. “Éramos un estorbo para quienes querían expandir los countries. Mientras ellos querían maquillar la zona para sus negocios, nosotros necesitábamos agua, luz, calles y derechos”, sostuvo al explicar el contexto que enfrentaron las familias durante los primeros años de organización.
La referente destacó además el papel que desempeñaron distintas organizaciones sociales y campesinas en ese proceso de construcción colectiva. Las experiencias compartidas con el Movimiento Campesino, organizaciones como Servipro y otros espacios de formación fortalecieron la capacidad organizativa del barrio y permitieron incorporar nuevas herramientas para sostener la lucha por la tierra y la vivienda digna.
Uno de los aspectos que Acosta reivindicó con mayor énfasis fue el funcionamiento democrático de la comunidad. Explicó que cada decisión importante fue debatida y votada en asambleas vecinales, donde todas las familias tuvieron la misma voz. “Nosotros no somos dirigentes que deciden por los demás. Somos referentes y cada decisión fue colectiva. Siempre preguntamos a los vecinos qué querían hacer y cómo imaginaban el futuro del barrio”, aseguró.
Si bien la regularización de la tierra representó una conquista histórica, la referente advirtió que los problemas cotidianos persisten. Entre ellos mencionó la deficiente frecuencia del transporte urbano, las dificultades para acceder al Hospital Príncipe de Asturias y la falta de infraestructura básica en distintos sectores del barrio. Según explicó, muchos vecinos deben esperar hasta cuarenta minutos un colectivo y, en horarios pico, directamente no logran subir por la saturación de las unidades.
Al finalizar la entrevista, Acosta dejó un mensaje dirigido a quienes atraviesan conflictos similares en otros barrios populares. “Que no bajen los brazos. Los derechos se conquistan con perseverancia, con organización y pidiendo ayuda cuando hace falta. Hay muchísima gente dispuesta a aportar a estas luchas. Nosotros somos la prueba de que sí se puede”, concluyó, reivindicando una historia que convirtió a Comunidad Renó en uno de los símbolos de la lucha por el derecho al hábitat en Córdoba.



