El aumento del Salario Mínimo decretado por Milei apenas alcanza para comprar una pizza

Javier MILEI
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El Gobierno de Javier Milei oficializó un nuevo aumento del Salario Mínimo, Vital y Móvil (SMVM) que no solo resulta insuficiente, sino insultante: apenas $12.000, el equivalente al precio de una pizza en cualquier pizzería de barrio

Con total indiferencia ante la grave crisis social y económica, el Gobierno de Javier Milei oficializó un nuevo aumento del Salario Mínimo, Vital y Móvil (SMVM) que no solo resulta insuficiente, sino insultante: apenas $12.000, el equivalente al precio de una pizza en cualquier pizzería de barrio. Así, el ingreso básico de millones de trabajadoras y trabajadores vuelve a perder frente a una inflación que no da tregua.

Mediante la Resolución 5/2025 publicada en el Boletín Oficial, el Ejecutivo fijó el salario mínimo en $302.600 para abril, con aumentos escalonados que lo llevarán recién en agosto a $322.000. Es decir, una suba promedio mensual de menos del 2%, completamente desfasada respecto del alza de precios, que supera holgadamente el 12% en lo que va del año.

El escandaloso ajuste fue impuesto de manera unilateral, tras el fracaso de la última reunión del Consejo del Salario el 29 de abril, donde los gremios propusieron un piso de $650.000, mientras que las cámaras empresariales ofrecían sumas ínfimas. La propuesta final del Gobierno terminó alineándose con la patronal, dejando a la clase trabajadora una vez más en el abandono.

Desde las centrales sindicales, el repudio fue inmediato. Hugo Yasky (CTA de los Trabajadores) y Hugo Godoy (CTA Autónoma) calificaron la medida como “una burla” y denunciaron que el salario mínimo ya perdió más de un tercio de su poder adquisitivo desde que Milei asumió. “Hoy no alcanza ni para una canasta de indigencia. El aumento de $12.000 equivale a una pizza. Así de crudo es el desprecio del Gobierno por el pueblo trabajador”, afirmaron.

Según datos de la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA, el SMVM se desplomó un 31% en términos reales durante esta gestión. Lejos de buscar una recomposición salarial genuina, el Gobierno consolida la precarización como política de Estado, profundizando la brecha entre el ingreso mínimo y el costo real de vida.

El salario mínimo, que además impacta en beneficios sociales como el Potenciar Trabajo y otras escalas laborales, se ha convertido en el reflejo más claro de un modelo económico que margina a quienes viven de su trabajo y favorece a una minoría privilegiada.

“Vamos a seguir luchando por un salario digno, que garantice condiciones de vida mínimas. No vamos a aceptar que nos condenen a la miseria”, concluyeron las CTA.

Con este aumento que apenas cubre el valor de una pizza, el Gobierno ratifica su distancia brutal con la realidad de millones de argentinos y argentinas.

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