La construcción perdió 120.000 empleos y apenas recuperó 5.000, según Gustavo Weiss

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El presidente de la Cámara Argentina de la Construcción (CAMARCO), Gustavo Weiss, encendió una nueva señal de alarma sobre la situación que atraviesa uno de los sectores más importantes de la economía nacional. Durante una reciente exposición, el dirigente empresarial reconoció que desde el inicio del actual ciclo económico la actividad perdió alrededor de 120.000 puestos de trabajo y que, pese a algunos signos de recuperación en los últimos meses, apenas se lograron recuperar unos 5.000 empleos. Las declaraciones reflejan la magnitud de la crisis que afecta a la construcción, una actividad históricamente considerada como motor de generación de empleo e inversión en Argentina.

La construcción fue uno de los sectores más golpeados por el fuerte ajuste aplicado sobre la obra pública nacional. La paralización de numerosos proyectos de infraestructura, viviendas, rutas y obras de saneamiento provocó una caída abrupta de la actividad durante los últimos años. Miles de trabajadores fueron desvinculados de empresas constructoras que vieron reducirse drásticamente la cantidad de contratos disponibles, mientras numerosas firmas debieron reorganizar sus estructuras para enfrentar un escenario de menor demanda.

Según explicó Gustavo Weiss, el sector sufrió una contracción histórica que afectó tanto a grandes constructoras como a pequeñas y medianas empresas distribuidas en todo el país. La pérdida de 120.000 puestos de trabajo refleja el impacto directo que tuvo la reducción de la inversión pública sobre una actividad que genera empleo intensivo y moviliza una extensa cadena de proveedores de materiales, transporte, servicios e industrias vinculadas.

El dirigente empresarial reconoció que en los últimos meses comenzaron a observarse algunos indicadores positivos, principalmente asociados a desarrollos privados y determinadas inversiones impulsadas por el sector inmobiliario. Sin embargo, advirtió que la recuperación sigue siendo extremadamente limitada en comparación con la magnitud de la caída registrada. Los aproximadamente 5.000 empleos recuperados representan apenas una pequeña porción de los puestos perdidos durante el período de crisis.

Uno de los principales problemas señalados por los referentes del sector es la ausencia de un volumen suficiente de obras capaz de absorber la mano de obra desocupada. Mientras algunos emprendimientos privados avanzan en determinadas ciudades, gran parte de las provincias continúa registrando una actividad muy por debajo de los niveles históricos. Esta situación afecta especialmente a trabajadores especializados que durante años encontraron en la construcción una fuente estable de ingresos para sostener a sus familias.

La crisis también tiene consecuencias sobre otras ramas de la economía. La construcción mantiene una fuerte capacidad de arrastre sobre industrias como la siderurgia, la producción de cemento, la fabricación de ladrillos, pinturas, cerámicos, aberturas y equipamiento eléctrico. Cuando disminuye la actividad constructiva, el impacto se extiende rápidamente sobre cientos de empresas proveedoras que dependen de la continuidad de las obras para sostener su producción y sus niveles de empleo.

Weiss destacó además que la incertidumbre económica continúa siendo uno de los principales obstáculos para una recuperación más acelerada. Si bien algunos indicadores macroeconómicos muestran cierta estabilidad, muchas empresas siguen postergando decisiones de inversión debido a las dificultades para proyectar costos, financiamiento y rentabilidad en el mediano plazo. La falta de previsibilidad limita el lanzamiento de nuevos proyectos y retrasa la creación de empleo genuino.

Desde el sector empresarial sostienen que la recuperación de la construcción requiere una combinación de factores. Por un lado, reclaman la reactivación de obras de infraestructura consideradas estratégicas para el desarrollo productivo del país. Por otro, consideran fundamental generar condiciones que faciliten el acceso al crédito hipotecario y promuevan nuevas inversiones privadas capaces de dinamizar el mercado inmobiliario y la actividad constructiva.

Los especialistas coinciden en que la construcción posee una enorme capacidad para impulsar la economía debido a su efecto multiplicador sobre el empleo y el consumo. Cada obra moviliza recursos humanos, materiales y servicios que impactan en múltiples sectores productivos. Por ese motivo, la evolución de la actividad suele ser observada como un indicador clave de la salud económica general y de las perspectivas de crecimiento.

Mientras tanto, los números expuestos por la Cámara Argentina de la Construcción reflejan un escenario todavía complejo. Aunque aparecen algunos signos de recuperación, la distancia entre los 120.000 empleos perdidos y los apenas 5.000 recuperados muestra que el sector continúa atravesando uno de los períodos más difíciles de las últimas décadas. La velocidad con que pueda revertirse esa situación dependerá, en gran medida, de la evolución de la economía, las inversiones y las políticas destinadas a estimular la actividad productiva.

Fuente: Motor Economico

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