Comenzó 2025, y marchamos sin pausas hacia los 80 años del nacimiento del peronismo, es decir del día en que nuestro pueblo laborioso impuso su voluntad aplastando los caprichos de la oligarquía.
Hasta entonces nunca se había visto algo igual, un acontecimiento tan conmovedor para algunos e inquietante para otros, el pueblo trabajador ganando las calles y ocupando la histórica Plaza de Mayo, Perón arrancado de la cárcel y el presidente Farrel, sin disimular semejante susto, pidiéndole por favor que salga al balcón para calmar a la fervorosa masa.
Desde ese día el balcón, en contacto con la plaza, se convirtió en símbolo de poder del pueblo bien en serio.
Durante una década feliz, la masa trabajadora ocupando la plaza y expresando a viva voz sus sentimientos y el líder en el balcón, cumpliendo con lo que el pueblo demanda.
Cuántas veces a lo largo de los 80 años transcurridos desde aquel 17 de octubre del ’45, se intentó en vano desvirtuar tan fuerte símbolo..! Una vez se bombardeó la plaza y el balcón, en otra ocasión un dictador con sueños de liderazgo lo utilizó demagógicamente con la guerra de Malvinas y más cerca en el tiempo un presidente lo bastardeó con sus piruetas danzantes, fue en el 2015, cuando alardeaba de haber terminado con “70 años de populismo”.
Ahora es un personaje que a sus funciones presidenciales agrega el rol de guía turístico hacia el balcón de la Rosada, en sus visitas guiadas ya protagonizó un sainete su elenco ministerial saludando al vacío, sus alternativas y faranduleras novias, alguna añeja conductora televisiva y un par de íntimos amigos ideológicos extranjeros.
Ayer nomás se asomó al balcón el conspirador González Urrutia, quien anda buscando fuera de su país la diferencia que no obtiene en territorio venezolano para hacer un 17 como el de Perón.
A propósito del gran líder argentino, exilio honorable el de Perón, 18 años proscripto y perseguido, jamás se le ocurrió pedir prestado un balcón y una plaza en el extranjero sabiendo que la resistencia era en su patria.
Quizás sea una expresión de envidia la utilización abusiva del balcón por parte de Milei, tal vez una especie de revancha oligárquica de quienes lo sostienen con la esperanza de acabar definitivamente con el peronismo.
La cuestión es que el hombre está ebrio de un poder que busca construir en cumbres fascistas y liberales internacionales, no en calles y plazas argentinas colmadas de pueblo lo que permite avizorar que en algún tiempo no tan lejano, habrá de quedarse sin pueblo y sin balcón.
Es seguro que la historia no termina con él.


