El gobierno de Milei, al cabo de un año, festeja sus grandes “hazañas”: bajó la inflación, planchó el dólar y bajó el riesgo país.
Lo logró sobre dos bases muy brutales: a) un incremento de la deuda externa colosal y, b) la destrucción del consumo popular, la economía y la cultura.
Esto incluye: crueldad social, empobrecimiento-indigencia, desocupación, cierre de pymes, acorralamiento de la educación y salud pública, cancelación de derechos, destrucción o privatización de las empresas del Estado, corrupción, etc. etc.
Para todo ello cuenta con cómplices, muchos payasos alquilados, y con sectores sociales que han perdido la fe en el país y que se someten a la propaganda colonizadora de los poderes fácticos.
Este gobierno no es local, depende de modo directo de grandes centrales financieras; pero en modo alguno es invencible.
A lo largo del año hubo muchas marchas de protesta de los sectores afectados; trabajadores, universitarios, jubilados, mujeres, economía social, etc.
No se logró una multiplicación y unificación que pusiera en jaque al gobierno, lo que evidencia la necesidad de fortalecer los vínculos de solidaridad, superando esfuerzos aislados que potencien la acción.
Hubo avances y retrocesos y hubo también confusión y falta de conducción en el campo popular. El enemigo a vencer es más potente y peligroso que la vieja oligarquía.
Pero ello no quiere decir que el topo de la historia, el nacional y popular, no esté madurando en las profundidades de las mayorías populares.
Hay sindicatos que se pasan a la línea combativa, legisladores que mantienen su lealtad y gobernadores que están dado una dura batalla.
Podemos identificar tres campos de resistencia:
Reivindicativa movilizadora. Por ejemplo, el gobernador Kicillof propuso una asociación con otros gobernadores para comprar el paquete accionario de Aerolíneas Argentinas y anunció que no va a permitir su privatización, lo cual es una propuesta geopolítica de alcance nacional, que disputa poder y genera voluntad de lucha.
Legislativa institucional. Aquí entraría la expulsión del Senador Kueider por delitos que comprometen a todo el sistema del poder financiero mafioso.
El frente nacional. Se busca un amplia unidad y de movimientos políticos para gestar un amplio frente patriótico opositor.
Entendemos que estos movimientos deben incluir la participación democrática de la militancia, estableciendo un dialogo con las mayorías que las convierta en protagonistas.
Se está rompiendo la fragmentación. Cuando la Patria despierte será arrasadora.
Por Eduardo González


