El odioso antiperonismo colonizado y anti industrial

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Hoy es el Día de la Maquinaria Agrícola en Argentina porque el 12 de diciembre de 1951 el gobierno peronista dictó el decreto 25.056, declarando de interés nacional la fabricación de maquinaria y repuestos agrícolas.

La concepción nacionalista e industrial de aquellos tiempos en que gobernaba el peronismo es absolutamente opuesta a la mentalidad neocolonial que ha puesto en práctica el gobierno de Milei, promoviendo fronteras abiertas para el ingreso indiscriminado de manufacturas extranjeras.

El 8 de septiembre de 1952, mientras compartía con agricultores la celebración de su día en la colonia santafesina de Esperanza, el presidente Juan Domingo Perón anunció que la industria nacional entregaría a los productores argentinos, en no más de tres meses, un tractor con todas las características necesarias para las tareas de labranza.

Lejos de pensar en un acuerdo de libre comercio con Estados Unidos, Argentina estaba en guerra económica con ese país y nuestro gobierno había resuelto interrumpir las exportaciones de aceite de lino, lo que generaba la lógica inquietud de los chacareros, temerosos por una posible represalia norteamericana que hasta ese entonces proveía de tractores a la Argentina.

“En tres meses vamos a producir en gran serie un tractor argentino”, les respondió Perón.

Copiando un modelo del tractor alemán Lanz Bulldog, con técnicos y obreros argentinos trabajadndo en las Industrias Aeronáuticas y Mecánicas del Estado (IAME), nació un tractor nacional al que se lo bautizó con el criollo nombre de “Pampa”. Hacia fines de ese mismo año ’52, ya se habían fabricado 20 unidades en el país.

Una vez más Perón cumplió!!!

Y su política industrial de sustitución de importaciones contribuyó a la grandeza nacional.

A comienzos de la década de 1950, el Banco Industrial había establecido una línea de créditos especiales, una comisión mixta de empresarios y funcionarios estatales determinó los planes de producción industriales, se regularon las importaciones facilitando las de productos que no se fabricaban en el país, el resultado fue

una extraordinaria expansión: entre 1951 y 1955 el personal ocupado creció un 125%, el capital invertido, sin contar las fábricas de tractores, un 132% y el valor de la producción un 422%.

Volviendo a nuestros tractores, a partir de 1954 el gobierno alentó la radicación de empresas extranjeras, FIAT y tres empresas alemanas resultaron las elegidas, firmando contratos por medio de los cuales se proponían fabricar unas 13 mil unidades anuales con un creciente grado de integración local de la producción que se alcanzaría en un período de cinco años. A cambio, las empresas obtuvieron los beneficios contemplados en el decreto 14.630/44 y la ley de inversiones extranjeras.

El derrocamiento de Perón postergó estos planes.

En noviembre de 1957, presionado por la firma John Deere, Aramburu derogó los convenios firmados por Perón y negoció nuevos acuerdos, abriendo las puertas a un proceso de desindustrialización que históricamente ha ido de la mano con las ideas de recolonización y cipayaje que anidan hasta nuestros días en el odioso y destructor antiperonismo.

Por Héctor Amichetti

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