La pobreza volvió a crecer en Argentina: casi 1,4 millones de personas cayeron bajo la línea de pobreza en un año

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Un procesamiento de los microdatos de la Encuesta Permanente de Hogares realizado por la Universidad Católica Argentina estimó que la pobreza llegó al 34,4% durante el segundo trimestre de 2026. La indigencia alcanzó al 8% y casi la mitad de los menores de 18 años vive en hogares que no logran cubrir sus necesidades básicas.

La situación social volvió a deteriorarse en Argentina. Una estimación elaborada por la Universidad Católica Argentina (UCA) a partir de los microdatos de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) del INDEC ubicó la pobreza en el 34,4% de la población durante el segundo trimestre de 2026. El cálculo equivale a aproximadamente 16,5 millones de personas cuyos hogares no cuentan con ingresos suficientes para cubrir la canasta básica total. La indigencia, que comprende a quienes ni siquiera pueden afrontar la canasta básica alimentaria, llegó al 8%, lo que representa alrededor de 3,8 millones de habitantes.

La comparación interanual muestra la dimensión del retroceso. En el segundo trimestre de 2025, la pobreza se ubicaba en el 31,8%, mientras que un año después llegó al 34,4%. Esa diferencia representa un incremento de 2,6 puntos porcentuales y significa que alrededor de 1,4 millones de personas más quedaron bajo la línea de pobreza. En el caso de la indigencia, el indicador pasó del 6,9% al 8%, con aproximadamente 560.000 personas adicionales en esa situación.

El deterioro también se observa en la comparación con los primeros meses de 2026. Frente al 30% registrado en el primer trimestre, la pobreza aumentó 4,4 puntos porcentuales. La indigencia, por su parte, pasó del 6,5% al 8%. De acuerdo con los datos difundidos, ambos indicadores acumularon tres trimestres consecutivos de suba, lo que marca un cambio en la tendencia que había mostrado una reducción de la pobreza después del pico registrado durante los primeros meses de 2024.

Uno de los aspectos más preocupantes es que la pobreza también alcanza a quienes tienen trabajo. Según el procesamiento de los datos realizado por la UCA, el 23,5% de las personas ocupadas se encontraba en situación de pobreza durante el segundo trimestre de 2026, frente al 20,7% del trimestre anterior. La indigencia entre los trabajadores ocupados también aumentó: pasó del 3,6% al 4,1%. Los números reflejan una realidad en la que tener empleo no garantiza necesariamente ingresos suficientes para cubrir las necesidades básicas del hogar, especialmente en un contexto de informalidad, precarización y pérdida del poder adquisitivo.

La situación es todavía más grave entre niños y adolescentes. La pobreza alcanzó al 48% de los menores de 18 años, es decir, prácticamente a uno de cada dos chicos. Entre los niños de 5 a 12 años, el indicador trepó al 51,4%, mientras que la indigencia llegó al 13,6%. Para el grupo de 13 a 17 años, la pobreza fue del 47,8% y la indigencia del 11,4%. En los menores de 5 años, la pobreza alcanzó al 39,9%. Estas cifras muestran que el deterioro de los ingresos familiares impacta con especial fuerza sobre las infancias y condiciona sus posibilidades de alimentación, educación y desarrollo.

El mapa territorial también exhibe diferencias profundas. La pobreza aumentó en 23 de los 31 principales aglomerados urbanos relevados. Concordia, en Entre Ríos, registró uno de los cuadros más críticos, con un 57,4% de su población bajo la línea de pobreza. También se ubicaron en niveles elevados Gran Resistencia, con el 47,2%, y Corrientes, con el 43,6%. En Comodoro Rivadavia-Rada Tilly se produjo uno de los saltos interanuales más pronunciados: el indicador pasó del 26,1% en el segundo trimestre de 2025 al 42,9% en igual período de 2026.

Entre los factores que ayudan a explicar el empeoramiento aparecen el debilitamiento del mercado laboral y la relación cada vez más difícil entre los ingresos y el costo de vida. El Observatorio de la Deuda Social Argentina de la UCA señaló que la pérdida de puestos de trabajo registrados y el crecimiento de ocupaciones informales y precarias afectan la capacidad de los hogares para sostener sus gastos. También advirtió sobre la evolución de los salarios reales y el encarecimiento de alimentos y otros componentes de las canastas básicas, que presionan sobre los ingresos disponibles.

Es importante distinguir esta estimación trimestral del último dato oficial semestral del INDEC. El organismo informó una pobreza del 32,3% para el primer semestre de 2026, mientras que el 34,4% difundido en noviembre corresponde al procesamiento de los microdatos de la EPH realizado por la UCA para el segundo trimestre. Aunque se trata de períodos y metodologías de presentación diferentes, ambos registros permiten observar la persistencia de un problema social de enorme magnitud. El aumento de casi 1,4 millones de personas pobres en la comparación interanual vuelve a poner en discusión el rumbo económico y la capacidad de los ingresos para acompañar el costo de las necesidades básicas.

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